_7.

Aquí el trailer del fic que me regaló May, gracias guapa!

Dos semanas llevaba Tara en San francisco con sus padres. Se levantó de la cama con la misma sensación de vacío en su alma, dedicando el primer pensamiento a Jax, a Abel, a la vida que había saboreado por unos días con ellos.

Como cada mañana frenó el pensamiento  y se fue directa a la ducha, donde puso música a todo volumen para no escuchar sus reflexiones mientras el agua le retiraba la noche inquieta de su piel.

Bajó a desayunar y recibió la mirada preocupada de su madre.

Las primeras mañanas le preguntaba una y otra vez sobre su estado, ahora simplemente se consumía al ver a su hija así. Tara no había dicho mucho y su madre dio por hecho que al haber estado presente, cuando Joshua fue asesinado, había sido demasiado para su hija.

Todavía se estremecía cuando recordaba cómo su pequeña les contó como ese hombre, que parecía otra cosa, la había acosado de esa forma, hasta tal punto que casi la había matado sino hubiera sido por esa señora que le salvó la vida.

No se había atrevido a preguntarle más sobre su vida en Charming al ver el estado en el que se encontraba, pero ya estaba cansada de ver la zombi en la que se había convertido.

Le puso un café con leche en la mesa y su hija le miró con cara de agradecimiento, la sonrisa apareció una décima de segundo y volvió a su semblante gris.

—Bueno, ya está bien. —La señora dejó el trapo de cocina sobre la mesa haciendo un ruido sordo—. Entiendo que ha sido duro, pero no puedes seguir así. —Se sentó al lado de la chica y cogió la mano que esta tenía sobre la mesa, la miró a los ojos y vio tristeza en ellos—. Joshua se fue, no te va a volver a hacer daño, y aunque bien sabe el señor que no me alegro de los males ajenos y menos de una muerte en esas circunstancias, creo que ante la otra posibilidad estoy agradecida de cómo terminaron las cosas.

Tara observó a su madre, cómo por encima de todo el suceso, que no era lo que más pesaba en ella en ese momento, colocaba con prioridad sus preferencias y sus necesidades. Sin culpa, porque el amor por un hijo estaba por encima de todo, o quizá también porque el amor era suficiente para poner las cosas en su sitio sin remordimientos.

Como Jax, que sin duda no sintió culpabilidad cuando pasó.

—Mamá no…

—Ya vale —la calló—, ni siquiera sales con la moto, cuando hasta hace poco parecías no saber moverte en otra cosa que no fuera sobre ese chisme del demonio. No vas al Club con tu padre…

Dejó la frase incompleta y es que eso si que era raro en ella, que cada vez que estaba en San Francisco, aunque fuera poco tiempo, se pasaba el día en el club con los moteros amigos de su padre, los hijos y alguna hija que había decidido seguir las preferencias de estos.

Ahora no podía, estar allí le recordaría, todavía más, a Jax, al Club donde todo empezó, donde siguió y donde firmó algo así como su propiedad la noche de la fiesta.

—¿Qué está pasando? —exigió de repente—. Y no me vengas con evasivas, Tara Knowles, porque estoy cansada de verte como un alma en pena por la casa, creo que dos semanas son suficientes. ¿Qué pasa con el chico rubio ese con el que estabas? ¿Acaso a él no le importa que estés aquí vagando cual flor marchitada?

Tara inspiró profundamente y miró a su madre que con la mirada seguía exigiendo una respuesta.

—Lo hemos dejado —susurró.

Y es que no podía decirle que había sido ella, a pesar de lo enamorada que estaba de ese chico, quien había abandonado su casa, porque implicada demasiadas cosas.

Esas cosas que cada vez que pensaba en él, se hacían más pequeñas al lado de la inmensidad el dolor que sentía extrañándole.

Porque las noches eran pesadillas mezcladas con duermevelas inquietos. Pensando en su forma de vida, en que si de repente esos negocios mataban a Jax  no lo tendría jamás, pero que ahora tampoco lo tenía. Pensando en que sus alternativas de negocios legales, aunque no fueran de lo mejor visto entre las empresas, eran legales, bueno, lo de las casas de citas… en fin, no eran armas ni asesinatos.

Pensar en eso le revolvía el estómago.

Su madre no pregunto más, se aproximó a ella mientras se levantaba y le dejó un beso en la cabeza, acariciando su espalda, algo que Tara no soportó respondiendo con un abrazo férreo a su madre desde su posición, sentada en la silla.

Comenzó a llorar, porque no podía soportar estar lejos de él, y las sensaciones más brutales estaban aflorando a la superficie con ese abrazo y esa confesión en voz alta.

—Hija, no sé quién ha tenido culpa, y bien sabe el señor que no me gusta tenerte lejos, pero sois adultos, no echéis a perder oportunidades que da la vida porque nunca se sabe lo que pasará mañana.

Tara parpadeó queriendo evitar unas lágrimas que no quería que salieran.

—Hija…

—Necesito salir , necesito que me de un poco el aire.

Besó a su madre en la mejilla y le susurró un te quiero acompañado de una sonrisa y los ojos llorosos.

—Y yo, hija, lleva cuidado —le dijo cuando la vio coger las llaves de la moto del mueble de la entrada.

Tara asintió cogió el casco, la chupa negra de cuero y salió cerrando la puerta despacio, como le gustaba a su madre que odiaba fervientemente los portazos.

Estuvo durante una hora sobre su moto de aquí para allá recorriendo las calles y cuestas de San Francisco hasta que llegó a su lugar favorito para pensar, el mirador de Twin Peaks.

Sentada sobre su moto, con el casco colgado del manillar observaba la ciudad a sus pies.

Las palabras de su madre eran sabias, pero… ¿Era posible aceptar lo que él le había contado? ¿Vivir con lo que se suponía que iban a sustituir sus negocios? ¿Qué pensarían sus padres de que su novio o, de repente, el padre de sus hijos, tuviera un negocio de películas pornográficas? ¿O una casa de citas?

