#50#

—Esto es un paraíso hijo. —Esme contemplaba maravillada el complejo y sus vistas.

—Desde luego que entiendo que no quieras ir a Nueva York. —Carlisle lo miró todo con cierta envidia y planes en su mente.

—Quiero meterme al agua mamá. —Sofía iba de la mano de Kate, que miraba todo sin poder evitar asociarlo a la última vez que estuvo allí, en circunstancias completamente diferentes.

Edward, que captó la energía que desprenda su hermana, apretó su hombro reconfortándola.

Comenzaron a caminar por la playa para acercarse al bar que estaba en el malecón dentro del agua, mientras Edward acariciaba a su hija por encima de la tela que la guardaba cerca de su pecho.

—Me tienes que dejar coger a mi nieta en algún momento Ed, eres demasiado posesivo con ella. —Esme le recriminó mientras caminaban, y se asomó a mirarla. —Está preciosa.

—Apenas puedo tenerla así, estoy trabajando todo el día y es Bella quien se encarga, déjame disfrutar un poco mamá. —Edward sonó como si tuviera una rabieta.

—Está bien cielo, es que la he echado de menos. —Le miró disculpándose.

Llegaron al bar y se sentaron mirando al océano. Tras un rato de relajarse con las vistas y el sonido del mar, Sofía comenzó a cansarse.

—¿No me puedo bañar?—Preguntó otra vez a su madre.

—Cuando mamá se tome esto nos vamos a cambiar y nos metemos al agua ¿Vale cielo?—La pequeña botó en su sitio y se quedó mirando fijamente a la bebida de su madre, para unos segundos después ponerse al lado de Edward y jugar con su despierta prima que le miraba con los ojos enormes.

—Hola familia. —La voz de Bella hizo que los Cullen al completo se volvieran hacia ella y el chico que estaba a su lado. —¿Qué tal habéis dormido? ¿Qué os parece el lugar?—Miró de soslayo a Kate que sabía le iba a costar estar en ese lugar, pero se dio cuenta que aparentaba estar tranquila.

—Esto es increíble. —Admitió Carlisle. —Y desde luego que tienes un Hotel impresionante, al detalle.

—Gracias. —Le sonrió para mirar a su acompañante. —Os voy a presentar a mi abogado, él es Garrett. —Se levantaron para saludarlo y el abogado quedó enganchado ante la imagen ligera y sensual de Kate, ella ni se percató.

—¿Algún problema?—Carlisle miró a Bella y a Edward preocupado.

—No…—Bella contesto quitándole importancia. —Es mero papeleo, cosas que tienen que quedar atadas sobre el hotel. —Sonrió a todos. —Garrett, ¿te quedas a tomar algo con nosotros?—Bella apartó uno de los sillones individuales para sentarse al lado de Edward y Antía, que balbuceaba sin parar mientras Sofía le devolvía la conversación.

—Claro…tengo todo el día libre. —Bella se percató de su mirada rápida a su cuñada, y realmente le hizo gracia verle de esa forma.

Hacia unas semanas había estado un par de días en el Hotel descansando en unos días de receso. Estuvo en clases de submarinismo con Edward y se declaró fanático del fondo oceánico, por lo cual, de vez en cuando se escapaba de la isla Grande para pasar una noche con ellos y aprovechar para meterse bajo el mar.

—¿Tenéis plazas libres para esta tarde?—Garrett miró a Edward.

—Pues no estoy seguro. —Dudó. — Tenemos una excursión de Chake—Chake, pero mañana por la mañana apuesto a que si, solo había una pareja hospedada aquí apuntada, a no ser que eso haya cambiado desde ayer. — Depositó su mano suavemente en la rodilla de Bella casi de manera inconsciente, buscando su tacto y cercanía, les era prácticamente imposible estar en un lugar juntos y no tocarse. —De todas maneras llamaré a Ben para cerciorarme.

—¿El chico nuevo?—Carlisle entró en la conversación.

—Sí, estábamos desbordados y tuvimos que contratar a alguien, no podemos abusar de Adam. — Miró a su padre. — Y Ben trabajó con él tiempo atrás, nos lo recomendó y es un tipo responsable y trabajador. Así Jacob y yo podemos tener algo de tiempo libre.

