#3#

Era temprano, Bella estaba desayunando en la terraza del restaurante, mirando la playa. Otra noche sin dormir apenas, hacía mucho que  no lo hacía, pero ahora había añadido algo nuevo. A su cabeza venía una y otra vez la voz y los ojos del nuevo huésped, su mente le traicionaba enviándole imágenes íntimas con él, se odiaba por ello,  incluso tuvo un sueño en el cual las facciones de James se deshacían convirtiéndose en Edward, en el cual también se alejaba de ella mientras vestía de blanco. Se había despertado sudando a pesar de dormir desnuda sobre la cama. ¿Por qué esta obsesión con él?

En la cabaña siete las modelos se alistaban para el reportaje que se disponían a realizar. Mientras Edward, en la playa, colocaba los trípodes, y todo el material necesario para captar las mejores imágenes, tenía estudiados los encuadres, y el día anterior en una escueta pero productiva charla con la responsable de la sección de moda de la revista, habían pactado ya los lugares para las fotos.

Por lo demás el complejo estaba en calma, en vacaciones nadie madrugaba. En la cocina preparaban el bufete para los desayunos.

Bella continuó haciendo la facturación y repasando diversos pedidos. El día anterior le habían informado de que el aire acondicionado se había estropeado en la cabaña tres, tenía que solucionarlo. Esa mañana Jasper había salido temprano hacia Zanzíbar para resolver unos asuntos de Administración, y según le había dicho, quería estar de vuelta al mediodía.

Mientras Edward esperaba a que las modelos llegaran vestidas, comenzó a hacer encuadres con su cámara, y enfocando hacia el restaurante se encontró con la  cara de Bella. Cambió el objetivo y sacó varias ráfagas de la pensativa y concentrada joven.

—¡Menudo madrugón!, no entiendo porqué tan temprano…—Tanya, la escultural modelo rubia se posicionó sobre las rocas con el atuendo pertinente. Su hermana, Victoria, pelirroja e igualmente llamativa, se colocó a su lado sin mediar palabra a pesar de que le habían levantado a una hora, a su parecer, obscenamente temprana.

Edward, sin dejar de mirar el resultado de sus fotos en la pequeña pantalla, se volvió hacia el escenario.

—Bueno, está bien si lo que vamos a hacer es posar para ti. — Tanya habló de forma seductora a Edward, este le miró sonriendo, en cualquier otro momento hubiera desplegado sus encantos para realizar algo más que un buen trabajo.

—Muy bien chicas, no quiero que flirteéis con el fotógrafo ¿sí?, quiero que poséis como profesionales que sois. Tenemos un escenario digno de portada, ¿Os apetece protagonizarla el mes que viene?—Alice llegó al lugar con su particular torbellino de energía aunque fueran las ocho de la mañana.

Algo que poseía Edward era su seriedad a la hora de trabajar. Eso a Alice le satisfizo, consiguió fotos de muy buena calidad, se fijaba en el detalle, dejó patente que era un fotógrafo de primera.

—Hace demasiado calor ¿no crees?—Tanya miró a Edward, pasando sus dedos entre sus pechos por encima del bikini y aleteando las pestañas.

—Llevas razón, creo que estaría bien parar y refrescarnos, pero solo unos diez minutos, la luz sigue siendo buena hasta dentro de unas dos horas por lo menos, y no quiero desperdiciarla. — La profunda voz de Edward hizo que las dos modelos se estremecieran.

Edward guardó las cámaras, por el peligro de que la arena las fastidiara, y se rió para sí mismo al pensar en los gestos de las modelos tratando de acaparar algo más que el objetivo.

Se dio la vuelta para dirigirse a la terraza del bar, la gente ya estaba desayunando por allí pero la directora ya no se encontraba. Una vez en la barra se pidió un té helado, quería estar despejado y poner orden a las dos gatas que no paraban de salirse de sus poses.

—¿Te vienes a la playa Bells?—Rose apareció por el despacho.

—No puedo Rose, tengo que trabajar. Además Jasper no está. —Bella no levantó la cara de unos papeles.

—Tienes que contratar a alguien que se haga cargo a la par que Jazz y tú. Para tener más tiempo, digo. —Rose se sentó delante del escritorio.

—Si ya lo tenemos, pero Vasudeva está en Goa, se ha ido de vacaciones a ver a su familia.