Se echó a reír de repente pensando en la situación, se vio presentándoselo a sus padres y hablando del porvenir de su hija con él.

¿Desde cuándo a ella le importaban esas cosas? ¿No era mucho peor haber estado con alguien que era directamente pernicioso para ella?

La mirada y la entrega de Jax, aunque no hubiera dicho nada, era bastante más relevante que cualquier promesa que en su momento hiciera Joshua, y a este se entregó con mucho menos.

La protección que le había brindado ese chico, con el cual comenzó sobre una mesa de billar y haciéndose los duros, la dulzura con la que había cuidado de ella y la lealtad con la que le había dejado marchar, sin numeritos, sin reproches, solo con una mirada triste y perdida, demostraban todo lo que ese chico le había dado y le seguía dando porque no había contactado con ella para convencerla con falsas promesas.

Era tan difícil entrar a formar parte de esa vida.

—Sabía que estarías aquí.

Tara sonrió sin volverse, su padre le había enseñado el sitio y no era la primera vez que se encontraban allí

—Tu madre me ha llamado preocupada.

—Llevo solo una hora fuera.

—Sí, después de dos semanas dentro de tu cuarto.

La chica se volvió y observó como el hombre, robusto y alto, de pelo más bien cano con trazas oscuras, caminaba hacia ella. La moto estaba bastante lejos de ellos, así que no le extrañó no haber oído que se acercara.

Tara resopló y le sonrió, bajando la mirada disculpándose.

—No, cariño. —Llegó hasta ella y la abrazó, haciendo que su hija le sujetara por la cintura y ocultara la cara contra la chaqueta de cuero de él—. No quiero que te disculpes por esto, quiero que lo resuelvas y que salgas adelante.

—Lo sé, pero es tan difícil.

—Es el rubito ¿no?

Tara se ahuecó extrañada al escucharle hablar de Jax con el mismo apelativo cariñoso que ella le llamaba.

—Tu madre me dijo que Joshua le había contado que estabas con un chico rubio. —Sonrió—. Rubito me salió del alma, y tengo que decir que no muy apreciativamente.

—Papá… —se quejó ella.

—Eso es, como tu padre cualquier rubio será el rubito y si es moreno el morenito.

Tara soltó una carcajada y volvió a abrazarse a él, inspirando y oliendo el cuero de esa cazadora que durante años, desde que podía recordar, había tenido tan presente dentro de los gestos cariñosos de su padre.

—El caso, hija, es que ese rubito, el motero. —La sonrisa de su padre tuvo un ligero toque orgulloso y Tara quedó sorprendida de toda la información que él tenía—. Es el mismo que te ha protegido de todo, el que ha estado ahí cuando ese hijo de… —Jon inspiró profundamente y trató de serenarse—. Es quien te apoyó y estuvo contigo y su familia también…

—Lo sé papá y creo que no voy a encontrar nunca a nadie como él. Pero la situación no es perfecta, su vida, los negocios que tiene, aunque quiere cambiarlos, aunque esté en ello… Es demasiado —dijo casi para ella.

—Bueno, para nadie es oro todo lo que reluce, o no siempre lo ha sido.

Tara se separó de él y le miró frunciendo el ceño.

—Durante los primeros años de los Diablos no todos los ingresos venían del taller…

—¿Papá? —la chica tragó saliva asombrada.

—Si hija, el caso es que… —según habló se volvió a mirar al frente mirando  sin ver realmente la vista—, lo importante es el enfoque que le quieres dar a todo, el avance, el futuro y sobre todo, la intención. Nuestro taller es de los mejores de la ciudad y eso es porque conseguimos los mejores proveedores y tenemos las mejores manos trabajando allí, pero no siempre fue así. Tú eras muy pequeña cuando hicimos nuestro último trato ilegal.

—No tenía ni idea… —susurró su hija y miró al frente, asombrada por la confesión de su padre—. ¿Y mamá? ¿Ella accedió sabiendo… eso?

—Sí, hija, siempre lo supo, desde que comenzamos en serio le conté todo y ella estuvo siempre ahí, confiando en mí y en el cambio.

—Jo-der…

—Si te escucha tu madre se le salen los ojos.

—Ya, pero mamá no está y me estás diciendo…

—Sí, te estoy diciendo que valores la situación, que seas realista y que si confías en ese chico y sobre todo si le quieres, no lo pierdas. Pero si no crees que la cosa vaya a cambiar sal de ahí. Tú eres una chica inteligente, sabes lo que hay, haz lo que tengas que hacer, pero ya vale de ocultarte en casa, no quiero que te marchites.

 

Tara tardó tres días más en decidirse volver a Charming. Siempre hacía las cosas por impulso, pero esto decidió pensarlo bien porque implicaba a muchas personas, pero sobre todo había dos a las que no quería dañar, Abel y Jax.

No quería llegar acelerada y echarse a sus brazos sin pensar en todo bien, si es que él todavía la esperaba; viendo lo rápido que había encontrado desahogo cuando aquella  mañana lo había rechazado, era muy posible que ya hubiera otra metida en los calzoncillos del rubio.

Sí, ese pensamiento era algo que durante esas tres noches le había machacado, pero si así era lo asumiría, ella lo habría perdido y volvería con el rabo entre las piernas.

Entró en el caluroso Charming con su moto y la familiaridad del sitio la recibió poniendo una sonrisa en su cara. Nerviosa, cada vez más, pero con una mezcla explosiva de felicidad e incertidumbre que le hacían sentirse viva.