—Poco. —Se quejó Bella.

—Bueeeno. —Le miró con un puchero de reojo.

—Pues si mañana hay opción, esta noche pernocto aquí. ¿Problemas de alojamiento?—El abogado miró a Bella y esta le negó, dándole a entender que sin problema.

Entre Bella y Edward se cruzó una mirada impaciente. Edward asintió y Bella le apremió a que fuera él, frunciendo el ceño. El fotógrafo inspiró profundamente y comenzó a hablar.

—Está bien. — Acaparó la atención de todos, los cuales le miraron sin entender a que venía esa manera de empezar a hablar. —Bella me ha pedido en matrimonio.

Esme se llevó la mano a la boca y sonrió, Carlisle le miró extrañado de lo que había dicho y Kate se sintió feliz por su noticia y desdichada por su situación de nuevo, de la que trataba de desconectar pero no podía hacerlo al cien por cien.

—Felicidades pareja. —Garrett fue el primero en hablar.

—Solo he dicho que me pidió…—Bromeó Edward.

—Creo que no soporta que fuera yo la que lo propusiera. —Dio Bella altiva.

—Hijo. — Carlisle le habló directamente. — ¿Es posible que se te haya adelantado?—Bromeó.

—Si papá, es…mucha mujer mi…mujer. —Le miró dulcemente y Esme no se cortó en soltar un suspiro feliz.

—Me encanta hijo, me encanta de verdad. Que yo no digo que no estuvierais bien así, pero, las cosas tienen que ser formales. ¿Tenéis iglesia y esas cosas? Aquí en la isla ¿hay iglesias?—De repente se alarmó al pensar en los desplazamientos y la organización. —Quizá en Nueva York, en San Patricio, ya sabes es un lugar precioso. —Miró a Kate, ella se casó allí con James y esta agachó la mirada asintiendo resignada. —Bueno, o en otro lugar…

—Mamá…—Edward le cortó. —No…no estamos pensando en “ese” tipo de boda. —Levantó las cejas en su dirección.

—Ah!

—Esme, amor mío, no te precipites, que son ellos los que se casan. —Carlisle apoyó su mano sobre la de su mujer y esta sonrió avergonzada por dar por supuesto todo eso.

—Hemos pensado en casarnos en un barco, y lo hará Emmet dentro de dos semanas. Aprovechando que estáis todos aquí.

—¡¿Dos semanas?!—Kate sorprendió a todos abriendo los ojos como platos y levantándose hacia su hermano. —¿Estás loco Edward Cullen?—Bella se amedrentó en la silla pensando que esta bronca iba a ser épica. Nunca se había planteado si la familia de Edward era tradicional. —Solo me he traído bikinis y pareos, ¡¡zarrias!! Por llamarlo de alguna manera ¿cómo pretendes que me presente a tu boda?… ¿en bikini?— La indignación de Kate con la ropa hizo que su padre se riera por lo bajo y que Esme le apoyara con la mirada.

Bella no sabía que decir.

—Pues no estarías mal en bikini. —Dijo Garrett por lo bajo haciendo que Bella se tapara la boca para no reírse en alto.

—Kate, es en un barco, no estarás pensando en ponerte de gala y llevar pamela. —Su hermano le contestó  con sorna, disfrutando de la reacción de su hermana, hacía tiempo, seguro, que no era tan…Ella.

—Pues era mi idea pero claro…si es un barco me pondré unas sandalias con suela antideslizante para no caer al agua en medio del “sí quiero…”—Se sentó y bebió de su refresco tiesa y sobrada.

—¿Algo que añadir mamá?—Edward se volvió hacia su madre mientras Bella miraba aquello como si no tuviera nada que ver con ella.

—Pues…que tendré que ir con tu hermana en avioneta hasta Zanzíbar a ver si encuentro algo decente para la boda de mi Único hijo. —Apretó la mandíbula. — ¿Emmet es…? ¿Qué es Emmet para casaros? –Preguntó parpadeando presa de la sorpresa repentina.

