_4.

Tara se despertó en la cama de Jax, sola. Por la ventana entraba el sol pero sabía que no podía ser muy tarde, no era dormilona. Miró la pantalla del teléfono y la hora en ella marcaba las nueve de la mañana.

Se sonrió recordando cómo finalmente ese chico la había abrazado mientras ella conseguía conciliar el sueño. Al principio protestó porque no quería ese tipo de intimidad, pero después de estar allí, en su casa, en su cama, con él a su lado y desnudo, se dijo que lo de abrazarse mientras dormían finalmente era una estupidez, o no, o simplemente era lo que tocaba.

Jax no insistió en conocer los detalles de la conversación con su madre, pero aún sin saber nada Tara sintió cómo la protección que él desprendía se cernía sobre ella como un arrullo.

No tuvieron sexo, no hizo falta. Jax acarició su pelo y su cabeza con ternura hasta que ella cayó en los brazos de Morfeo.

—Buenos días, Forastera. —La voz que vino desde la puerta abierta le sobresaltó.

Jax tenía una taza de café en la mano y a Abel en el otro brazo. Su sonrisa y sus adorables arrugas provocadas por ella adornaban su cara.

Tara se frotó los ojos porque lo que tenía delante era una imagen impresionante que no podía creer que estuviera viviendo. Era sexi y caliente, además de tierno. Lo quería para ella y no sabía si eso podría ser una realidad.

—Buenos días, rubito.

—¿Café?

Asintió y él le tendió la taza sentándose en la cama con el niño. Tara sonrió dio un sorbo a la pócima revitalizante.

—Mmmm… Gracias.

—No hagas esos sonidos, no soy de piedra —dijo tapándole los oídos a Abel, que jugaba con un pequeño elefante de trapo.

—Lo sé… —Subió la ceja derecha y volvió a beber mientras con una mano jugueteó con Abel.

—Tengo que irme. —En su voz ya había disculpa por dejarla—. Estás en tu casa. Mi madre vendrá en unos minutos para quedarse con Abel.

—Si quieres… —Se mordió el labio inferior, no sabía si ofrecerse a ello iba a ser buena idea—. Puedo quedarme con él…

—No es necesario. —Se acercó a ella y la besó sobre los labios entreabiertos—. Pero para las próximas veces contaré con tu ofrecimiento —terminó susurrando y volvió a besarla, esta vez atrapándolos entre los suyos y siendo recompensado por un gemido muy bajo por parte de Tara, que rompió el beso con una carcajada.

—Vamos…, Abel está aquí —dijo divertida apartándolo de ella.

—¿Y crees que es malo que vea demostraciones cariñosas por parte de su padre?

A Tara le tembló el pecho y se puso seria de repente. Estaba cayendo en picado en lo que fuera que estaba pasando entre ellos, y su interior cada vez estaba más de parte de toda esa posible historia, fuera cual fuera el desenlace.

—Por cierto, no hablamos sobre la propuesta de mi madre, y me consta que te la hizo.

—¿Tú lo sabes?

—Soy el padre de Abel, además del vice del club, por supuesto que lo sé.

—Por supuesto que lo sabes —repitió para sí misma.

—¿Vas a aceptarla? Creo que incluso podrías quedare aquí conmigo, no necesitarías mudarte a la casa que tiene mi madre encima del garaje.

Tara tosió un par de veces para sacar el café que quería irse por su tráquea y parpadeó.

—No lo dices en serio.

—¿Y por qué cojones no iba a decirlo en serio? —Él frunció el ceño y Tara abrió los ojos mucho.

—Esos tacos delante de Abel…

—Es demasiado pequeño… —Pero con la mirada se disculpó soslayando al pequeño—. Entonces, ¿te lo vas a pensar? —Sacó su sonrisa más seductora y brillante.

Él sabía que era arriesgado en muchos planos, pero quería que ella viviera con él, porque además de que la quería como su chica, el miedo que había visto en ella la noche anterior le dijo que tenía que protegerla de algo, y qué mejor que tenerla en su casa.

—Estoy en ello —dijo finalmente en shock.

La puerta de la entrada se abrió y se cerró, y Jax se levantó con el niño en brazos, le guiñó un ojo a la chica que estaba en su cama, y salió de la habitación cerrando la puerta, dándole una intimidad que Tara necesitaba, y más cuando de repente Gemma había entrado en la ecuación.

—Otra vez saliendo de un sitio a hurtadillas, a ver cómo cojones lo hago —susurró dejando la taza de café en la mesilla y buscando los pantalones vaqueros que había llevado al noche anterior.

No había sido tan complicado salir de casa de Jax, sobre todo porque Gemma no la puso en una situación difícil. Pareció más bien como si ya estuviera acostumbrada a verla salir de allí, no le dio importancia, le saludó, siguió jugando con Abel, y le recordó lo de su propuesta, como su hijo, excepto que Jax tenía una variante, y el tema con Jax no sonaba tan… conspiratorio.

