Capítulo 27

BELLA  POV

Me quedé mirando por donde Edward había salido de la habitación, solo estaba en el piso superior y ya extrañaba su presencia. Me tumbé en la cama, no entendía muy bien cómo estaba, en el fondo no quería irme, lo que quería es que todas esas palabras de Chloé se fueran por el desagüe sin haberme enterado.

¿Qué me dolía?, ¿El sentirme inferior a Chloé?, ¿Qué Edward se sintiese atraído por ella?, ¿Haber hecho daño a Edward con mi accidente…haberlo matado en vida?, ¿no ser alguien?, ¿no ser Bella?…la Bella de la que Edward se enamoró…y por ello…perderle para siempre…

Estaba mirando al frente, sin fijar la vista en nada en concreto, y de repente me fijé en una caja metálica de bordes redondeados, con un letrero en color negro y letras en plata, la caligrafía de Edward:

Bella

Como si de un imán se tratase, sin apenas darme cuenta estaba sentada y con ella en mi regazo. Noté mi corazón golpear mis costillas con fuerza. No eran cosas mías, seguro eran de Edward, pero…se las habría dado yo…es decir…antes del accidente. Las manos me sudaban, era como si la caja fuera una puerta entre pasado y presente, un pasado desconocido para mí.

La tapa hizo un ruido de lata al abrirse.

Había fotos, Edward y yo, en una playa, en la moto, en el parque… yo tenía en mi casa alguna foto que mis padres me habían dado, pero estas eran diferentes, nos besábamos, nos sonreíamos, jugábamos. Se nos veía tan unidos, tan felices, tan cómplices…

Había cartas con su nombre y dirección, sabía que era mi letra por el remite: Tu Bella, siempre tuya.

Esa era la primera que había, justo debajo de todas las fotos. La abrí, olía a fresas, como mi habitación en Taunton, como yo.

3 de Diciembre

Hola rubio:

Mmmm…como te echo de menos, me es imposible empezar de otra manera. Estoy tomándome un cappuccino, en el sofá, hace frío y me he tapado hasta las orejas…si estuvieras conmigo no estaría tan tapada…mmm ¿te imaginas?…yo te imagino encima de mi…

Me sonrojé, era atrevida en las cartas, me insinuaba a Edward sin pudor…

Cambio de tema, sino…no me podré esperar a la noche y tendré que llamarte ahora…

Esta mañana he recogido las fotos de Acción de Gracias, tu cara de circunstancias en alguna son para enmarcar. Jajaja!! Te mando las mejores.

Mi familia al completo te puso a prueba ¿eh? Demostraste una paciencia infinita, eres maravilloso.

Ayer me llamó Sally,¿le diste mi teléfono?, es como si estuvierais compinchados para que me vaya para allá cuanto antes, ya le dije que hablaríamos. Me volvió a recalcar que me esperaba a mí, que la plaza era mía sí o sí. Veterinaria en St.Marks, si me lo dicen hace seis meses me río hasta hartar. Bueno, ya hablaremos de esto.

¿Me iba a trasladar a Nueva York?

Anoche me la pasé de tejado en tejado, medio volando, ya sabes, en mis sueños. Te buscaba, y justo cuando te vi sentado en uno que no estaba muy lejos, me llegó tu mensaje de buenos días.

¿Te he dicho alguna vez que esos mensajes son mi mejor despertar?, con todo lo cafetera que soy, estoy convencida que me podría pasar la mañana en ayunas releyéndolo una y otra vez, haces que te sienta tan cerca…

Como te quiero amor, eres lo mejor de mi mundo, extraño tanto tu abrazo, tu olor, tu forma de mirarme, me siento tan en casa dentro de tus ojos…

Era tan clara con él…envidiaba a esa Bella…

Ahora que lo pienso, estoy mirando la foto que tenemos en la playa, llenos de arena ¡parecemos croquetas, por cierto!, creo que deberíamos cogernos un par de día se irnos a la playa, los juntamos al fin de semana y así lo alargamos, podríamos pedirle a Jacob el apartamento en el sol ¿Qué te parece? Es que hace tanto frío aquí… ¿lo miramos para antes de Navidades?, así cargamos pilas para esos días familiares… ¡al diablo te voy a llamar!…

Antes de Navidades…nunca fuimos…

No lo coges…es una señal, hasta la noche no te lo preguntaré, porque no voy a desistir, tenemos días de vacaciones…

¡¡Me estas devolviendo la llamada!!