—Patrón de barco, pero en realidad es algo meramente simbólico. Lo formalizaremos otro día por el juzgado. — Edward habló restándole importancia a todo ello, lo único que quería era cerrar el círculo con Bella y declarar abiertamente su amor, aprovechando que toda la gente que querían estaría con ellos.

Bella miró a Edward asustada, no esperaba esa reacción, pero al sentir cómo él apretaba su agarre sobre su pierna y le guiñaba un ojo sonriendo, la preocupación se evaporó. No conocía el carácter de las mujeres Cullen.

—Ha sido una idea genial eso del sacaleches…—Edward entraba completamente pegado a la espalda de Bella.

Cerró la puerta con el pie mientras su boca jugaba con el cuello de una Bella risueña y excitada.

—Sí, y que tu madre estuviera ansiosa por quedarse con Antía ha sido la clave. — Llegaron a la cama y Edward volteó a Bella arrastrando su caftán por la espalda mientras le acariciaba con presión.

—No se la he dejado coger en toda la mañana con esa intención, ahora se pasará horas. — Atrapó sus labios ahogando la afirmación de ella que se mezcló con un gemido al sentir esta las manos de su chico contra su piel.

La mano derecha de Edward sujetó su cuello para profundizar el beso y perderse en su sabor. No es que no se besaran a menudo, pero saber lo que vendría tras todo este ritual los tenía a ambos, locos y realmente excitados.

Bella no le dio mucho tiempo, bajando las manos se sacó el vestido y se deshizo del sujetador ante la mirada oscura de Edward, que había roto el beso por los movimientos acelerados de Bella. Viendo que esta no perdía el tiempo, se sacó la camiseta y el bañador quedándose completamente desnudo a sus ojos.

—Oh…Ed…que ganas te tengo. —Bella le miró de arriba abajo quedándose anclada en su erecto miembro y relamiéndose sin disimulo alguno.

Edward jadeó y en un movimiento rápido le bajó las bragas, empujándola contra la cama y haciendo que botara contra ella. La risa de Bella como un gorgorito le excitó todavía más.

Se tumbó sobre ella presionando el miembro presto contra su abdomen.

—Dime…—Bajó la mano a su entrepierna y comprobó su estado; caliente y húmedo. — ¿Quieres…previos?— Le preguntó, ahogando el gemido en su cuello, mientras lamía su lóbulo y acariciaba su hinchado clítoris con parsimonia.

—No…—Bella se mordió el labio inferior sintiendo como Edward le tocaba. —Hazlo ya…el siguiente lo hacemos despacio.

—Me lees la mente cielo. —Susurró haciendo que su aliento caliente chocara contra el oído de Bella, que sentía como su hombre se posicionaba en su entrada.

Retuvo la respiración. Edward se apoyó en sus codos y la captó con sus ojos. Bella, sin querer cerrar los suyos, abrió la boca en un gemido mudo cuando le sintió deslizarse en su interior.

—Lo quiero duro Edward, lo quiero fuerte. —Demandó sin dejar de mirarle.

La sonrisa ladeada de su chico apareció de inmediato.  Retrocedió en su movimiento y comenzó a embestirle, sintiendo que le llenaba de manera completa.

—¿Así pequeña?… —Jadeó entre sus embates. Descendió hasta encontrarse con sus labios y los lamió en un gesto erótico. — ¿Lo quieres así?

Bella asentía colmada, pensó que no podría soportar más excitación, el nudo en su bajo vientre comenzó a tensarse. Amarró sus manos a los hombros de Edward y en uno de sus encuentros potentes en su zona baja, le clavó las uñas.

—Siiiiiii…—No lo esperaba tan pronto, pero llevaba esperando demasiado tiempo.

Edward notó cómo las paredes de su mujer se estrechaban y cuando notó las uñas en su piel no hubo marcha atrás. Se dejó ir a la par que ella con un rugido interno de liberación, sin dejar de mirar cómo ella se retorcía bajo su cuerpo, haciendo que sus espasmos  le catapultaran más allá de donde se encontraba.

Exhaustos, Edward colapsó sobre su mujer, tratando de sujetar parte de su peso en sus antebrazos.

—Madre mía…como lo necesitaba amor. —Bella fue la primera en pronunciarse.

