#22#

Bella llegaba de Chake—Chake lívida. Apenas podía pestañear. El informe médico que llevaba en las manos era como el billete de un viaje sin retorno y decisivo para su vida. Seguía estupefacta desde que el médico dijo las palabras mágicas.

—Estás embarazada — El Doctor Richardson le miró con una sonrisa en la cara y deslizó el sobre con el resultado de sus análisis por la mesa.

No se lo podía creer, era imposible…no, no lo era, estuvo dos días muy entregada a la actividad que produce bebés con Edward. Habían utilizado preservativo, no…no todas las veces, recordó una marcha atrás entre la neblina de una de sus excitantes noches. Pestañeó varias veces, estaba embarazada de Edward.

—Gracias Doctor Richardson. —Se levantó despacio y con movimientos lentos se dio la vuelta, el doctor escribía algo.

—Espera Bella, toma esto. —Le Tendió lo que parecía una receta. —Es ácido fólico, deberías tomarlo. —Ella asintió y la cogió como un autómata. Trató de sonreír, pero su cara era como una mueca terrorífica. — ¿Estás bien Bella?, ¿alguna duda?, ¿algo de lo que quieras hablar?—El médico la conocía a pesar de que no acudía mucho a consulta. Él sí que había ido al hotel varias veces durante estancias cortas.

—No…, es solo…supongo…el shock. —Levantó una comisura de los labios y agrandó los ojos.

Ya en el coche, al lado de Jake, le daba vueltas a la sensación fuerte que se había apoderado de ella. Quería tener a ese niño, ya le quería, y solo tenía seis semanas de gestación. Sintió como la cara se le tensaba y alzó la mano para tocársela y darse cuenta que sonreía. No se había planteado ser madre, pero había llegado porque sí. Se sintió dichosa y en un gesto casi descuidado se rozó el vientre, todavía plano.

—¿Todo bien?—Jake, tras quince minutos observándola de reojo, se atrevió a preguntarle.

—Sí, todo perfecto. —Y no le tembló la voz, lo tenía asumido, y estaba encantada con su cambio de vida.

—Pues parece que te han quitado la sustancia ahí dentro. —Bromeó Jake. Se ganó una mirada de soslayo por parte de Bella, pero esta no pudo evitar sonreír pensando en que era todo lo contrario. — ¿Descartadas las enfermedades tropicales?

—Descartadas. —Miró al frente pensativa, y Jake encendió la radio moviéndose repentinamente al son de una canción que sonaba mucho esos días.

No había tenido noticias de Edward desde que se había ido de esa forma del hotel. Había hablado con Rose una vez establecida de nuevo en Nueva York y tampoco sabían mucho de él. Emmet habló con él  unas tres veces. Sabía por eso que  estaba raro cuando Emmet intentó sacarle algo claro sobre su huída del hotel, dijo que no quería hablar del tema,  le dijo que estaba en Bolivia haciendo un reportaje para una ONG, de esto hacía un mes, y desde entonces no tenía noticias suyas. Emmet no le daba mucha importancia, Edward aparecía y desaparecía, a veces se ponía en contacto desde el lugar más remoto y otras no daba señales de vida ni estando en Nueva York. Una vez que Rose le contó todo eso, evitó preguntar por él en sus charlas.

Según pasaba el tiempo, Bella trataba de hacer como que no le importaba, no tenía por qué. Lo que pasó, pasó, y no había que darle importancia.

Antes de dormirse solía  rememorar cada segundo pasado con él, sentía su aliento en cada porción de la piel, su tacto sobre el cuerpo, y sin querer veía su sonrisa, o su gesto sumido en el placer, era imposible quitárselo de la cabeza, pero recordarle era algo placentero.

Por  la mañana se levantaba y suspiraba pensando en los recuerdos vividos, le habría gustado que no se hubiera ido de esa manera para no dar más señales de vida, tener alguna noticia suya aunque fuera por parte de Rose. Si alguien le recordaba cualquier situación  de su estancia en el hotel y su excursión por las islas, sonreía tontamente, pensando en el transcurso de acontecimientos vividos hasta que finalmente se llevaron mejor que bien.