Te quiero…con locura ¿Qué me has hecho ojos verdes?

Bells

La carta estaba llena de dibujitos en los márgenes, espirales, corazones, lunares…una carta divertida

Dentro del sobre estaban las fotos, es cierto Edward estaba raro en algunas, como ¿asustado? Fotos en la mesa, todos comiendo pavo, Edward con mis tías y con cara de miedo, Edward viendo la tele con Charlie, una foto mía con la mano en el corazón señalando a la cámara, en la cocina de casa. Por detrás tenía algo escrito:

Es tuyo.

Leí una carta más, dejé de sentir que estaba invadiendo la intimidad de Edward, al fin y al cabo eran cartas mías, y algo dentro de mí ansiaba conocerlo todo de la antigua Bella.

El sonido del móvil de Edward en el salón me sobresaltó, fui hasta allí y miré la pantalla, era Rose, descolgué.

—Hey Rose…—carraspeé un poco, mi voz sonaba tomada por las lágrimas de hacía un rato.

—¿Bella?, ¿estás bien?

—No Rose, no lo estoy…

—¿Qué es lo que pasa cielo?…¿Has discutido con Ed…

—¡No!, no es…eso…Es que…

—Dime Bells, sabes que me puedes contar todo.

—Rose… ¿Era muy diferente a lo que soy ahora?

—Bella…—el silencio se instauró en la línea.

—¿Estás ahí?

—Si Bells… ¿Por qué te preguntas eso ahora?

—No lo sé, Rose…Chloé dijo que antes aún era algo más que ahora, que Edward quería acostarse con ella, claro yo ya no soy como antes, no me acuerdo de cómo era, dijo que había visto a Edward mirándola…ella es tan guapa y yo…—Le solté rápido.

—¿¡Chloé ¡?,¿Quién demonios es Chloé Bella?—Rose parecía enfadada.

—La recepcionista de la clínica.

—¿Esa guarra de tres al cuarto?, ¿Esa rubia de bote con tetas de mentira y tres liposucciones a sus escasos 25 años?—Me estaba haciendo reír— ¿esa inútil que apenas sabe pasar llamadas es Chloé?— Yo ya reía sin parar. —¿Bella?

—Dime Rose.

—Tú y yo vamos a quedar a comer en treinta minutos, así que avíate. Ah!, y avisa a Edward que llegaremos para cenar ¿sí?, Emmet irá a hacer la cena con él, que preparen la terraza preciosa a la altura de las chicas más bonitas que han visto jamás.

Le colgué y seguí riéndome. Rose era una amiga formidable, siempre conseguía hacerme reír.

Entré en la ducha para pasarme un agua rápida, quitarme el sofocón de encima. Me puse un vestido hippy de tirantes azul, llegaba hasta casi el suelo, unas sandalias marrones, y me recogí el pelo en una coleta. No me permití pensar en otra cosa que no fuera la comida con Rose.

Antes de salir subí las escaleras hasta la terraza, abrí la puerta y me encontré a Edward recostado contra la pared, sentado en el taburete, mirando la calle, estaba serio.

—Edward…—Llamé su atención. Se levantó y vino hacia mí. —Rose ha llamado,— le dije bajito—viene a buscarme…

—¿Te vas Bella?—Su expresión se tornó dolorosa.

—¡No Ed!…me voy a comer con ella. —Suspiró. —Ha dicho que llegaremos a cenar, Emmet vendrá a ayudarte a hacer la cena. —Me daba vergüenza decirle lo que Rose me había dicho después.

—De acuerdo pequeña. —Se acercó y besó mi frente,—pásalo bien.