Respiraba de manera entrecortada. Ambos cuerpos sudorosos y temblones, rodaron tras el movimiento de Edward para quedarse de espaldas a la cama. Bella ahogó un jadeo al sentirle salir de su interior.

—¿Estás  bien?—Bella se preocupó de que Edward no se había pronunciado, acariciaba su hombro con delicadeza, pero no había dicho palabra.

—No creo que tenga palabras. — Dijo en un suspiro. Volvió la cara para mirarla, los ojos le brillaban y una sonrisa perezosa surcaba su cara. — Te he sentido…GUAU… nena…Que me clavaras las uñas…—Bella soltó una carcajada, ni siquiera era consciente de ello.

—Es cierto…—Dijo casi a modo de disculpa.

—En el próximo me muerdes…quiero sentir te así de…bestia nena…

—¿En serio?—Bella se apoyó en su codo y se le quedó mirando desde arriba. —¿Me estás diciendo que tienes una vena maso?—Abrió los ojos como platos, divertida.

—No lo sé si es eso, el caso es que sentir en ese momento tu fuerza…bufff!!— Bella se quedó asombrada de la expresión de completa satisfacción que mostraba su chico.

—Y dejarte lleno de marcas. —Frunció el ceño.

—¿Y que más me da?—Enredó los dedos en el largo y alborotado pelo de Bella. —Si a mí solo me importa lo que tu pienses.

—Ya pero…todos van a saber que he sido yo. —Notó el color en sus mejillas.

—Solo faltaba. —Bromeó Edward.

—Bueno…—Cedió. —Si te marco en sitios no muy visibles…—Rodó los ojos. — La próxima será en tu precioso trasero, que ese es mío solo.

—Todo_yo_soy_tuyo. —La volteó rápido y volvió a quedarse sobre ella para besarla profundamente.

Bella enredó los dedos en el alborotado pelo de Edward, arrastrándolas uñas por su cuero cabelludo, este gimió en su boca, deleitándose en la sensación que le provocó escalofríos placenteros. El ritmo del beso descendió y Edward absorbió el labio inferior de Bella para terminar. Abrió los ojos y ella volvió a arrastrar sus uñas por su cabeza.

—Mmmm…—Edward se inclinó hacia su mano, presionando un poco más contra ella.

—Mira lo que estamos descubriendo…—Susurró Bella sonriendo.

—Desde luego que esto es genial… ¿quieres probarlo?— Le respondió temblando ante la sensación.

—Mejor luego… ¿nos duchamos?… ¿juntos?…¿como antes?—Edward le sonrió ampliamente y asintió, le besó en la nariz y se levantó de su cuerpo para atraerla a ella contra su pecho.

—Te amo pequeña. —Le dijo antes de besarle la cabeza con ternura.

—Y yo a ti. — Se puso sobre la punta de los pies y le besó en los labios castamente.

—¡¡La ducha!!…¡¡Vamos allá!!—Edward temblaba de anticipación. —¡¡Cuánto tiempo sin ducharnos juntos!!

Bella se rió ante su reacción y Edward abrió el grifo.

—Parece nuestra primera vez.

—Como si lo fuera. —Le guiñó el ojo y la acogió entre sus brazos, pegando la espalda de su mujer a su pecho, mientras acariciaba su piel con la yema de sus dedos.

Comenzó por sus brazos, siguió por sus hombros  bajó a sus pechos, deteniéndose en su pezones. Jugando con su pulgar e índice mientras el otro brazo le aprisionaba desde su cintura. Bella se contrajo  de placer.

El baño comenzó a llenarse de vapor y Edward le empujó despacio para introducirla en la ducha. Besaba su cuello y hombro tan despacio que a Bella le estaba matando su parsimonia. Estaba encendida de nuevo.

Quedaron bajo el agua, y ambos se movieron, mojándose y rozándose el uno contra el otro. Bella apretó su trasero contra la dureza de Edward, este la abrazó con fuerza y bajó su mano al vértice de sus piernas. Bella se abrió ligeramente y le dejó tocarla libremente.