Tara aparcó la moto en la entrada de su apartamento y al apagarla sintió un hormigueo nada agradable en el cuerpo. El miedo a que Joshua estuviera cerca atenazaba su cuerpo y estar allí lo hacía más palpable.

Entró a la que, en un par de días, dejaría de ser su casa y se decidió, llamó a su madre y le contó que le había salido un trabajo, en una guardería que iban a abrir —omitiendo que ella era la razón de abrirla— como directora.

Hablo con Gemma y mientras lo hacía miró por la ventana. El sedan gris no se había movido de allí en toda la mañana. No veía a nadie, el sol deslumbraba lo suficiente para que no se distinguiera si realmente había alguien dentro. Y ni siquiera podía decir si ese coche pertenecía o no a algún vecino, nunca se había fijado en eso, hacia un año que había dejado de analizar cada cosa a su alrededor. Pero el miedo seguía ahí, lo odiaba.

Después de comer se sentó en el sillón y encendió la tele, justo antes de ponerse a buscar algo que ver escuchó los golpes en la puerta.

No el timbre.

Todos los que venían tocaban el timbre.

No esperaba a nadie.

La adrenalina comenzó a correr por su cuerpo haciendo que las manos le pincharan. El miedo la paralizó impidiéndole levantarse del sillón y volvió a escuchar más golpes en la puerta.

Respiró profundamente, podría ser cualquiera, el cartero, un vecino… Se armó de valor y se levantó para asomarse de forma discreta por la ventana del salón. La sangre se le heló en las venas a pesar del calor que hacía.

Joshua estaba allí.

Tara localizó el móvil y marcó a Jax, sin pensárselo dos veces, sin darle vueltas a qué decirle, simplemente lo hizo porque lo necesitaba. Conocía lo suficiente a su ex como para saber que no venía con buenas intenciones.

—¿Forastera?

—Jax… —susurró asustada agachándose detrás del sofá mientras los golpes en la puerta se volvían a suceder.

—¿Está todo bien? —Jackson subió la voz, sabía que algo pasaba—. ¿Tara?

—Ven… Por favor… a mi casa… —las lágrimas de miedo comenzaron a caer por sus mejillas sin clemencia—. Por favor… —suplicó.

—¿Tara? —La voz de su ex se filtró desde el exterior y esta se replegó sobre sí misma cuando escuchó, a la vez, como Jax colgaba el teléfono sin decir nada más.

—Vamos, Tara, se que estás ahí.

Distinguía el canturreo en su tono. Le recordaba a un psicópata. Se aferró al teléfono y visualizo a Jax viniendo del taller. Cada calle, cada giro…

—Puedo romper la puerta, Tara —su volumen era espeluznantemente normal y, ante la nula respuesta de Tara, bramó—: ¡Ábreme! —Golpeó la madera y Tara se sobresaltó.

Lloraba y visualizaba las intersecciones que Jax tendría que hacer, rogó porque los semáforos le dieran paso.

—Por favor, Jax… Por favor… —rogó en susurros desesperada.

—No deberías haber estado tanto tiempo apartada de mí —la voz se tornó dulce y Tara tuvo más miedo todavía.

—Y tu madre no debería haber sido tan difícil para convencer de darme tu dirección, no lo entiendo… Pensé que le caía bien a la señora Knowles. ¿Les has mentido sobre mí a tus padres?

Tara quería que se fuera, de su vida, para siempre… No entendía por qué se empeñaba en perseguirla si lo suyo era imposible.

Escuchó el murmullo de una moto a lo lejos y alzó la cabeza rogando en silencio. El ruido se acercó más y de repente el timbre de su casa sonó varias veces, desesperado.

—¡Tara! —Jax gritó y volvió a tocar el timbre.

La chica se levantó y salió disparada, abriendo la puerta y echándose a sus brazos, enterrándose en él sin dejar de llorar y temblar dándole las gracias en susurros una y otra vez.

Jax la abrazó con fuerza, acarició su pelo, besó su sien, su cabeza. Sintió cómo ella quería introducirse en él. Destilaba miedo y, sin darse cuenta, miró a todos los lados buscando algo.

—¿Estás bien? ¿Estás herida? ¿Ha pasado algo?

Ella solo negaba con la cabeza y le apretaba de forma férrea.

 

Tara tenía la vista fija en el televisor ahora apagado, Jax le había puesto su sudadera azul marino por encima de los hombros y le acercó un vaso de agua. Había dejado de temblar pero el chico observó asustado cómo no reaccionaba.

Bebió agua, despacio, aterrorizada. No podía borrar de su mente la voz de su ex y esta le provocaba escalofríos.

Jax se sentó a su lado y pasó un brazo por sus hombros, Tara reaccionó al contacto y se alejó de él, abriendo los ojos asustada.

—Shhh… Soy yo, Tara, tranquila. No voy a hacerte daño.

Ella volvió la cabeza y le miró, con los ojos llenos de pánico, sin llegar a verlo a él.