No había recibido una sola llamada de él y ella tampoco le había llamado. No tenía ni idea de si estaba allí o viajando como otras veces, así que no sabía ni siquiera lo que se iba a encontrar. Pero si que sabía lo que tenía en mente, ella confiaba en Jax en sus intenciones y en las promesas que vio en sus ojos tantas veces como había mirado en ellos y sabía que si él todavía la estaba esperando podía entregarse a él.

 

Para Jax esa mañana era una más de trámites para sus nuevos negocios y de trabajo en el taller. Había logrado, en un tiempo record, la transición de las actividades comerciales anteriores y el inicio de las presentes.

El Club había estado de acuerdo desde que él había asumido el cargo de presidente. A los pocos días de que Tara se fuera Clay renunció al cargo tras empeorar de las manos y tener que dejar de montar en moto. Era uno de los estatutos del Club.

Esa era la causa de que llevara desaparecido desde entonces, ni siquiera Gemma sabía dónde estaba. Simplemente había llamado un par de veces diciéndole que necesitaba estar solo. Su mujer estaba en una calma tensa continuamente y Jax tuvo que lidiar con ella durante esos días. Acostumbrada a ser la mujer del presidente, Old Lady del Club con todos sus derechos, ahora no se podía imaginar no gozar de ese estatus, aunque que su hijo fuera el presidente ya era un plus. Se dedicó a cuidar de Abel a tiempo completo mientras Jax estaba inmerso en la creación de las nuevas empresas.

El rubio estaba trabajando en una moto con Opie cuando una furgoneta entró en el recinto del Club. Se limpió las manos en el trapo rojo y caminó hacia el vehículo. De dentro bajó Clay y las cejas de Jax se dispararon por la sorpresa.

—¿Ya has tenido suficiente para lamerte las heridas? —le gritó su hijastro antes de alcanzarlo.

El hombre, grande y canoso, puso las manos en sus caderas y miró al suelo, asintiendo muy ligeramente. No se había afeitado en, por lo menos, un par de semanas.

—¿Está Gemma aquí?

—Está en casa —contestó el actual presidente acercándose al antiguo—. Se va alegrar de verte, después de darte un puñetazo, merecido, en tu puta cara desaliñada.

Clay imitó a Jax y, cuando estaba cerca, se abrazaron, golpeándose la espalda y besándose en la mejilla.

—Bienvenido.

—Gracias.

—Como supongo que después de la hostia que te va a dar y de lo que te va a gritar, tendréis que… —no terminó la frase porque se sentía ridículo hablando de eso que incluía a su madre—. Traed a Abel al Club antes de iros a casa, yo ya he terminado aquí.

Clay pasó por el Club a saludar a los chicos y Jax vio, desde la oficina, como volvía a montarse en la furgoneta.

—¡Hey, Jackie Boy! —Chibs entró y su estruendoso acento escocés rebotó contra las paredes—. El abogado ha llamado y ha dicho que producciones Cara-Cara ya son nuestras, así que… Luces, cámara ¡a follar!

—Parece que te ha poseído el espíritu Tiggy —replicó el rubio con una sonrisa la ver la felicidad de su amigo y hermano.

La sonrisa del actual secretario se vio diabólica por las cicatrices de su cara.

—Y sobre lo de la empresa de seguridad… quedan unos asuntos por resolver. Cláusulas de los contratos y eso, ya sabes, no vamos a ponernos un puto traje ni nada por el estilo.

Jax asintió riendo, sabía que eso era imposible, pero también sabía que si eran contratados lo de su indumentaria iba a ser lo de menos. Quienes quisieran su protección no iban a tener inconvenientes en que fueran con sus ropas de cuero y sus motos.

Se dio la vuelta y, cuando abrió la puerta de la oficina, el sonido de una moto se escuchó entrando al Club.

—Y en otro orden de cosas, presi, hay una Fat Bob clavada a la de tu chica entrando al taller… y yo juraría que…

Jax no le dio tiempo a más, le apartó de la puerta y se asomó para ver a Tara manejando la moto estacionándola junto a las del resto, como si fuese una más.

Chibs se fue de forma discreta, sonriendo para sí al ver al chico nervioso, aunque eso era visible solo para quienes lo conocían bien, aparentemente la tranquilidad reinaba en su cuerpo pero su mandíbula apretada indicaba otra cosa muy distinta.

El cuerpo le tembló como una vara verde. Joder, estaba allí. No había dejado de pensar en ella desde que la había visto marchar esa noche. Ni un solo día había olvidado su cara, su voz, su actitud y gestos, los sonidos que hacía cuando hacían el amor, el cariño con el que trataba a Abel.

Aunque las insinuaciones continuas de una de las chicas del Cara-Cara podrían haber sido tentadoras en otras situaciones, ya no lo eran, y eso demostraba que lo que esa mujer, que estaba bajándose de la moto en ese momento, le había hecho, estaba por encima de las demás.

Lo había estropeado para el resto de mujeres.

Jax se apoyó en el quicio de la puerta, cruzó los brazos sobre el pecho y observó cada movimiento de la chica. Cómo apagaba la moto, se quedaba parada por unos segundos —eternos para él que deseaba ver su cara y su cuerpo moviéndose—, y se quitaba el casco integral agitando la melena, antes de desmontar de la moto.

Cuando lo hizo, ver los movimientos mientras  se quitaba la chupa de cuero, se daba la vuelta y dejaba a la vista una ceñida camiseta blanca de manga larga que marcaba sus pechos de una forma completamente comestible, hizo que sintiera la erección pulsar dentro de sus calzoncillos.

El tiempo se paró cuando ella se quedó estática, indicando que ya le había visto.

Jax no sonrió, aunque todo su cuerpo le provocaba hacerlo, no sabía a qué había venido, y no podía hacerse ilusiones porque no quería más sufrimiento con ella. Quizá venía a por las cosas que había dejado en un guardamuebles de las afueras y se estaba pasando para saludar, aunque fuera algo cruel dado los sentimientos de él.