—Que…—me acordé de las cartas que había leído, lo directa y desinhibida que era. —Que preparéis la terraza para la cena para…—él me animó con el gesto a que continuara— para las chicas más bonitas que jamás hayáis visto. —Mordí mi labio inferior, y reprimí una sonrisa, el rubor se instaló en mi cara. Edward me hizo mirarle y besó mis labios.

—Por supuesto preciosa, lo tendremos todo listo.

—Vas a comer solo…

—No hay problema Bells, así repasaré unos libros que tengo pendientes.

Estábamos en el Per Se, un restaurante precioso de comida francesa, teníamos vistas al Columbus Circle y a Central Park, estaba cerca de casa de Edward, por ello fuimos andando.

—Mira Bella, es cierto que escuchar así está mal, pero a veces hay que hacerlo, te has enterado de cosas, aunque no han sido agradables, porque son mentira. Te dan pistas de cómo es la gente. Sé que la tal Chloé va detrás de Edward desde hace tiempo, se lo ha comentado a Em. A él no le hace gracia ninguna, aunque si quieres, creo que es lo mejor, le tienes que preguntar, así saldrás de dudas. El caso es que te has dado cuenta de que es una zorra mentirosa, y que se hace ilusiones con muy poca cosa , si es hasta digna de lástima. —Se rió— ¿Tú crees que Edward no se podría haber acostado con ella si hubiera querido?…

—Ella dijo…

—Ella puede decir lo que quiera Bella, no dijo que hubieran estado juntos ¿no?— negué. El camarero llegó con el segundo plato. —Prueba esto Bells, es delicioso. —Era un pastel de patatas y queso, realmente rico. —Vamos a ver, tú cuando miras a Edward ¿Qué ves?

—No te entiendo Rose…

—Sí. Te parece guapo, feo, gordo, flaco…—Me ruboricé. — Mmm pequeña, dímelo.

—Es realmente guapo, tiene un cuerpo como en los anuncios, sus ojos, sus labios, es perfecto Rose.

—¡Aha!, ¿Y tú crees que eres la única que lo ve?

—No claro…lo veis todas…—Claro, quien no quisiera estar con Edward, habría que estar loca para no desearlo siquiera un poquito.

—Bella, tienes que creer en lo que tienes, si Edward está contigo es porque él quiere, en esto tienes que creerme, nada ni nadie le obliga a ello, sabes que quiero lo mejor para ti, si no fuera así, lo largaría de tu vida sin que te dieras cuenta. —Me hizo un gesto asintiendo, chasqueando los dedos, para que me quedara conforme, lo hice, Rose era Rose. — Que haya personas que lo deseen no significa que tu no seas merecedora de él. El verte mejor o peor no depende del resto, depende de ti y de quien te quiere, alguien que te quiere mal por envidia o celos no puede hacerte daño con lo que opine. Su visón de ti está alterada por esos sentimientos negativos.

Lo que Rose me decía tenía mucho sentido

—He leído algunas cartas que mandé a Edward antes del accidente. —Solté de pronto. Rose quedó con la boca abierta.

—¿Con él?

—No. Le he pedido quedarme sola, y las he encontrado. ¿Cómo era, Rose?, me refiero… antes del accidente.

Rose se limpio la boca y terminó de comer. Dejó su servilleta en el regazo, y lentamente apoyó los codos sobre la mesa, me miró dulcemente.

—Bella eras tú, en el fondo sigues siendo la de antes. Sigues siendo espontánea, graciosa, sigues pensando a mil por hora para terminar diciendo algo que no tiene que ver con nada de lo que hablamos, eres sincera y eso es algo que te engrandece…con esto te quiero decir que en esencia no has cambiado

—Pero las cartas…con Edward…tan cercanas, tan directas…—Suspiré

—Con Edward estás empezando de nuevo. Tienes que descubrirte, y descubriros. Teníais una relación preciosa Bells, porque estáis hechos el uno para el otro,—remarcó el “estais” con intención,— pero date tiempo, no trates de ser lo que no sientes, simplemente déjate llevar con él. Llegar a cómo estabas con Ed, es cuestión de tiempo, y confianza, todo eso es recuperable cielo. Eres alguien genial, Bells.