—¿Qué pasa cielo? —No la tocó pero no se alejó, puso su mirada a la altura de la asustada chica y le sonrió, con tristeza.

No sabía que estaba pasando allí, no entendía nada de su reacción, de su llamada, de su miedo…  Si no hubiera visto a Tara tan agitada habría salido a buscar a alguien, porque estaba convencido de que era externo y era real, juraría que había escuchado la voz de otro tío llamándola cuando Tara le habló por teléfono suplicante de ayuda.

De repente los ojos de ella enfocaron en los azules de Jax, lo reconoció y, sintiéndose momentáneamente a salvo, volvió a romperse en lágrimas. Entonces él la acogió en su abrazo y besó su cabeza, acarició su pelo y le dedicó palabras de consuelo. Hasta que se tranquilizó y se despegó de su camiseta empapada.

—¿Me vas a contar lo que está pasando? Puedes estar tranquila, sea lo que sea yo voy a estar contigo —le garantizó sin lugar a dudas y Tara asintió con su mirada triste y el miedo pulsando en cada pedazo de piel.

Cuando le dijo que el miedo era porque su ex estaba en Charming y comenzó con un “él no siempre fue así” supo por donde iba a ir la historia. Jax escuchó cada palabra y observó cada reacción del cuerpo de la chica ante la historia de abusos que había vivido junto al tal Joshua.

Le contó un gran número de vejaciones y celos incontrolados, y cómo, cuando le puso la mano encima por primera vez, ella no podía creerse que su novio se hubiera vuelto un monstruo.  Solo le pegó una vez más y con eso Tara lo dejó , marchándose de San Francisco un año y medio atrás dejando a su familia lejos.

Jax sintió la sangre bullir por su cuerpo, necesitaba, no, era prioritario encontrar a ese hijo de la gran puta y destrozarle hasta que sangrara sus pecados. Apretó los puños y trató de respirar para que ella, que no necesitaba un acceso de ira en ese momento, sintiera su apoyo incondicional.

—Y ahora sabe dónde vives.

—Sí, mi madre se lo dijo.

—No entiendo por qué tu madre le da tu dirección a un tío que te maltrató.

—Ella no lo sabe. Nadie en mi casa lo sabe.

Jax la miró directamente y levantó una ceja.

—No me juzgues. Nunca me sentí con fuerzas para hablar de esto con nadie.

El chico parpadeó y se dio cuenta de que era la primera vez que esa chica hablaba de su situación personal con el hijo de puta ese que la acosaba.

—No lo haré. —Parpadeó y vio como ella anudaba sus manos sin mirarle a los ojos—. Ven aquí. —La atrajo a sus brazos, y no se conformó con eso, con una facilidad pasmosa la colocó sobre su regazo y una vez ella se acomodó en su pecho él besó su cabeza con ternura.

Controló la rabia y la ira que le provocaba saber esa historia y sobre todo, ser consciente de que ese cabrón de mierda estaba cerca, muy cerca, y se concentró en su chica. Si, cada vez lo tenía más claro, esa chica era para él y nadie iba a hacerle daño.

Era el único que sabía su historia, era a él a quien había llamado para que fuera en su busca, no a la policía. Eso significaba mucho y, aunque sabía que tenía que ir con pies de plomo y que no iba a ser fácil, la determinación de conquistarla de todas las formas posibles creció en él y no tuvo la menor duda de que así sería.

—¿Estás mejor? —preguntó tras un rato de silencio.

—Sí, creo que sí. —Se ahuecó y lo miró a la cara. Él la miraba directamente, con un atisbo de sonrisa tierna que asomaba a sus labios.

Quiso besarle, y lo hizo, se acercó a los labios despacio, pensando que si él quería rechazarla podría hacerlo sin sentirse muy avergonzada, pero no fue así, acortó el espacio hasta la boca de la chica y posó los labios sobre los colorados de Tara que estaban  blanditos por las lágrimas derramadas.

Le dio dos, tres, cuatro besos, despacio, hasta que ella abrió la boca y se unieron en un lento beso en el que ella se llenó de él. No necesitó un “confía en mí”, ni otro “estoy aquí, contigo”, porque su beso se lo dijo, sin expectativas sexuales, simplemente el cariño se derramó entre ellos de una forma tan abrumadora que Tara quiso volver a llorar.

Llevaba tres días en casa de Jax, pero sin él y eso era extraño. Gemma se había quedado con ella porque tanto su marido como su hijo habían salido fuera de Charming para algún negocio del que Tara no tenía ni idea.

Esa misma mañana habían ido a ver el local donde abrirían la guardería y a Tara le había encantado el sitio porque, además, apenas necesitaba mucho para funcionar. Gemma le dijo que estaban las licencias en curso y que en aproximadamente dos semanas podrían empezar a recibir niños. La chica de San Francisco alucinó bastante con la premura del papeleo, Gemma la tenía verdaderamente intrigada.

Uno de los chicos del club estaba siempre con ellas, Tara se sintió protegida de una forma bastante peliculera, pero el miedo que le provocaba Joshua le impedía rechazar cualquier tipo de ayuda.