Sentimientos… Cerró los ojos y miró ceñudo a la parte de su cerebro que había pronunciado esa palabra, pero se resigno al ver el orgullo y admitió que así era.

Tara comenzó a caminar hacia él, con la cazadora colgando de su mano derecha. Cuando llegó a su altura, sin acercarse demasiado, sintió como todo su cuerpo se sentía atraído hacia ese hombre. Estaba muy guapo, a pesar de que…

—Look nuevo, rubito —no sabía cómo iba a empezar a hablar con él, pero desde luego que no podía comenzar un diálogo arrastrándose y pidiendo clemencia.

—Ya ves… —Pasó su mano por el pelo corto, pero no sonrió.

—¿Te tomaron el pelo? —según salió la pregunta por su bocaza supo que estaba en la onda incorrecta.

—Seguro —afirmo rotundo en un tono que no dejaba lugar a más bromas.

Tara se sintió patosa y vio zozobrar su objetivo, quizá no había dejado las armas o sus intenciones se habían volatilizado, desde luego que no podía leer nada positivo en la postura desafiante ni en su tono de voz, aunque ella no hubiera sido dulzura y elocuencia en la introducción.

—¿Mucho trabajo? —Tara echó un vistazo al interior, tratando de conseguir algo de información, algún clavo ardiendo al que agarrase, además no podía seguir manteniendo la mirada azul durante más tiempo si no haría algo bochornoso, seguro.

—Bastante —admitió Jax, en un tono seco.

—Pues no veo movimiento en el taller —dejó caer al ver que estaba solo.

—No solo es el taller —trató de zanjar el tema, quería saber a que había venido—. ¿Vienes al trastero? ¿Te llevas ya tus cosas?

Tara le miró extrañada por un momento y obvió la pregunta.

—¿Estás… con otras cosas entre manos? —esquivó otra vez su mirada y terminó viendo en primer plano sus propias botas. Qué patosa y absurda se sintió.

—¿A qué has venido? —espetó Jax, perdiendo la paciencia.

Tara lo miró directamente, seria, calibrando la reacción que estaba viendo en él. No auguraba nada bueno, se veía impertérrito y eso era malo, no había sonrisas de hoyuelos para ella.

—Quiero el todo —susurró sin creerse que lo estaba diciendo en alto.

—¿El todo? —Jax sintió una corriente que atravesó su espinazo haciéndole casi caer—. Define “todo” —exigió.

—Bien… —inspiró profundamente, miró de nuevo al suelo y otra vez a los ojos de él que parecían suplicar, cosa que su cara no dejaba ver—. Todo: quiero estar aquí, en Charming, en tu casa, trabajando en la guardería; quiero estar contigo, con tus decisiones, tus buenas decisiones —remarcó—. Quiero todo eso porque… —tembló—, porque no puedo estar sin ti, me falta vida si no te tengo al lado y…

Jax se adelantó solo un paso, que era lo que les separaba, y, sujetando la cara de la chica temblorosa, la atrajo hacia su boca, besándola y abriendo los labios con los propios para introducirse en ella inspirando y llenándose de placer. Había necesitado tanto su contacto que hasta que no lo obtuvo no se dio cuenta de cuan profundamente la había echado de menos. Sintió los brazos de Tara rodearlo por la cintura y las manos apretándole desde la espalda, dejándose arrastrar por el beso en el que ambos estaban vertiendo todo lo que se habían añorado esas semanas.

Rozando tiernamente sus narices, dejando besos cortos en sus bocas, la intensidad del acercamiento mermó, quedando en un abrazo apretado.

Tara le sonrió, agradecida de estar pegada al fornido cuerpo de su chico. Jax todavía se resistía a regalarle la suya, sus ojos azules la miraban con intensidad y calor, mucho calor, pero los hoyuelos no salían para ella.

Jax pensó en ir directamente a la habitación donde ya habían estado otras veces, meterla en el Club tirando de su brazo con rápida urgencia, pero de repente se dio cuenta que tenía que ir a casa, porque su madre y Clay… en fin, no quería pensar en eso porque no le agradaba en absoluto.

—Vamos a casa. —Se separó de ella y la chica cogió su mano antes de que él cortara todo el contacto.

—¿El peluquero se ha llevado tus sonrisas? —a la pregunta añadió un puchero adorable y Jax dejó salir la sonrisa que inundó la cara hasta llegar a los ojos.

—Tú te las habías llevado, forastera.

Se pegó al cuerpo de la chica y volvió a apresarle la cara con posesión, a acariciar las mejillas, que portaban la sonrisa preciosa y emocionada de su chica, y a besarla despacio, lamiendo los labios con lentitud, rozándole con los suyos mientras ella se dejaba hacer.

—Has venido a quedarte —afirmó susurrando contra la boca entreabierta y expectante de la chica.

—Si… —devolvió con aliento cálido que Jax se tragó acortando los milímetros de distancia y besándola de nuevo con labios lengua y dientes.

Se separó, guiñó un ojo a la noqueada chica y le dedicó una sonrisa de hoyuelos, satisfecha y plena.

—¿Me sigues?

Tara asintió se soltaron de las manos mirando ambos el movimiento y acto seguido sus ojos se encontraron, se sonrieron y los dos ala vez cogieron los cascos de los manillares para ponérselos ajustarlos majo el mentón y  montarse en la moto.

 

Llegaron a casa de Jax y los dos tenían ganas de tocarse, Tara se acercó a él pidiéndole con la mirada el derecho a acercarse, él la abrazó, besó la cabeza morena y caminaron juntos hacia la casa.

—Están Gemma y Clay con Abel, pero supongo que estarán a punto de salir, iban a traérmelo al Club. —Jax observó la furgoneta aparcada al lado de la casa y sin soltar a Tara abrió la puerta, no escuchó nada y caminaron los dos hacia el salón, de donde salían unos extraños gruñidos bajos.