El caso es que se daba cuenta que esa ausencia no dolía, no se encontraba llorando desconsolada, al contrario, siempre lo hacía con una sonrisa en la boca, le encantaría tenerlo cerca, pero no era ningún drama el que no estuviera. Entonces ella se preguntaba, si no había sido un capricho, y si al fin y al cabo, el roce, el sexo, la complicidad en ese plano, se echaban de menos siempre. Era consciente de que había una puerta entre todos esos pensamientos que no abría, pero la obviaba gustosa, sintiéndose más fuerte por ello.

Ese día todo era diferente, sabía que llevaba en su vientre un hijo,  de Edward, y eso a pesar de saber que no significaba nada respecto a su relación con él, para ella era un vínculo que le hacía feliz. Ni siquiera se planteó por qué, simplemente  sintió una tranquilidad natural en su interior, y sus recuerdos con Edward se hicieron más presentes y más fuertes, otra vez sin padecer dolor en sus entrañas, tan distinto a lo que sintió con la huida de James.

—Estás rara. —Jacob puso el freno de mano y le miró con el ceño fruncido. Ni siquiera había contestado a sus bromas.

—No te preocupes, está todo donde tiene que estar. —Bella bajó del coche y se puso al lado de Jake, el cual inspiró profundamente.

—Me voy a buscar a Vasu, creo que está algo mosqueado conmigo. —EL gesto de Jake era de preocupación.

—¿Algo va mal?—Bella sabía lo que pasaba.

—Vas habla contigo más que con su madre Bells, no hagas como si no supieras nada…—Jake miró al suelo y escarbó la tierra de la entrada con la zapatilla de cáñamo, no parecía querer entrar al hotel.

—Si…ya se…pero quizá me quieras contar tu parte de la historia. —Bella le dio un pequeño empujón con el hombro.

—Creo que le quiero…—Bella sonrió. —Lo que pasa es que esto me es complicado de asumir…

—Pero ya pasó algo en Goa. —Afirmó Bella.

—Sí, si pasó. Pero yo todavía estaba con Leah. Pensé que había sido todo producto de esa noche etílica.

—Te quedaste aquí después del curso, y no tenías porqué. Anda ábrete un poco Jake, yo no te voy a juzgar. —Le animó y le sujetó la mano, poco a poco caminaron hacia una parte de la playa que era ciega al hotel, allí no les molestarían.

—Me quedé porque me di cuenta en Goa que no podía estar sin él, y no solo en plan amigos del alma, había algo más. No paraba de pensar en esa noche, nos conocíamos tanto que sabíamos cómo…

—¿Amaros?—Bella no podía dejar de sonreír, y no sabía exactamente por qué, si era porque dos de sus amigos se estaban abriendo el uno al otro, por fin, o por lo que se fraguaba en su interior, quizá una mezcla de ambas, pensó.

—Si…pero creo que esa palabra me quedaba grande después de salir de su habitación a todo trapo. Ahora llevo dos días evitándolo, pero no me voy de aquí, no puedo. Quiero hablar con él y quiero decirle todo esto.

—Pues hazlo. —Le dijo Bella con determinación. —Es sencillo. — Jake frunció los labios y asintió con determinación.

—¿Y tú?—De repente las tornas cambiaron, y Jake le miró fijamente.

—¿Yo qué?

—Si tú ya te has admitido que te enamoraste de ese fotógrafo, y que aquí sin hacer nada no vas a conseguir respuestas.

—Oye, que estábamos con lo tuyo. —Dijo molesta.

—Ya Bella, pero es imposible no sentirte enamorada. Y esa foto, nena, en esa foto él no te mira como a un monumento, lo hace como si fueras una deidad…—El tono soñador de Jake le hizo negar con la cabeza.

—Si claro, —Le cortó— esa foto. —La visualizó de nuevo, era la foto del fuerte de Chake—Chake.

Rosalie la mandó al hotel cuando después de hacer el reportaje, Emmet recuperó las fotos personales. Que cayera en manos de Jasper  hizo que de repente estuviera en la recepción, en un apartado en el cual había fotos de huéspedes que pasaban por allí y las mandaban como recuerdo de estancias increíbles.

—En ella parecéis pareja. Además Alice y Jasper así lo creen.

—¿Ellos van diciendo eso por ahí?

—No, no lo dicen, un día les escuché.