Estaba jugando con Abel en el suelo del salón cuando Jax entró por la puerta, Gemma salió de la cocina con un biberón en la mano para la cena del pequeño.

—Qué pronto habéis llegado. —Madre e hijo se besaron en los labios y Jax sonrió al ver desde la puerta a la chica que no se había quitado de la cabeza esos tres días.

Odió tener que irse justo en ese momento que ella estaba tan expuesta y él la sentía tan vulnerable, pero ella, sin saber que los negocios tenían que ver con el tráfico de armas, le dijo que no había problema, era una chica valiente a pesar de todo.

De todas formas no podía haber evitado el viaje, pero ya estaba allí.

—Ha sido difícil y tu marido es un poco cabezón, pero hemos cerrado el trato esta misma mañana —le comunicó a su madre que en breve sabría prácticamente todas las noticias de mano de su esposo.

Tara se levantó del suelo y cogió a Abel en brazos, se acercó a la entrada sin querer interrumpir la conversación entre Jax y su madre pero, en cuanto apareció en el campo de visión del chico, este la miró directamente, dedicándole una sonrisa con la boca cerrada, inclinando el mentón, algo que hacía que a Tara le saltaran las alarmas. Le deshacía con ese tipo de gestos.

Se acercó a ella y la chica vio cómo Gemma se les quedaba mirando con ojo analítico, como si estuviera tomando nota de algo.

Jax besó a Abel, jugó con su pelo, lo cogió en brazos y le hizo volar mientras reía sin parar. Sin soltarlo y pegándoselo al pecho se acercó a la morena y bajó su cara para acceder a la boca de ella, sujetó el mentón con el pulgar y el índice y la alzó un poquito, ella sonreía tontamente.

—Hola, forastera —le dijo contra su boca.

—Hola, rubito —le devolvió y acto seguido el presionó un beso en sus labios.

—¿Cómo han ido las cosas por aquí?

—Bien, todo bien, Juice ha estado rondando cual perro guardián.

El motero pasó el brazo por la cintura de ella y la atrajo hacia sí para sentirla un poco más cerca.

—¿Y mi madre?

—Una gran abuela —devolvió elevando una ceja.

Si bien Gemma y ella eran algo así como amigas, tampoco le había gustado mucho contar con su presencia tantas horas al día, al fin y al cabo era la madre del tipo al que se tiraba y… en fin, del que parecía estar cayendo completamente loca por él. Era raro, pero era la abuela del pequeño, no podía hacer nada contra eso.

Jax bajó su cara para enterrarla en el cuello de Tara y aspirar su olor cálido y dulce. Besó su cuello poniéndole los pelos de punta y ella se apartó riendo.

—Muy bien chicos. Yo me voy a recibir a mi hombre —Gemma habló desde la puerta de la calle y Tara se retiró abochornada, había olvidado que no estaban solos.

—Ve a curarle esas manos, el muy gilipollas no deja que nadie más se las toque… La próxima vez volverá en la furgoneta. —Jax no se volvió porque no dejó de mirar a Tara.

Su madre se despidió y cerró la puerta.

—Y ahora, campeón, papá te va a dar la cena y a dormir.

Besó al pequeño en la mejilla y se separó de Tara, acariciando su mejilla con los nudillos, haciendo que ella sintiese la aceleración de su corazón en ese gesto y con ese tacto.

La chica aprovechó para recoger los juguetes que estaban desperdigados por todo el salón mientras escuchaba al chico jugar con su hijo  cambiándole el pañal y poniéndole el pijama. Sentada en el suelo, doblando la manta, les vio pasar hacia la cocina mientras él no paraba de hablar al pequeño, haciéndole cosquillas y besándole en cada oportunidad. Se levantó cuando llevaban un rato en la habitación y caminó hasta la puerta para ver cómo, en la silla mecedora, aquel rubio grande, con el chaleco de cuero todavía puesto, se mecía mientras alimentaba a Abel, que a la vez que tomaba su cena iba quedándose tranquilo en los brazos de su padre.

Tara notó como su corazón se saltó un latido, quería esos momentos para ella, sabía que los estaba viviendo de prestado, que no tenía nada que ver allí, que las circunstancias le habían llevado a esa casa y que el hecho de acostarse con el chico guapo y de estar perdiendo la cabeza por él no significaba nada. No estaba segura de si él querría algo, y lo que era peor, no estaba segura de si ella sería capaz de tener ese algo, aunque lo quisiera, lo anhelara como si le perteneciera.

—Voy a darme una ducha —susurró haciendo que él levantara la vista de la cara de su pequeño.

Jax solo asintió y sonrió.