Jax se puso en alerta, pegó a Tara a la pared con él, sacó su arma de la espalda y asomó discretamente la cabeza por la esquina del pasillo, no vio nada. Miró a Tara que tenía el pánico en los ojos, el chico se llevó el dedo índice a los labios cerrados pidiéndole silencio y ella sintió bajando los párpados presa del pánico.

Jax se asomó al salón por el muro bajo que lo separaba del pasillo.

—¡Joder!

Clay se levantó como pudo de encima de Gemma y se subió los pantalones.

Jax se había dado la vuelta y había cerrado los ojos porque quería borrar la imagen de su mente, pero se había grabado a fuego en su córtex cerebral.

—¡Me cago en la puta, Clay!

—No grites hijo, Abel está… —El llanto de un niño se escuchó al final del pasillo—. Estaba durmiendo —terminó de decir Gemma al escuchar a su nieto.

—Joder, mamá —se quejó Jax.

—Joder, joder, eso era lo que estábamos intentando —Gemma se abrochó la camisa y el pantalón, sin aparentar vergüenza ninguna, y salió del salón dignamente—. Hoy parece el día de los reencuentros. —Miró a Tara y sonrió—. ¿Bienvenida?

Tara sin saber si reír o llorar por lo que acababa de pasar, la tensión y el miedo había dado paso a la situación más bochornosa de la historia, asintió sin parpadear y sin abrir la boca.

—Voy a por mi nieto, que lo has despertado —reprendió a Jax mientras le clavaba el índice en el pecho.

—Ni se te ocurra mamá —frenó de repente el rubio—, y no me vengas jodiendo porque no sé donde han estado esas manos. Iros a casa a celebrar… —miró a su padrastro que lejos de estar humillado sonreía como un cabrón— lo que estabais celebrando.

Apuntó hacia la puerta con la mano abierta, su madre asintió, miró a su marido y le tendió la mano.

—Vámonos, Clay, ni que tú no follaras, hijo —lanzó al aire.

—¡No en tu casa! —gritó su hijo exasperado, sin creerse todavía lo que había tenido que ver.

Cuando salieron de la casa Tara se acercó a Jax y palmeó la espalda cubierta por el chaleco de cuero. Abel ya no lloraba, pero balbuceaba en la habitación.

—Incómodo ¿no?

—Quiero sacarme los putos ojos con una jodida cucharilla de café —gimió apoyando las manos en el murete del salón y dejando caer la cabeza entre sus hombros.

 

Pasaron el resto del día con Abel, hablando livianamente sobre planes de futuro, el proyecto de la guardería seguí allí, listo para que ella aceptara y dar comienzo a la actividad. Sabían que eso tenía que coger forma y dedicarle tiempo, pero con Abel jugando era imposible centrarse. El pequeño se volvió a encariñar con Tara y prácticamente no se había despegado de ella.

Entre Jax y la chica bañaron al niño que chapoteó en el agua riendo y le dieron la cena para que después Jax le metiera en la cama.

Tara calentó comida que había en la nevera para la cena y esperó con la mesa puesta de la cocina. Sentada de espaldas a la puerta y nerviosa mientras tocaba los cubiertos una y otra vez.

La noche había llegado y sabía que en muy poco tiempo iba a estar entre los brazos de ese chico, se habían besado durante la tarde, alguna que otra vez el beso había subido de intensidad y uno de los dos había tenido que pararlo, casi siempre había sido ella, porque no era cuestión de que Abel tuviera que presenciarlo, y con las ganas que se tenían era muy fácil que se les fuera de las manos.

Estaba sonriendo como una tonta cuando el rubio se sentó frente a ella.

—¿Me dices en qué piensas? —preguntó sonriendo y sirviendo carne en el plato de su chica.

—En tus besos —dijo y se sonrojó, pero no apartó la mirada de él.

—Entiendo tu sonrisa. —Le guiñó un ojo y se sirvió mirando su propio plato.

—Engreído.

—Has sido tú —se disculpó bromeando.

—¿Ya se ha dormido? —desvió el tema la morena.

—No, pero se ha quedado muy tranquilo mirando los muñecos que dan vueltas, no entiendo cómo no se marea.

—Porque les encanta el movimiento y el sonido dulce.

—Y a mí me encantas tú… y los sonidos dulces que haces cuando estas debajo de mí.

Tara abrió los ojos como platos, se sonrojó furiosamente y le lanzó la servilleta.

—¡Jax!

—Lo siento, yo tampoco puedo dejar de pensar en tus besos —sonrió de nuevo, se mordió el labio inferior y pinchó un pedazo de carne para llevárselo a la boca.

—Seamos civilizados —pidió ella y Jax levantó una ceja—. De momento.

Los dos rieron.

Tara comió de su carne aunque no tenía mucho apetito, o no de comida precisamente, ella no lo expresaba pero estaba ardiendo por la anticipación.

—Cuéntame entonces, si las prostitutas no van a ser… ¿Qué tenéis entre manos, presi? —preguntó acentuando la última palabra y sonriendo, provocando a Jax que le había contado que portaba nuevo cargo.

—Una empresa de seguridad, mi querida Old Lady —respondió con sorna a su apelativo.

—¿En serio? —A Tara le gustó el cambio.

—Guardaespaldas en vez de putas —sopesó agradecida.

—Así es, para cuando vengan autoridades a la zona o estrellas de cine —le guiñó un ojo.

—¿Solo eso? ¿Nada turbio? —Cogió la cerveza fría y dio un trago largo, le miró a los ojos, no quería más secretos y se lo dijo con la mirada.

Jax sabía por dónde iba y él era consciente de que su anterior respuesta había sido más una broma que la realidad, las estrellas de cine no se paseaban por Stockton.

—Seremos una empresa de seguridad y estaremos con quienes nos contraten. —Siguió comiendo carne despacio sin apartar la mirada de su chica.