—Eres un cotilla, pero eso no quiere decir nada, no estoy enamorada. —Su corazón se saltó un latido y su interior le reprendió con fuerza, la puerta cerrada se abrió y golpeó la pared de sus entrañas.

—Ya, dime que no es cierto –Bella, frunciendo el ceño y en un gesto tonto se toco el abdomen. —No me lo puedo creer…—Jacob se puso delante de ella con los ojos como platos.

—¿Qué?—Bella salió de su trance ante la exclamación de Jake.

—¿Es eso no?, ¿estás embarazada?—Bella maldijo su habilidad para hacerse amiga de personas tan perceptivas. No podía decirle que no, pero tampoco que sí. Se limitó a mirarle asombrada. —¿De Edward?—Y Jake continuaba preguntando como si ella contestara.  Bella se dio cuenta que su amigo tenía más pluma de la que pensaba, o la que trataba de ocultar bajo ese cuerpo fuerte y varonil. —Se lo tienes que decir. —Le dijo como si fuera algo obvio.

Entonces a Bella se le puso un nudo en el estómago, de repente la sensación de tener una piedra de varias toneladas en su interior le provocó el vómito, y echándose a un lado, sació sus ganas.

—Esto sí que es fuerte…y yo aquí preocupándome por haber  hecho el amor con Vasu, cuestionándome algo que es que si. —Jacob, sujetando el pelo de Bella para evitar que se lo manchara, y poniendo una mano en su frente, seguía con su monólogo. —Tengo que decírselo ya, tengo que decirle que le quiero, si no ¿De qué estoy por aquí rondando sin tener nada real que hacer?—Bella se limpió los labios y se incorporó parpadeando varias veces para alejar las lágrimas provocadas por el esfuerzo.

—Chico, cómo me alegro de que mis vómitos te sean tan reveladores.

—No, no es eso Bells, tienes que decírselo a Edward, porque lo vas a hacer ¿no?—Era algo que ella ni se había cuestionado hacerlo, el hijo era de ella. Asintió de forma imperceptible, lidiar con el tema del embarazo que era algo obvio, era más fácil que hablar del término enamorada. —Es que tiene que saber que va tener un hijo tuyo, ¿Has visto cómo te mira en la foto?—Jacob estaba agitado.

—Que pesado…—Dijo cansina. —Es solo una foto…—Dijo mecánicamente, algo que ya había hecho muchísimas veces desde que Jasper y su maldita idea le había llevado a colgarla allí.

—Vah…si lo de la foto da igual, el caso es que estás embarazada de él, y si o si tiene que saberlo.

—¿Qué hacéis aquí fuera?—Alice se acercó a ellos.

Bella bufó pensando en que empezaba a haber demasiado público para ella.

—Hablando del embarazo de Bella. —Dijo Jacob resuelto subiendo las cejas y mirándola por encima del hombro.

—¿¡Embarazo!?—Alice se quedó petrificada a pesar de parecer imposible en ella. Sus ojos eran del tamaño de un bajo plato y su boca era una perfecta O.

—Eres un cerdo asqueroso, eres súper indiscreto, maricona. —Le dijo Bella mirándole a los ojos con toda la ira de la que su cuerpo disponía, que en ese momento no era mucha.

—Maricona dice, ¿acaso te piensas que eso es algo que se pueda ocultar?

—¿No has pensado que se lo quería decir yo?, además, si ni siquiera te lo he confirmado. —Bella hizo un mohín.

—Pues ya lo has hecho, requeteconfirmado nena. Además, eres capaz de decírselo cuando le salga la cabeza por ahí abajo.

—Eres súper exagerado desde que te has confirmado gay. —Alice que miraba a los dos amigos hablar sin parar, volvió a hacer otro ruidito de exclamación, esta vez más contenido.

—¿Gay?… —susurró.

—¡¡Toma eso!!. —Chinchó Bella a Jake.

—No me molesta en absoluto. —Se cruzó de brazos en un gesto altivo. — Seguro que Alice ya lo había intuido, y si no Jasper, que entre los dos son como pitonisas. Y ahora convéncela de que se lo diga a  Edward…

—¿¡Edward!?—A Alice se le acumulaban las noticias en la mente sin llegar a procesarlas del todo.