La chica fue a la habitación y cogió la camiseta de él, con la que dormía, y sus calzoncillos, una muda limpia y caminó descalza hasta el baño. Dio el agua caliente, se desnudó y esperó a que el vapor inundara el cubículo para entrar y dejarse empapar. No quería pensar mucho, porque había algo doloroso en darse cuenta que esa vida no le pertenecía, aunque pareciera que sí. El trabajo, vivir allí, acostarse con él, la cercanía con la que él la trataba, la intimidad… Sí, eso que no se quería permitir había entrado definitivamente en ella y había implicado a ese guaperas rompecorazones.

Sabía que tarde o temprano aquel teatro caería, el tema de Joshua tenía que solucionarse, esos tres días había pensado que tendría que dar parte a la policía porque seguir con ese miedo era una locura, tenía que hablar definitivamente con sus padres, y con todo eso lo más razonable era que huyera de allí para evitar que ese desgraciado de su ex no la localizara nunca más.

Le pinchó el pecho, la clarividencia de sus pensamientos le hicieron darse cuenta de que no debía implicarse más donde estaba. El miedo le había llevado a decir que sí a todas las propuestas que esa familia le había presentado, y ahora el miedo se había presentado en su casa dándole una patada en el estómago. A pesar de dar parte de lo que pasaba sabía que lo de no huir no era algo a tener en cuenta porque de sobra sabía cómo podía terminar si se quedaba allí donde él, a pesar de que se tomaran medidas, tenia opción de localizarla si quería.

De repente sintió la puerta de la ducha abrirse y el cuerpo de Jax se posicionó detrás de ella, pegándose completamente a su espalda. Pasó las manos abiertas por los brazos de la chica y Tara tembló y cerró los ojos, la sonrisa en su boca se formó sola.

Era imposible no dejarse llevar por lo que estar con ese chico implicaba, era difícil negarse a ello, estaba jodida con ese chico y ella lo sabía.

Jax cogió el gel del soporte frente a ella y se llenó las manos por delante del cuerpo desnudo de la chica, las frotó y, con la espuma que formó, comenzó a lavar los hombros de la morena que echó el pelo hacia delante mojándoselo más.

Acarició los brazos, la cintura, el abdomen plano, subió hacia su cuello pasando por sus pechos sin, de momento, ninguna intención, frotó el cuello estilizado de la morena que tanto le volvía loco, desde ese primer momento en el club que ella se tomó la cerveza en la barra. Hizo el recorrido en descenso por su espalda y sujetó su culo firmemente, pasando sus dedos por la raja, despacio, para volver a la parte delantera, agacharse y frotar sus piernas hasta los tobillos, volver a subir y quedarse en el vértice lampiño de los muslos de Tara.

Se pegó completamente a ella y colocó su polla erecta entre ambos glúteos, mientras con sus manos comenzó a masajear, de forma más certera, los pechos y pezones de Tara.

—¿Crees que podría hacerte un poco el amor? —Habló en su oído, con voz ronca y destilando sexo, y ella sonrió con los ojos cerrados y dejando caer su cabeza en el pecho tatuado del chico.

¿Hacerle el amor? Iba a firmar su sentencia de muerte en ese mismo momento. Sabía, por el tono de Jax, que tenía una sonrisa perenne en su boca y que aunque no le estaba tomando el pelo no estaba diciéndolo completamente en broma.

—¿Un poco? —preguntó colgada de las garras del placer—. Sabes que soy exigente.

Apretó su culo y estranguló la polla de Jax haciéndole estremecer.

—Está bien, forastera… —bajó la mano al sexo de ella y deslizó los dedos por la cálida raja que, para sorpresa de él, estaba lubricada— Voy a re formular la pregunta.

Despacio, con los dedos, acarició los labios y llegó a la entrada de su vagina, introduciendo la yema del dedo índice hizo círculos lentos sobre ella. Tara ahogó un gemido y se mordió el labio inferior mientras recostaba todo su peso en el cuerpo de él y apretaba de nuevo los glúteos.

—¿Quieres que te haga el amor? —preguntó otra vez con la voz más ronca y algo estrangulada por la presión que estaba recibiendo del culo de su chica.

Ella subió los brazos hasta el cuello y enterró los dedos en el pelo largo y algo mojado del rubio, presionando en su nuca para que descendiera hasta su boca.

—Por supuesto —jadeó en sus labios y, sacando primero la lengua, accedió a ellos mientras Jax introdujo completamente dos dedos en su canal, haciéndole ahogar un grito en el beso ardiente.

Empujó con sus caderas a un ritmo lento, masturbándose con el trasero de la motera mientras se besaban con pasión y sus dedos no dejaban de bombear en el interior de ella, sintiendo el flujo que la excitación le estaba provocando.

Tara no pudo más y separándose de él se volteó para encararlo, echó la cabeza hacia atrás y retiro el pelo mojado de su cara con la fuerza del agua, tan solo la mirada entrecerrada y la sonrisa torcida, que él le estaba dedicando, calcinaron sus terminaciones nerviosas. En un movimiento más brusco de lo que pretendía lo cogió de los brazos y cambió las posiciones dejándolo a él debajo de la ducha, mojando su pelo por completo y acto seguido se abalanzó a su boca. Sabía que no tenía nada que hacer con ese chico, daba igual que la visión que diera fuera de dura, por dentro estaba entregada a él porque en el poco tiempo que habían estado juntos le había demostrado mucho más de lo que había esperado, él sabía sus secretos como nadie en su vida.