—Ya…pues yo me voy a ir a echar un vistazo a los chicos del reportaje. —Comenzó a levantarse, Rose miró a Bella, estaba segura de que había captado algo cuando estuvo con el atractivo fotógrafo, pero no sabía exactamente el qué.

—Muy bien…—dijo Bella que apenas había escuchado a Rose.

—Sí, creo que me deleitaré con el culito de Edward Cullen, tiene que ser una gozada verlo trabajar. Moviéndose, agachándose, pidiendo a las modelos…más…

—Lo es, desde luego…que lo es. —Bella lo dijo sin pensar y Rose se sonrió. No iba mal encaminada con sus pensamientos.

—Mmm…si es que solo imaginarlo haciendo cualquier cosa y mi mente caliente lo lleva a la cama…—Bella seguía comprobando unos albaranes.

—Yo…—se mordió el labio inconscientemente. —…también lo creo…—Rose no aguantó más.

—¡¡Bella!! ¿Me estás diciendo que Edward Cullen te pone?—Bella levantó la cabeza del escritorio confundida.

—¿Cómo?—Frunció el ceño.

—Pues eso, que no haces más que relamerte con mis pensamientos de perra cachonda respecto al bombón.

—¿Yo?—Le dijo aturdida, entonces la castaña se dio cuenta que todo lo que estaba pensando lo había hecho en voz alta.

—Tú, la que decía ayer que no, que era peligroso y que a ti ya no te atraían esos chicos.

—Lo sigo pensando, que esté bien…no quiere decir que sea, eso…— Negó rápidamente con la cabeza mientras cerraba los ojos. —Déjalo Rose, déjalo estar por favor.

—No, no lo dejamos. ¿Por qué no lo intentas?, un revolcón, un te pillo aquí te mato con ese hombre. —La blonda miró al cielo haciendo gestos morbosos con las manos. —Se te iban a quitar las chorradas del tal James de la cabeza.

—Para Rose, para ya…—A Bella le dolió solo escuchar su nombre.

—Lo siento nena…pero han pasado seis meses, hay que pasar página, clavar un clavo para que saque a otro…

—No quiero clavar nada. —Le miró directamente.

—Pues que te lo claven…guapa…—Rose le guiñó un ojo, haciendo que Bella riera ante el comentario jocoso. — Te entiendo Bells, sé que estabas enamorada del tal James hasta las trancas, y que te hizo la putada del siglo ocultándote que estaba casado…

—Sí, y que lo averigüé cuando su mujer y su hija se presentaron en el hotel…—Dijo Bella sin poder evitar el dolor al decirlo, se levantó y abrió un fichero para meter unos papeles de la mesa. Las imágenes de la situación pasaron por su cabeza de nuevo, vio a James abrazar a la pequeña niña de rizos rubios, y besar a la escultural mujer que le acompañaba en la playa. Otra vez dolió.

—Ya Bells, es…doloroso, pero nena…hay que seguir para adelante ¿no?, ¿me quieres decir que te vas a cerrar en banda a todo?

—No me voy a abandonar a los sentimientos y a la locura como lo hice, no para salir escaldada Rose. —Se volvió a sentar y miró a su amiga. — Duele sentirse utilizada. Cuando crees que te han correspondido con la franqueza que tú lo has hecho, y no ha sido así , algo dentro se rompe, y algo por fuera se crea …

—Pero… ¿Quién te está diciendo que dejes volar tus sentimientos? Usa a ese fotógrafo, como un kleenex para limpiar tus mocos…  echa un polvo con ese tío, el cual en una semana se va…—Se puso a jugar con los bolis del cubilete.

—Que te he dicho que a mí no me van ese tipo de tíos.

—Por lo que has dicho James no era un angelito Bells…

—Lárgate Rose, me estás crispando. —Rose se levantó, entendió que estaba llevándola al límite.

—¿Te veo para comer en un par de horas?— Le dijo en tono infantil.

Bella la miró y respiró fuerte, era su gran amiga, no hacía nada por dañarla, la quería muchísimo, siempre estaba ahí, sino, de que se recorría medio mundo para visitarla cuando ella se lo pedía.

—Claro…dile a Alice si quiere también. —Rose se acercó y le besó en la mejilla.

—No va a poder ser, ha quedado para comer con Jazz. —Le dijo con una enorme y pícara sonrisa.

—No…—Bella quedó con la boca abierta.