—Sabes que es peligroso, y más por lo que no me estás queriendo decir que por lo que me cuentas.

—Tara. —Dejó el tenedor en el plato y se recostó en el respaldo de la silla—. Queremos que sea lo más legal posible, así que siempre iremos en esa dirección.

—Sí, vale, lo entiendo, pero lo que me da miedo es… eres tú… no quiero perderte.

Jax se levantó de la silla para arrodillarse al lado de Tara, que apartó su asiento y le dio espacio para que él pudiera sujetar su cintura.

—No lo harás, te lo prometo.

Tara se deslizó de la silla y se sentó a horcajadas sobre Jax. Él pasó sus brazos por la espalda y la atrajo para que su boca fuera accesible.

—No puedes prometer eso —susurró temerosa.

—Sí, en la medida de lo posible.

—Nunca entendí esa frase —sonrió contra él.

—No temas ¿Vale? —Besó la punta de la nariz y sonrió esperando la respuesta.

Ella asintió e inspiró, sentirse tan cerca de él le proporcionaba un calor agradable y constante en el pecho.

Sus labios se buscaron de repente y, antes de contactar con ellos, Tara sintió el pulgar de Jax sobre su labio inferior, acariciándolo sutilmente mientras con sus manos abarcaba su cara. Le encantaba esa forma que tenía de sujetarla cada vez que la besaba, sentía los dedos en su piel y le hormigueaba mandando ráfagas de placer a todas sus terminaciones nerviosas.

Se rozaron, se respiraron y se separaron unos centímetros, lo justo para mirarse a los ojos y que Tara empapara, literalmente, las bragas por la sonrisa que él le dedicó, con la boca con los ojos, con esas arruguitas de sus mejillas.

La chica se abalanzó sobre él y se apropió de la boca sonriente, acariciándole la espalda, abarcando y palpando los músculos marcados para tirar de la camiseta blanca y sacarla en un arrebato de querer sentir su calor directamente sobre ella.

Las manos de él buscaron el final de la camiseta de la morena para imitar su movimientos y la camiseta tomó el mismo camino que la suya, entonces en vez de volver a sus labios rojos por los besos, Jax comenzó a besar su cuello y a dar pequeños toques con la lengua que a Tara le hicieron estremecer erizando cada pelo de su piel. El chico fue bajando despacio hasta sus pechos, como si quisiera memorizar cada pedazo de ella, y cuando bajó el sujetador y se metió el pezón en la boca para absorberlo Tara gimió agónicamente y presionó su entrepierna mojada contra la polla erecta y dispuesta que pulsaba en los pantalones de él.

Entonces el jadeo ahogado, al sentir la presión de Tara, fue de Jax, estaba jodidamente caliente, sentía como le abrasaba con su sexo y solo quería pulverizar la ropa que había entre ellos.

La elevó para sacársela de encima y la dejó sobre el suelo, se colocó entre las piernas y comenzó a quitarle los pantalones, unió sus piernas y de un tirón salieron, dejándola en unas preciosas bragas de encaje negro, a juego con el sujetador.

—Te he echado tanto de menos que tengo miedo de romperte, voy a explotar en cuanto esté dentro de ti —el tono ronco y bajo le puso toda la piel de gallina, y que se cerniera sobre ella, abriéndola de piernas todavía más, la puso en tal estado de excitación que estaba convencida de que en un solo toque sobre su mojado coño iba a correrse sin ninguna duda.

—Creo que deberías follarme ya —exigió contra la boca mientras Jax comenzó a frotarse y Tara se erizó contra él.

—Sí, yo también lo creo —siseó notando cómo ese roce lo había puesto al límite.

Se desabrochó el pantalón, con la ayuda de Tara lo bajó lo justo para liberar su erección de los bóxers y apartó las bragas de la entrada empapada de ella. Colocó la punta de su polla y despacio, sin dejar de mirar el movimiento, entró, soltando un jadeo ahogado.

—Joder, que bueno… Joder qué ganas de estar aquí… Joder, Tara…

—¡Sí, joder… Sí! —exclamó sin gritar mientras sentía como le llenaba deslizándose en su interior.

Se quedó quieto notando los estremecimientos recorrer su columna vertebral, gozando del momento casi liberador que estaba experimentando. Abrió los ojos que tenía apretados ante la absorción del placer y los fijó en los verdes de la chica, estaba jadeante, el sonrojo cubría su cara y bajaba por su cuello tiñendo de rosa el pecho, que subía y bajaba errático, como si no pudiera más.

—Forastera, voy a follarte.

—Por favor, y que sea duro —suplicó.

Dicho y hecho, Jax comenzó a embestirla con fuerza, llenando la silenciosa cocina del sonido de sus cuerpos chocando y las respiraciones entrecortadas y superficiales.

El chico cambió el ángulo y en cada embate rozaba el clítoris de ella, por lo que la morena comenzó a reprimir pequeños gemidos que indicaban que estaba a punto. La estrechez de su vagina comenzó a apretarle como un puño y en dos movimientos más que ella explotara hizo que él fuera detrás, sin dilación, sin prácticamente esperarlo. Los espasmos les recorrieron y los roces continuaron prolongando el placer.

Cuando Jax paró de moverse besó la boca abierta de ella, que seguía con los ojos cerrados pero con una sonrisa enorme en su cara.

—¿En qué piensas? —le preguntó sin poder dejar de mirarla.

—En tu polla.

—Entiendo la sonrisa.

Los dos comenzaron a reírse y en un momento de reposo Jax comenzó a dejar besos por su cara, por sus labios y Tara abrió los ojos para ver a ese hombre que con solo una mirada derrochaba amor.

—Te quiero —susurró ella sin pensar.

—Te quiero —le devolvió él y se fundieron en un beso profundo y pasional, uniendo sus almas y uniendo sus vidas.