En un principio el beso fue enérgico y todo chocar de dientes con lucha de lenguas, un poco por el poder. Jax disfrutó del momento pero se retiró de repente ante la mirada estupefacta de la chica, y la sujetó por el cuello subiendo sus dedos por su mandíbula, le sonrío sin dejar de mirarla a los ojos y comenzó a besarla despacio, disfrutando de sus labios, ritmo al que ella se adaptó y su interior gimió por la ternura que le estaba regalando en ese momento.

Tara se abrazó a la cintura de él, acarició la espalda llena de tatuajes y se dejó mimar por el beso. Los gemidos abandonaban su garganta pero era difícil escucharlos por el ruido del agua.

Jax amasó con cariño el pecho de ella, atormentando el pezón despacio, con la yema de sus dedos, mientras su otra mano seguía posesiva sujetando la cara de la entregada chica.

Ella se apretó contra él rozando con su abdomen la erección, aprisionándola entre sus cuerpos, y como no tenía suficiente y quería darle todo, deslizó una mano entre sus cuerpos para agarrarla con firmeza, comenzando un movimiento de bombeo lento y sintiendo como Jax aumentaba la intensidad del beso y presionaba más las caderas contra ella.

Pasaron unos minutos dedicándose caricias, besos incendiarios, mimos escondidos. Tara le sentía por todas partes, pero la caricia sutil del pulgar del chico sobre su mejilla le hizo estallar por dentro, si no hacía algo iba a romper a llorar, no podía quedarse con el chico guapo, y lo sabía. Todos sus planes, el tema de la guardería, los permisos que estaban en curso, se había engañado a sí misma y lo peor, estaba engañando a esa gente que parecía presta a ayudarla.

En un movimiento algo brusco Tara apartó a Jax de su cuerpo y el abrió los ojos estupefacto. Ella entrecerró los ojos y trató de sonreír, estaba caliente, excitada, a punto de explotar entre los brazos de ese hombre, pero no podía permitir más caricias sutiles, más “hacer el amor”, iba a romperse si seguía por ese camino.

Se acercó a él, con mirada felina, empapándose bajo la ducha, y le mordió los labios ligeramente para luego lamer las gotas de agua que llegaban hasta ellos. Se dio la vuelta, se apoyó en la pared y levantó la pierna derecha dejando el pie sobre la pequeña banqueta de plástico que había en la ducha. Subió los brazos y se volvió para mirarlo por encima del hombro.

—Estoy esperando a que me folles, rubito —le dijo sin dejar de sonreír taimada.

Si bien Jax se quedó un poco perplejo por el cambio brusco de la situación, no se planteó mucho más, torció la sonrisa estrechó los ojos azules, más negros por el deseo, y se pegó a su espalda. Colocó las manos en la pared al lado de las de la chica y frotó su polla contra el culo dispuesto de ella.

—¿Desde atrás, forastera? —cuestionó juguetón mientras se balanceaba contra ella.

Ella no contestó, se limitó a sujetar la cara del rubio con su mano y a atraerlo a su boca, besándole como si no hubiera mañana. Ambos ahogaron un gemido en las bocas y Jax se posicionó entre las nalgas abiertas, flexionó las rodillas y con ayuda de su mano colocó su dureza en la entrada de la chica.

Cortó el beso, ella comenzó a frotarse contra él, a punto de engullirle con su interior.

—¿Sin condón, preciosa? —avisó.

—Sin condón —afirmó, porque en ese momento quería llevarse algo de ese chico, por muy descabellado que sonara.

Las manos de él sujetaron sus caderas, inclinándola un poco más y,de una estocada, entró en ese resbaladizo canal que le absorbió con fuerza dejándolos a ambos sin respiración.

Comenzó a bombear en su interior y, mientras que una mano bajó a torturar el clítoris hinchado, la otra manejó la cara de Tara para orientarla a su boca y comérsela al mismo ritmo de sus embestidas.

Tara dejó de sentir el mundo a su alrededor, solo estaba Jax, sus manos, sus labios, su lengua y dientes, su polla, su torso, su piel por todos los sitios. Quería tener una vida más fácil y quedarse con él, quería no ser alguien con el trastero del pasado lleno de cajas que volvían el presente peligroso. Quería a Jax, a pesar del poco tiempo que había pasado con él, y a pesar de que más de la mitad fuera basado en el sexo, la sensación a su lado la embargaba de tal manera que sentía una necesidad de pertenencia que no había sentido nunca.

El beso se cortó y los dientes de él bajaron a su cuello, dando un pequeño mordisco, lamiendo y succionando. Los dedos del chico jugaban con destreza sobre su clítoris mientras los embates aumentaron en velocidad y fuerza, Tara sintió como una oleada de calor inundaba su cuerpo y llegaba a sus oídos volviéndola sorda y aquello se desató en un intenso orgasmo haciendo que las paredes de su vagina arrastraran el final de él, vertiéndose en ella.