—Si…

—Así sin más.

—Ipso facto nena, hay que pillarlo al vuelo, y Alice no se anda con chiquitas, además por lo que me dijo anoche después de hablar con él, fue Jazz quien se lo propuso.

—¿Jazz?—Bella quedó impresionada.

—Exacto nena, quien no corre vuela. —Le lanzó un beso y salió por la puerta.

En una mesa apartada Jasper y Alice comían tranquilamente, entre conversación y risas dejaban ver un poquito más de ellos, de forma natural. La tranquilidad de él aplacaba la energía a raudales que desprendía la pequeña  y activa chica.

Bella los miró desde la distancia con cariño, su amigo y compañero era un gran tipo, y nunca le había visto intimar de esa manera con nadie, Bella llegó a pensar que era una especie de anacoreta. Jasper le hacía poner los pies en la tierra pero tranquilamente, no era de comentarios bruscos para hacerla reaccionar, justo lo contrario a Rose.

—Hacen linda pareja. —Dijo Rose pinchando ensalada.

—Desde luego. —Bella quedó pensativa. Pareja, ella se sintió en pareja durante escasamente un mes. Nunca se había permitido el lujo, y cuando lo hizo…y encima quiso ir más allá…el golpe final fue como una estaca perenne en su pecho, todavía dolía si lo dejaba moverse.

—Son el contrapunto ¿no crees?

—No conozco mucho a Alice, pero, por lo poco que la he tratado es muy enérgica, y no digo que Jazz no lo sea pero…de otra manera.

—Disculpad. —Bella notó botar su cuerpo al escuchar la voz. — No quisiera ser impertinente pero…visto que no hay más sitio, ¿podría comer con vosotras?— Bella miró en la terraza del restaurante, era cierto, no se veían mesas libres, había venido gente de fuera del complejo y se había copado.

—Podemos dejar esta mesa libre en un minuto para que coma aquí sin problema, ¡Jormá!—Llamó al camarero que estaba atendiendo en la mesa de al lado.

—Bella…no pasa nada, si a él no le importa compartir podemos comer juntos. —Rose le sonrió forzadamente dándole a entender que se sentara y disfrutara de la compañía.

—No quisiera incomodar. — Edward vio cómo Bella se violentaba y no supo interpretar el gesto.

—No, no lo haces, siéntate por favor. — Rose le hizo el gesto para que tomara asiento. Jormá se acercó, Bella seguía levantada mirando a la mesa.

—Dime Bella…—dijo solícito. Bella no dijo nada porque Rosalie se le adelantó.

—Trae otro servicio más para…—Rose miró al fotógrafo, ella no  se había presentado e hizo el paripé de preguntar su nombre.

—Edward. — Su voz, tan solo pronunciando su nombre provocaban en Bella sensaciones raras, y se odiaba por sentirse así.

—…Edward entonces, siéntate Bells. —Le reprendió sonriendo la rubia. — Mi nombre es Rose, encantada. —Le tendió la mano por encima de la mesa.

—Igualmente. —Edward le dio la mano, y Rose se agitó internamente al sentir la varonil mano de ese hombre apretando la suya.

—Eres el fotógrafo. —Rose le afirmó directamente, él asintió de forma poco perceptible mirando a la rubia con una sonrisa ligera. — ¿Cómo ha ido el reportaje?

—Bien, queda mucho, pero en este enclave va a ser fácil  realizar un trabajo bueno. —Desvió la mirada a Bella, la cual comía en silencio fingiendo encontrarse a gusto. —Este lugar es una delicia. — El comentario fue para ella, Edward quería hacerla hablar, era dura en el trato.

Llegó el servicio de Edward y la bandeja con la comida del día.

—Lo es. —Sonrió y siguió comiendo.

—Jasper me dijo que lo reformaste hace un par de años. —Bella pasó el pedazo de pescado, iba a tener que hablar, después de todo ser descortés no era lo suyo.

—Sí, lo necesitaba. El sitio es ideal pero no se pueden descuidar las instalaciones.

—Charlie vivía más la vida, le gustaba esto pero sobre todo lo que más le gustaba era disfrutar de los alrededores. —Rose  habló de forma distraída, provocando a Bella un poco para que dejara de ser tan seca.