 

FIN

 

 

6 respuestas a _7.

  1. nurymisu dijo:

    Por Dios!!!!!!! Que capi!!! Que final(pq si, es el fin aunque me de una pena tremenda) que sentimientos y que emocionante COÑO!!! Me ha encantado es poco, estoy flipándolo aun.
    Empiezo con Tara y sus padres, fíjate que lo que había percibido al principio por las charlas telefónicas con mamá Knowles es que era una pesada y un poco exagerada pero veo que me había equivocado por completo. Esta buena mujer que no soporta ver a su zombi-hija arrastrase mas por su tristeza(aunque ella piensa que es por el trauma de ver como matan a su ex, que equivocación más dulce, sip, digo dulce porque de ese mierda ni nos hemos acordado más, fíjate tu lo bajo que estaba en nuestra escala de prioridades) y le sabe `plantar cara con la mano dura necesaria sin olvidar ese cariño que solo una madre sabe dar. Eso por no hablar de Jon, que el cariño y amor por su hija se le sale por los poros hasta de esa chupa de cuero. Que cabrona, que detallazos te marcas en cada linea.
    La charla del “Rubito y Morenito” me ha matao de la risa, pq si, pq eso es lo que hace un padre asegurarse que su pequeña esté bien en cada momento.
    Y la confesión de Jon, los inicios turbios de su propio taller, yo la he vivido como si diera la bendición para que se suba de un salto a la moto y se vaya a buscar al Rubito-rubiales(y motero… que se puede decir más alto pero no más claro que al padre le encanta que Rubito sea motero y eso lo siento yo en mis carnes más blandas), ha sido clarísimamente definitivo para que Tara se de cuenta que mientras la intención sea buena todo tiene remedio menos esta distancia autoimpuesta que nos está matando a todos.
    Y SHEEEEEE!!!!!!!!!!! Nos vamos pah Charming!!!!!!!!!!! Moto entre las piernas y yo notando toda la vibración de esa magnífica maquina en mi crotch.
    Mae mía lo que cuesta reiniciar conversación y relación tras una separación así. Comentario de tomadura de pelo desafortunado, sip, pero es lo que te pasa por ser así de follable nene, que la lengua no siempre coordina con el cerebro. A mi me parece perfecto porque sí fuera yo todas sabemos que habría tartamudeado media hora después de tropezarme con mis propios pies i darme con el casco en la cara al sacármelo. Así qué ya me parece bien el comentario. Y esa falta de sonrisas y hoyuelos (por Dior esos hoyuelos… que mandan a tomar pol culo mis bragas y las de toda la población femenina habidas y por haber) tmb me pone nerviosa porque cuando te acostumbras a ellos pues la cara de serio de Jax puede acojonar bastante sobretodo sabiendo que podría haber alguna rubia en el cuarto de atrás (a la que sacaría de los pelos sin dudar)
    Queremos el Todo, sip, todo de todo. Queremos la casa, la moto, el cuerpazo del Rubiales, los negocios, el niño, la suegri y desde luego queremos TODO el sexo que pueda darnos. Sheeeeeeee!!!!!! A ese Todo nos referimos nene!!! Y menos mal que cortas las diatribas de Tara con ese pedazo de beso (bragas por los tobillos de nuevo) porque yo estaba que no podía con la ansiedad de tocarle.
    Para nuestra suerte (y para la de la rubia) pese a que se hace el duro un buen rato Jax nos regala finalmente esos besos en los que te coge toda la cara y yo me derrito con el gesto porque no hay nada que me ponga más que un malote que va de duro y que se le escapen estas muestras de ternura. Y los besos incendiarios que da son para morirse de gusto.
    Y nos vamos a casa, sip, Rubito yo te sigo hasta el infierno si hace falta pero al llegar nos encontramos con la situación hilarante de Clay con el culo al aire y la polla en la Old Lady. Me meo con Jax y el “quiero sacarme los putos ojos con la jodida cucharita de cafe” jajajajajajajajajajaja. Que exagerado hombre, como bien dice la mamá mafias “ni que tu no follaras” que lo haces. Lo sabemos todas. Y como lo haces cabronazo!!!!
    Tras el momentazo pillada me sumerjo en esa cotidianidad de cuidar de Abel, cena, bañito y charla distendida sobre nuestro futuro, guardería y demás y ni un solo segundo puedo olvidarme del cuerpo fibrado de Jax al lado mío. Las ganas de saborearlo augmentando a cada minuto y retengo el aliento cuando me entero que hemos cambiado putas por empresa de seguridad!!!! Sheeeee!!!!! Mucho mejor así hombre ande vas a parar!!!!! Que seréis los mismos macarrillas que antes, con las mismas pintas pero ahora de legal y sin chochitos de por medio(exceptuando los del porno, pero eso no cuenta ahora)
    Y vamos con otra demostración que me deja babeando y no por la boca precisamente… el miedo a perder a Jax desemboca en más miradas, más caricias y sexo duro en el suelo de la cocina. Sheeeee como me gusta!!!! “Que sea duro” le pide… MAH!!! Que envidia tengo ahora mismo, yo tmb quiero sexo duro en el suelo pero sobretodo quiero TODO con este Rubiales que me pone cardíaca con uno soló de sus hoyuelos, ya ni te cuento los dos o la vista de esas potentes nalgas en pleno empuje.
    Y por sí fuera poco con todo el lote vas y nos regalas ese momento final de “¿en qué piensas?” “En tu polla” pos claro!!! ¿En qué va a estar pensando la chiquilla? Si aún estás dentro de ella mamón!!!
    Y ya me matas con el intercambio de “te quieros” (me falta Miss Bones, se que lo digo siempre pero es que de verdad q comentar sin ella es como que me falta algo) Peazo de final que les has dado a estos dos!!! Qué baje el Sutter y lo vea coño!!!!!
    Creo q no me dejo nada, no veas lo que me ha costado ser mínimamente coherente porque se me va la olla y la lengua y lo que no es la lengua con este motero. Mil gracias por este fick, por tu ingenio y por seguir compartiendo con nosotras tu cerebro. Eres la puta crack!!! Y no lo digo porque te quiera con locura (que tmb) lo digo porque es cierto y sigo diciendo que tienes q plantearte publicar algo tuyo en serio. Y con esto y un bizcocho me despido hasta Halloween… Jajajaja.