Jax la había sentido completamente y a pesar de haberse corrido ambos, no dejo de moverse en su interior, despacio, sintiendo como ella temblaba, y notando en sus propias carnes los espasmos tras un orgasmo alucinante.

Tenía que hablar con ella, en su mente era suya, pero ella tenía que saberlo.

Antes de salir de la ducha se habían pasado un agua rápida por sus calientes cuerpos, sin dejar de mirarse, de sonreír, y Jax se quedó algo preocupado porque en la mirada de ella había algo que no estaba allí antes, le puso un poco intranquilo.

Se secaron con toallas y cuando ella fue a ponerse la ropa limpia que había dejado sobre el inodoro él se la quitó de las manos.

—¡Eh! Que es mía.

—Técnicamente no. —Sujetó las prendas en alto y ella alzó una ceja con las manos en las caderas, completamente desnuda.

—Está bien, es cierro, pero dame las bragas por lo menos.

—A mí me gusta verte así, y así quiero que duermas.

—¿Exigente, rubito? —Intentó ponerse seria, pero el momento juguetón que estaban viviendo le hizo incluso olvidar lo que los engranajes de su mente maquinaban al margen de la historia en la que su corazón y alma querían meterse.

—Compláceme, forastera —susurró y se acercó a ella, también desnudo y con, todavía, una media erección, y la abrazó para besarla en los labios y luego sonreír—. Déjame dormir con ese coñito suave y libre esta noche.

Tara se carcajeó y golpeó el hombro del chico el cual se rió con ella pero no se retiró. Ese bosquejo de algo extraño ya no estaba en su mirada y él quería que así fuera.

—¿Algún plan de madrugada?

Arrastró las uñas por el hombro musculado de él mientras sentía la suave barba mojada acariciar su cara, y los ojos azules la fijaban al suelo. La mirada del chico se sintió tan intensa que pensó en derretirse allí mismo, sobre las baldosas del baño.

—Yo siempre tengo planes. —Jax le dio una palmada suave pero sonora en el culo desnudo y antes de que ella soltara una carcajada él se la comió, elevándola y enganchando las piernas en su cintura, para caminar hacia el dormitorio sin parar de besarla.

 

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14 respuestas a _4.

  1. rocha dijo:

    Otro “guacala”! A este paso vas a hacer que me acabe gustando mucho el actor este!!!!!!!! Mucho bien!!!!!!! Bss y Gracias!

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  2. Rocio dijo:

    Yo si que me voy a derretir………….me he quedado como si el polvo este fantastico de la ducha,lo habria echado yo………que bien lo describes…….Me encanta como estas desarollando la historia,la unica que no me cuadra es Gemma (claro,despues de ver la serie) pero estoy ansiosa por saber por donde la llevas……y el novio ese que la persigue,por supuesto,tiene que desaparecer….lo que no se,es cuanto nos va a hacer sufrir a todos.
    Sigue y muchas gracias por este regalo.Bss.

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    • anaidam dijo:

      Me alegro de que te metas… en la ducha, jajaja!!! Gemma… si es qu equienes hemos visto la serie se nos ha reventado, y mira que a mi me tenía un punto hasta que usó malamente el tenedor… pero ya veremos ya…
      Gracias por leer y por comentar¡¡¡ y besoides!!!

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  3. DulceM dijo:

    Nooooooo
    Y ahora que hago!! Que ya se me han acabado los 4 capis! Jo 😦

    Amos por partes que, aparte de medio sufrir una combustion espontánea en el sofá de mi casa, aqui hay mucha tela que cortar

    Osea q el jax este es traficante. Es un padre cariñoso que cambia los pañales de su bebé y le da besos de padre que te derriten las bragolas…. Pero no solo eso, sino que es tierno, quiere hacer el amor y ademàs sabe follar como los dioses. ¿Y donde dices que puedo comprar uno de estos?
    Toy namorá😍😍

    Y Tara… Una advertencia te hago desde ya… Como le abandones… NO RESPONDOOOOOOO😱😱😱
    piensa las cosas nena. Con lo facil que es comunicarse… ¡Díselo a él cojones! Si él también te quiere!!! Y además dice que eres suya!!! Amos por el amor de dios y de todos los santos apostoles.
    Ains☺ y ahora a esperar…
    ¿Cuanto falta para el siguiente capi? ¿Como andas de musas?

    Un besazo artista!

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    • anaidam dijo:

      Jajajaja!!! me encantas!!! Jax está metido en tráfico de armas, sí, y en más asuntos turbios, menos drogas, que no le molan nada de nada. Y sí, a pesar de pasar poco tiempo con su Abel es todo un padrazo. Y lo que has resaltado de él es cierto, lo que no sé es donde encontrar uno de estos… es una pena… te puedes deleitar con al primera temporada de SOA y ves la parte que aquí se ve menos, además de ver su culo… sheeeeeeeeeee!!!
      Gracias nena, me chiflan tus comentarios.
      Besoides!!!