—Bien Jake, —Bella se frotó las manos como el que pide revancha y mientras estrechaba los ojos continuó. — bien…vete a decirle a Vasu que después de haber echado un polvo con él por fin te has dado cuenta que le amas.

—¿¡Vasu!?—Alice tragó seco. Y siguió contemplándoles boquiabierta.

—Pues sí, me voy a ir a verle y a decirle que es muy revelador hablar contigo. Y yo no echo polvos Bells…hago el amor. —Bella alzó su mano a la frente en un gesto dramático. —Por cierto, no estoy enfadado contigo, es más, siento que te quiero como nunca. —Se levantó dio un beso a la palma de su mano para después tocarle la frente con esta.

Bella le sacó la lengua en un gesto infantil y él se alejó sonriendo a una Alice muy aturdida.

—Respira Al, porque si tu no lo haces en cuanto mi mente empiece a bajar de la nubes seremos dos muertas por asfixia.

—No estoy muy segura de que Bella se lo diga a Edward. —Alice se acercó a Jasper por detrás y se le quedó abrazada apoyando la cabeza en su espalda.

—Pero tiene que ser ella Al. Además, yo creo que sí que lo hará. Está enamorada de él, y ante todo creo en la Bella consecuente que he conocido durante este tiempo, no puede privarle a Edward de eso, tiene que decírselo, darle la opción. —Jazz se revolvió en el abrazo de su prometida y la atrajo hacia si caminando despacio por la orilla de la playa.

—De todas maneras se van a ver en  Los Hamptons, dentro de un mes y medio, para nuestra boda. —Dijo Alice resuelta. —Y allí Bella llevara tres meses de embarazo.

—Pero no se le notará, es delgadita.

—Eso no lo sabemos, aún así será el momento si no lo ha hecho antes. Porque de nuestra boda no se escapa. Aunque…—dudó un  instante. — Emmet dijo que no sabía nada de Edward la última vez que hablaste con el…¿no?—Jasper se encogió de hombros, notaba como su novia se iba tensando por momentos. — No nos puede fallar, me dijo que sería el fotógrafo, me lo confirmó por teléfono. —Se hizo un puchero a si misma. —Claro que después de todo ese lío con ese tipejo de James…—Jazz pasó su mano  por su costado varias veces, acariciándola para relajarla un poco, había ira en sus últimas palabras. —No nos fallará ¿no?. —Fue un susurro lastimero.

—Yo confío en él.

—Jazz amor, tu confías en todo el mundo. —Afirmó Alice.

—Que a todo el mundo le dé una oportunidad de ser quien es antes de juzgarle, no significa que confíen en todos. Edward es alguien de palabra, y si se comprometió contigo por teléfono para estar allí, lo hará. —La abrazó transmitiéndole sosiego y siguieron caminando disfrutando de la puesta de sol.

Bella estaba tumbada en su cama pensando en la última vez que vio a Edward, esa extraña noche que sintió con impotencia cómo escapaba de su vida. Todavía no entendía que era lo que había pasado, y aún le apabullaban las palabras de Emmet en una de las conversaciones posteriores buscando un  por qué.  “Vino porque quería hablar contigo”.  Si eso hubiera sido así, habría tratado de ponerse en contacto con ella. ¿Quizá se pensó que había vuelto con James? No le gustó nada que él tuviera esa precepción de lo que había pasado.

De repente se dio cuente que era cierto todo lo que Jake le había dicho, era absurdo seguir ocultándolo, necesitaba estar con Edward, y ahora era algo complicado. Las lágrimas de impotencia comenzaron a vagar libres por sus sienes perdiéndose en su pelo.

Se quedó dormida sin apenas darse cuenta, el médico le dijo que era normal en su estado, últimamente no aguantaba hasta más de las once despierta.

El teléfono de su habitación sonó y le provocó un sobresalto.

—Dime. —Descolgó somnolienta.

—Tienes una llamada Bells. — Era de recepción.

—Pásamela. —Ahogó un bostezo contra su  mano, escuchó los ruidos pertinentes del cambio de línea y mientras, echó un vistazo al reloj en la mesilla, las tres de la madrugada. — ¿Rose?—No pensó en otra persona.

—No…—Y la voz al otro lado del teléfono le despejó el sueño.

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