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    • anaidam dijo:

      Si es que eres la hostia en bote concentrada, más dulce que la leche condensada, más picante que la cayena y más salada que el mar muerto coño!!!!
      Si es que me parto con el comentario, como te metes en la historia y como deseas a Jax, peor no solo eso, los detalles, que te quedes con el cuero de Jon y su cariño, y que perdones la metedura de pelo, que no de pata, de Tara y encimas me dibujes una imagen tuya tropezándote dándote con el casco y tartamudeando, dioss… me he partido el culo.
      Lo de la mama, en realidad no hay madre entregada que no resulte pesada en ocasiones, y así pasa con la Señora Knowles, que vive preocupada por su hija y me pongo en su piel y quien no lo iba a estar, cuando ves que algo puede ser bueno porque no te han contado la versión real, insistes y cuando ves que tu hija se consume la haces reaccionar.
      Que JAx se quiera sacar los ojos, pues lo entiendo, si es que Clay no es su padre, que si o fuera quizá la reacción, aunque mala, no hubiera sido tanto, que es un señor que se ira a su madre en su sillon!! jajajaja!!!
      Me encantas, en serio, eres única comentando una historia y haciendo que las que recibimos los coments digamos, aunque solo sea por uno de estos voy a escribir porque vale más que el dinero ¡coño!

      Besoides, nena, te quiero mucho!!

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  2. Laura dijo:

    Hola Anaidam!

    Me alegra muchísimo haberte encontrado de nuevo, hace mucho leí tus fics y me entristeció muchísimo ver que habías quitado de Fanfiction las historias “Devenir” y “Aprendiendo contigo”, pero como te he dicho, el haberte encontrado aquí y poder volver a leerlas me ha hecho muy feliz.
    Te considero una gran escritora!

    Ahora he leído esta historia y que puedo decir…. amo esta serie y me ha encantado leer este pequeño fic, me transmite tanto como tus otras historias y me sabe enganchar tanto como la serie lo hace, lástima que fuera un fic tan cortito. Te animo a que continúes escribiendo historias de SOA, realmente encandilan.

    Me gustaría pedirte además, que me aconsejaras otros fics de SOA, realmente me ha emocionado encontrar tu fic, ya que no he sido capaz de encontrar más de ellos en castellano almenos.

    Espero que tengas unos minutos para mí y que puedas responderme.

    Saludos desde Cataluña!
    y Gracias. 🙂

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    • anaidam dijo:

      Hola!!!
      Que ilusión me hace reencontrarme con antiguas lectoras!! Y encima también ere fan de SOA. Pues que lo tenemos todo!! jajaja!!
      Yo no he encontrado fics de SOA en español, creo que por eso me puse a escribir este, porque necesitaba más de esta pareja. Ahora estoy escribiendo otro fic de SOA que se llama Ex Fugitivos aqui te dejo el link https://alseidedotcom.wordpress.com/ex-forastera/ , está en este mimo blog y voy por el capítulo 2, poco a poco porque también tengo en proceso otro de Crepusculo.

      Un saludo muy grande y muchos besoides, gracias por el comentario, siempre se agradecen porque son como el impulso para seguir 😉

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  3. Ebrume dijo:

    Hola!
    Pensé que la historia tenía más capis y cuando en el anterior me di cuenta de que solo faltaba este me dije que no podía ser. Lo has resuelto todo y entiendo que más capis serían solo alargar por alargar pero aún así voy a echar de menos a ese Jax que es un amor con sus sonrisas torcidas derritebragas.
    Me encantó que el padre de Tara le alentase con su propia historia. Los moteros delincuentes pueden cambiar y evolucionar y convertirse en hombres de bien 😉 Y Jax ya era un buen hombre, solo le fallaba su profesión.
    Ella vuelve con el rabo entre las piernas, dispuesta a quedarse si él de verdad lleva a cabo esos cambios que estaban iniciando. Al principio él haciéndose el duro casi me mata, era como “a qué estás esperando!!!”.
    Casi me da algo cuando pilla a su madre y a Clay a ello en el salón xD Ya sabía que él no debería desefundar la pistola que era folleteo, pero pobre, q mal rato pasó, sus retinas ya no volverán a ser las mismas. Y la frase a su madre de que no coja al niño que a saber dónde había metido las manos me hizo reír mucho!
    Me gustó mucho que pasaran la tarde hablando y poniéndose al día y contándose cosas. Por supuesto el sexo era necesario para sellar la historia, pero el detalle de ellos conversando y jugando con Abel me encantó.
    Lo único que me dejó un poco mosca es que no hablaron de la productora y supuestamente tb está en marcha. Aunque me imagino que lo más importante para Tara es que no haya prostitución de por medio.
    Muchas gracias por compartir esta historia con nosotros.
    Bikoides :*

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    • anaidam dijo:

      El detalle de los padres chingando me vino a la mente y como hay que reírse un poco pues ea… a ponerlo ahí. Jejeje!!
      La verdad que alargarla más era tontería, sip, aunque me encariñe mucho con ellos no lo veía guay, que las cosas si breves mejor… no es así el refrán pero me da igual 😉
      El tema de la productora del porno, pues que le vamos a hacer, si ya nos hemos quitado armas y prostitutas ya es un gran paso…
      Bikoides hermosa!!! muchas gracias.

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