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  4. Como me gusta este Jax! A ver sí se decide de una vez a decirle que la quiere para él porque está sale por patas en cuanto se dé la vuelta. Ese Joshua… No sé que con qué nos vas a sorprender, pero sé que con algo impactante seguro.
    Esa Gemma, no tengo muy claro sí se va a quedar así, pero quizás es lo que toca aquí y no tiene mayor protagonismo.
    Esos polvos En la ducha con este Rubio nos tienen locas jajajaja, y a pelo como mola de verdad.
    Fantástico capítulo, he sentido ese miedo de Tara mientras el energúmeno ese llamaba a la puerta.
    Quiero más. Más Jax, más Tara, más sexo apasionado, vamos que hagas nuestros sueños realidad, lo que Sutter nos dio.
    Besos.

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    • anaidam dijo:

      Ainssss.. qué nos da este Jax!! Y a pelo!! me meo… MAy, cuanta razón tienes diciendo que esta se nos escapa, jajajaja!!! No sé si os impactará, para eso ya sabes que tenemos al Sutter que nos deja con la piel del revés cada vez que nos da capítulo, pero espero que sigáis disfrutándolo.
      Besoides, y gracias por tu tiempo y tu comentario.

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  5. cleo dijo:

    Por fin que he podido leerte, nena, y que capitulazo explosivo, Joder, que el joshua lo van a encontrar por ahi en una calle muertito, porque de seguro Jax, no lo perdona, lo encuenra y lo manda para el otro lado. Pobre Tara que esta pensando en escapar, no quiere asumir lo que esta sintiendo por Jax, y ël tan hermoso que ya la ve como su chica, joder, excelente como siempre, besos, nena… Cleo

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  6. nury misu dijo:

    Wow, wow, woooow!!!!
    Me pido un Jax de peluche para reyes!!! Pero que tiernuqui esa escena de sofá cuando viene al rescate. Me lo como!!!
    Nena tienes esa forma de escribir que cuando tocan a la puerta (no al timbre, ojo al dato) mi cuerpo empieza a temblar en sintonía con el de Tara. No le auguro nada bueno al Joshua este, como dice Cleo “se lo encuentran en una calle muertito” jajajaja (me ha encantado la frase)
    Y así, en un parpadeo, Tara se encuentra que tiene una “no-casa”, un “no-bebé” y una suegra en toda regla mientras su “no-marido-no-novio” sale de viaje para traficar con armas. El sueño de toda chica…
    Me quedo flipando con esto, la verdad, pero ya veo como se dan las cosas aquí y parece tan sencillo dejarse arrastrar.
    Soy una enferma porque las imagenes que plantas en mi cabeza de Jax cariñoso con su hijo, mas que enternecerme me ponen caliente. Solo puedo pensar: a ver cuando suelta al jodido niño y me folla de una vez!! Jajajaja (como ves ahora soy Tara… lo mio no tiene remedio, jajaja) Aunque por lo que leo Dulce está mas o menos como yo, jijiij si es que nos tienes a todas locas con tus chicos…
    Este Jax que ya la siente como suya y tiene que decírselo… muero por ver esa escena. Por otro lado simpatizo con las dudas de Tara y la necesidad de protegerse y huir de un enamoramiento tan bestia y tan rápido porque son los que mas miedo dan, aquellos que sabes que si fuera necesario te quitarían hasta la piel y no te quejarías. Y ella ya ha sufrido bastante, solo espero que no seas como el Suter este de los cojones que tanto os ha hecho sufrir a vosotras.
    Tengo que seguir leyendo, hasta luego…

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    • anaidam dijo:

      Es que la frase de Cleo es la leche!!! jajaja!! Pues si, de repente la no-vida de Tara le posee sin comerlo ni beberlo, ya veremos como va la cosa.
      Los sentimientos van a florando, y es que con esa atracción loca las cosas tienen que tomar o un sentido u otro, es complicado estancarse en el folleteo y más con todo lo que implica esta no-familia que están formando, me ha encantado tu sarta de noes, eres la leche.
      Besoides corazón.

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  7. Ebrume dijo:

    Hola!
    Traficara con armas y todo lo q tu quieras pero el tío es un amor! Me sorprende q se haya pillado tan rápido y que tenga tan claro q la quiere ya por completo en todas las facetas de su vida (bueno de momento excepto en los trapicheos).
    Me dio mucha pena Tara cuando vino Joshua creo q hasta yo sentí el miedo y ese no desaparece huyendo. Siempre queda ahí metido. Espero q lo denuncie a la policía y le cuente la verdad a su familia pq se arriesga q su madre abra la boca sobre cualquier paradero q elija.
    Y bueno tan idílico como suena no quiero q se vaya de Charming. Y me imagino q no lo hará, así q supongo q los moteros tienen trabajo q hacer…
    Gracias por el capi!
    Bikos :*

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