—Ahá— Asentí. Quizá tenía razón. Quizá no distaba tanto de cómo era.

Era un poco abrumador cómo Rose conseguía transmitirme tanto bienestar.

— Por cierto… ¿Cómo te fue la charla después de que habláramos en la barbacoa?

—Hemos dormido juntos. —Dije con una estúpida sonrisa en el rostro, la cual se escapó sin darme cuenta.

—Uau Bella ¿no ves?, poco a poco. —Sonrió a la vez que levantó una ceja.

Me pareció de verdad tan atractiva, tan segura en sus gestos. No me extrañaba que Emmet estuviera coladito por ella, incluso para perdonarle el tremendo patadón que le dio en el partido.

Pensé en el día de ayer, en los besos cálidos de Ed.

—Nos hemos besado. —Me sonrojé furiosamente, y el cosquilleo volvió a mi estómago.

—Caray, y ¿cómo se siente?—Rose terminó de comer lo que quedaba en su plato. Yo por mi parte había terminado ya, los nervios me hicieron comer más deprisa.

—Es…me provoca una sensación tan placentera Rose…

—Y tú te querías ir a Taunton, este es tu sitio pequeña, tu sitio está aquí con Edward. —Me guiñó un ojo, y puso un tono como si fuera es sheriff del condado. Me hizo reír.

—Solo estoy de vacaciones, son unos días. —Le miré de soslayo.

—Pero, ¿te gustaría?, me refiero…—Me miró fijamente—…a vivir aquí con Ed.

—Bueno…mis padres…

Un camarero carraspeó detrás de nosotras.

—Señoritas, el postre “PEANUT BUTTER CUP”. —Nos dijo con un marcado acento francés. Dejó una copa con chocolate, capas de helado de caramelo, y cacahuetes, me relamí y perdí el hilo de la conversación.

—¿Que me decías de tus padres?, ellos tienen su vida, no me vendrás a decir que te vas a quedar para siempre con Charlie y Renneé.

—No sé Rose, tu tampoco vives con Em. — Comencé a comer ese postre delicioso.

—Touché querida. —Hizo un gesto con la mano como si fuera una dama de la realeza, reí. —Pero eso se termina ya, el mes que viene empiezo en un bufete aquí en Nueva York.

—Me alegro un montón…pero… te vas de Boston. —Dije un poco melancólica.

—Con el tiempo tú también, verás. —Me sonrió. —Poco a poco.

—Sí, poco a poco.

De todas formas no me sentía suficiente para Edward, yo no hacía nada durante el día, mis amigos y Edward, ellos trabajaban, yo solo leía, y eso no era nada. Era probable que Edward se cansara de estar con alguien que no valía para nada, lo de vivir juntos, como decía Rose, era algo que en el fondo me encantaría, pero no lo veía factible.

Estuvimos toda la tarde de tiendas, Rose gastaba y gastaba, sin miramiento alguno. Decía que tenía un gran sueldo y que le encantaba gastarlo con sus amigas.

Me hizo ponerme un mono pantalón, palabra de honor azul eléctrico, con unas sandalias de cuña negras.

En una peluquería me cortaron ligeramente la melena y me la peinaron dejando mi pelo en suaves ondas chocolate que caían sobre la espalda. En el mismo sitio me maquillaron, y finalmente me miré al espejo, quedando boquiabierta ante el reflejo.

—¡Uau! ¡¡Mírame Rose!! Soy una súper modelo. —Rose rió con una carcajada divertida.

—¿Acaso piensas que las chicas que ves en las revistas se levantan así de la cama?

—No se…—No podía dejar de mirarme al espejo. —¿Tú no te levantas así de guapa?. —La risa del estilista se escuchó de fondo.

—No cielo, hay que arreglarse para estar como en las revistas, pero tienes que saber que no te hace falta esto—me señaló —para gustar a Edward. Tienes tu belleza, eres preciosa. Puedes potenciarla como ahora, pero sin hacerte nada eres muy bonita. —Me abrazó.

Capítulo 28

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