Edward solo bromeó con ella en ese punto, porque en seguida la volvió y se dedicó a lavarla con ternura, sin dejar pasar los toques que sabían que la calentaban. Bella trataba de tocarle, pero él no se lo permitió, quería que la ducha fuera para ella, y así iba a ser. Le lavó el pelo con cariño, y se lo aclaró, sin dejar de pasear sus manos por el cuerpo mientras estaba bajo el agua.

Se quedaron frente  afrente, se miraron intensamente, se sonrieron diciéndose todo. Edward se aproximó para besarla y con fiereza acarició su lengua con la propia. Bella estaba completamente entregada, había entendido que él quería hacerle sentir así, y había captado su reticencia a ser tocado. Pues bien, esta vez ella iba a esperar por lo que él quisiera hacerle.

Edward palmeó su trasero mientras terminaba el voraz beso,  comenzó un descenso lento y sensual desde su boca, pasando por su mentón, lamiendo la separación entre sus pechos…

—Oh…—Bella tembló y se apoyó contra la pared, saliendo del agua parcialmente.

—Gracias nena, no creo que pudiera tragar más agua. —Bella se rió, Edward era capaz de bromear en cualquier momento.

La risa se cortó cuando ella notó como se posiciono entre sus piernas. LE besó en su vértice, y le animó a abrirlas un poco más. Colocó una de las piernas sobre su hombro dándose más espacio. Bella enredó sus dedos entre su pelo, reprimiendo las ganas de apretarlo contra ella.

Lamió sus labios de una pasada rápida, dejándola sin respiración, se situó en su clítoris y jugueteó con él a través de la punta de la lengua. La sintió temblar y sin dejar de lamerle suavemente en su nudo de nervios introdujo dos de dos en su cavidad, dándoles una parsimonia exquisita en sus movimientos.

Sin dejar de tortúrale con la boca, sacó los lubricados dedos de su interior e hizo un recorrido lento hacia su parte posterior, encontrándose con su otra entrada. La masajeó ligeramente y sintió la tensión de Bella. Le miró para calibrar su gesto.

Ella no le mirara alarmada, simplemente la sorpresa y el goce se dibujaba en su cara.

—¿Quieres?…solo es probar un poco. —Le dijo Edward mientras el pulgar sustituyó a su lengua.

Ella asintió sonriéndole, y sin dejar de mirarle, élse acercó para besarle su excitado centro, y seguir con sus movimientos expertos. Los dedos en su parte posterior solo masajeaban la entrada, hasta que sintió que podría introducir la punta de uno.

—Relájate. — Le dijo mirándole. Ella se mordió el labio inferior porque no pensaba que pudiera, no con su orgasmo golpeando para salir.

Bella lo sintió en su interior, y que Edward no cesara en sus movimientos contra su clítoris hizo que estallara en un brutal orgasmo. La sensación de su dedo en su ano había multiplicado la sensación. Y pensó que esa espiral de placer no pararía.

Edward lo prolongó con sus movimientos, y disfruto de una manera increíble sintiendo y viendo a su mujer abandonada al placer que le procuraba.

Terminó y Edward se incorporó para sujetarla entre sus brazos. Algo que ella hizo porque había perdido casi la consciencia y la fuerza en sus piernas.

Con cariño la arropó con una de las esponjosas toallas blancas y la sentó sobre su regazo, una vez que él estaba sentado sobre la taza del váter. La secó con delicadeza y Bella ocultó su cara en su pecho.

—¿Estás bien?—Edward besó su cabeza.

—Aha…—Dijo en un suspiro.

—¿En serio?—Edward estaba dudoso, ella no mostraba su cara.

—Me da un poco de vergüenza…—Dijo ella ahuecando ligeramente su cara para mirarle a través de sus pestañas.

—¿Por qué?—La alzó por su mentón, pero ella todavía no le miraba a la cara.

—Dios…—siseó. —Eso ha sido…bufff.

—Pero no te avergüences, a mi me ha encantado. — Esta vez sí consiguió que una colorada Bella le mirara directamente.

—¿En serio?

—¿Y si no…por qué  te lo iba a hacer?—Le sonrió.

—Cuantas cosas estamos descubriendo. —Se rió aproximándose a su cara.

—Y las que nos quedan. —Sus cejas subieron y bajaron mientras la sonrisa perfecta quedaba en su boca.

#51#

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s