—Mi…padre, tenía una forma diferente de ver  el hotel, de hecho lo entendía como alojamiento de paso, con otro fin. No le daba mucha importancia a las comodidades. — Se dio cuenta que apenas podía mantenerle la intensa mirada cuando le hablaba y miraba más de la cuenta a Rose, que comía ajena a lo que para Bella estaba suponiendo un momento más bien tenso.

—¿Has vivido aquí siempre?— Edward continuó comiendo.

—No… —Bella sonrió, por primera vez  de forma espontánea, al acordarse de su llegada a la isla. — Yo llegué hace tres años.

Edward se le quedó mirando, era algo fría al hablar, no era algo habitual teniendo en cuenta que era la  Directora del hotel, y en la distancia había observado que con el resto de huéspedes no se comportaba así.  A veces bajaba la defensa, pero sólo en momentos puntuales, como esa sonrisa que él captó y que le pareció encantadora.

—Perdona, no te quiero incomodar hablando de algo que no quieras. —La disculpa sonó sincera.

—No…no es… incómodo— Bella se maldecía por dentro, ¿por qué le estaba pasando esto?, claro, después de lo de James, el canalla que entró como un huracán en su vida, no quería más contactos con ese tipo de hombres. Pero ¿Por qué pensaba ella que Edward iba a querer engatusarla?— Es mi vida sin más…— Trató de serenarse, Rose le dio un toque por debajo de la mesa con el pie, y ella se lo devolvió y le miró directamente.

—Tienes que viajar mucho ¿no?, digo…para los reportajes fotográficos. —Rose cambió de tema radicalmente, vio la mirada de Bella cargada de reclamos.

Edward tardó en reaccionar unas décimas de segundo, entonces apartó la mirada de la nerviosa Bella y miró a Rose.

—Sí, lo he elegido así. Aunque siempre te puedes dedicar  a otro tipo de reportajes y fotografía y asentarte en un lugar. A mí me gusta estar de acá para allá. No me acostumbro a un mismo sitio. — Ni  a una sola mujer…ni a un compromiso…Los pensamientos de Bella iban por otros derroteros, se dio cuenta que focalizó toda su ira hacia James con el fotógrafo, pero le era imposible dejar de hacerlo, sus alertas se lo impedían.

—Envidio ese tipo de vidas migratorias. — Rose no dejaba de pensar que un revolcón con ese experimentado hombre mundano tenía que quitar las penas de golpe, y parecía que miraba a su amiga más de la cuenta.

—Yo creo que no podría vivir así. —Le dijo Bella.

—Lo sé, yo creo que tampoco. Pero por eso las envidio, poder llegar a un sitio y hacer de ese lugar tu hogar…

—O  sentir que no perteneces a ninguno…y así no tener ataduras, claro…—Añadió Bella.

—Eso depende cómo lo mires, yo me considero un espectador de todos los lugares. —Edward quiso obviar la insinuación de Bella y habló de su experiencia personal. — Incluso cuando estoy en Nueva york, que es donde se supone que tengo mi casa, no dejo de ser un simple observador de la vida. —Bella se le quedó mirando, cuando simplemente hablaba sin esas poses chulescas era bastante más atractivo, bloqueó ese pensamiento en el mismo momento en el que lo procesó.

Las modelos se levantaron de la mesa, Tanya llevaba un rato observando cómo el fotógrafo entablaba la conversación con la Directora del Hotel, la cual en su momento le pareció  poca cosa. Al ver que Edward estaba buscando sitio le dieron ganas de aventar a cualquiera de sus compañeros de mesa. Envidió a esas mujeres que estaban con él, y  a Rose en concreto, le dio mala espina, tenía claro que  él no se fijaría en una chica sosa y vestida como la morena, pero la rubia era otro cantar.

—Edward. — El aludido se volvió para mirar a Tanya. — ¿Cuándo vamos a empezar?— Ella se relamía los labios en claros gestos por llamar su atención.

—Es con Alice Brandon con quien tienes que ponerte al día de horarios. — Le dijo de manera amable. — Si me disculpas…—Señaló su comida.

—Pensé que íbamos  a hacer las fotos en las cabañas. — El tono de Tania era similar al de una niña caprichosa, y Edward se volvió para mirarle sin entender su actitud.

—Habla con tu jefa. —Le dijo tajante.

Se dio la vuelta, y Victoria le siguió, no sin dedicarle una caída de ojos espectacular. Edward de forma inconsciente le sonrió, y Bella captó el gesto.

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