Capítulo 26

30 Junio.

Bella POV

Había sido genial dormir con Edward. Aunque hacía un calor que derretía las sábanas, cuando nos metimos en la cama él me estrechó entre sus brazos, con su olor envolviéndome y dándome calma, me quedé dormida sin apenas darme cuenta.

Abrí los ojos, y fue el mejor despertar que recordaba, estaba de frente a Edward, su cara era pura serenidad, varios mechones de pelo caían sobre su frente, en un acto reflejo, y ante el calor de la mañana, le soplé sobre ellos, suavemente. Entonces una leve sonrisa apareció en su cara.

—Buenos días pequeña…—Dijo sin abrir los ojos—¿has dormido bien?

—Mejor que nunca. —Le dije bajito.

Comenzó a desperezarse y a revolverse sobre la cama. Me pilló desprevenida, y de un movimiento me atrapó con sus brazos, me pegó a su cuerpo y besó la punta de mi nariz.

—Hacía mucho que no dormía tan bien. —Yo le besé la barbilla, su dato me dejó entusiasmada, ¡¡Él también dormía a gusto conmigo!!

Que nos besáramos fue tan hermoso, mejor de lo que se ve en las películas, mejor de lo que leía en las novelitas que mi madre tenía en casa…si cuando las leía se me ponía una sensación extraña en el estómago, ayer con los besos de Edward, la sensación era gigante en comparación con las de la lectura. Había algo que hacía que necesitara sentir su roce mucho más. Fue realmente placentero.

—¿Iremos en moto?

—Es lunes y hay mucho tráfico, ¿te da miedo?

—No, nunca he montado en moto. —Me sonrió dulcemente y me tendió el casco, un precioso casco rosa con perfiles de mariposas negras. —Me encanta el casco, es chulísimo.

—En realidad es tuyo…—Le miré confundida. —…antes…íbamos en moto a todos los sitios cuando venías a Nueva York.

Claro, antes… ¿cómo era antes?, miré el casco, era llamativo, me gustaba ahora… Edward me habló muchas veces de lo que hacíamos antes, pero no me habló de cómo era.

—¿Me contarás alguna vez cómo era antes?—Me miró a los ojos y asintió, con un gesto de…tristeza…porque aunque intentó sonreír, no llegó a sus ojos.

Llegamos a la Clínica donde trabajaba, la idea de ir en moto fue buena, ya que pasamos a través de inmensos atascos, si lo hubiésemos hecho en taxi no habríamos llegado hasta la hora de comer por lo menos.

—Buenos días Doctor Cullen. —Una chica rubia, de ondulada melena, con grandes ojos azules y muy guapa, así como Rosalie, estaba en el mostrador de la entrada, y le saludó con un tono, a mi parecer, bastante extraño, como si fuera un gato. Le miró de arriba abajo, como si estuviera grabando su cuerpo en su memoria. Y le sonrió a su respuesta dejando caer los párpados.

—Buenos días Chloé,—Edward fue cortés, se le notó incómodo. —Bella y yo pasaremos a mi consulta, cuando el Doctor Morgan esté libre avísame por favor.

Nos dirigíamos a una puerta cerrada que había en una sala, con tres señoras y cuatro niños, dos de ellos correteando, cuando la estridente voz de la tal Chloé volvió a sonar en la sala.

—¿Terminó sus vacaciones Doctor Cullen?—Me volví y estaba de pies, mirándole de una forma muy descarada. Tenía un cuerpo perfecto, una falda de talle alto negra, y una camisa estrecha al pecho le hacía muy larga.

—No Chloé, es una visita de cortesía. —Edward abrió la puerta y con su mano en mi espalda me instó a que entrara.

—¿Qué le pasa a esa chica?—Le pregunté. —Es como si…te quisiera besar o algo ¿no?—Edward me miró perplejo.

—Es la recepcionista Bells, es…así…

—Y tú… ¿le quieres besar?—No me parecía que me estuviera respondiendo a mis preguntas, estaba raro.

—No Bella, yo no le quiero besar. —Fue tajante en su respuesta. Yo asentí, contenta, por que sin duda alguna esa chica era muchísimo más guapa que yo, parecía modelo, desde luego, y si Edward también la quisiera besar, yo… una sensación extraña se me quedó en la garganta, tragué seco…pero no me la podía quitar.

Sentí a Edward abrazándome, y dándome un beso, sacándome del extraño trance en el que me encontraba.

—¿Estás bien Bella?

—Si…—sonreí, con su beso había conseguida tragar esa sensación de la garganta.

Me estuvo enseñando su despacho, y al rato apareció un chico, de la edad de Edward, con bata, era el Doctor Morgan. Me dio dos besos.

—¿Te trata bien nuestro Edward?—Me preguntó Philip, que era su nombre de pila.

—Claro, Edward siempre me trata bien.

—Si no fuera así, házmelo saber ¿sí?—Asentí, extrañada.

—Está bromeando Bella. —Edward me miró sonriendo.

—No Ed, no bromeo, si me entero que le haces algo a esta preciosidad, yo le pediré una cita.

Me eché a reír, ¿Qué decía ese hombre?, si a mí no me gustaba, parecía simpático, pero…no me gustaba… ¿preciosidad yo?

—¿De qué te ríes?—Ed me preguntó haciéndose el ofendido.

—Nada…—levanté las cejas. —Yo puede que le diga que no, Doctor Morgan.

Ambos soltaron una carcajada. Edward me abrazó y besó en el pelo.

Me enseñaron toda la clínica, salas donde hacían radiografías, trajes especiales para ello, un office. Allí nos quedamos sentados tomando un café.

—Tengo que ir al baño Ed. —le dije bajito.

—¿Quieres ir al de mi despacho?

—No es necesario, voy a los que están aquí cerca.

Terminaba de subirme los pantalones y reconocí la voz de Chloé entrando al baño, lo que iba diciendo evitó que accionara la cisterna del váter. Sabía que escuchar no estaba bien, pero no lo pude evitar.

—…Bella, si, él la ha traído esta mañana por aquí, no sé si estarán todavía. Desde luego que bastante poca cosa es. —Chloé con voz molesta relataba. — En la foto que tenía en su escritorio, aún parecía algo, pero es que ahora, chica, se ha quedado feísima. Además de que esa chica ahora no es nada, me dirás que tiene que ofrecer ella al Doctor…

El calor me bajó de la cara a las manos, provocando hormigueo en ellas, no era una sensación buena.

—No seas así Chloé, tuvo un accidente fatal, no creo que sea tan radical como lo pintas…—otra voz femenina replicó. Se escuchó el grifo.

—Lo que no entiendo es que ve él en ella, vamos, es que ni ahora, que realmente es una carga para él, ni antes. Además, yo estoy convencida de que a Edward le atraigo, no sería la primera vez que le pillo mirando mi cuerpo. Yo sí que podría darle lo que quiere, además de trabajar juntos, soy alguien eficaz en su trabajo—El ruido del grifo cesó.

Abrí mi boca y mis ojos al mismo tiempo, me llevé las manos a la cara, era de Edward de quien hablaba.

—No lo dirás por estos últimos meses, porque en realidad creo que el Doctor Cullen no miraba a nadie más allá de lo estricto.

—Estos meses atrás estaba como muerto, el accidente de esa tipa le absorbió la vida. De todas maneras estoy convencida que a él no le importaría acostarse conmigo, mírame, ¿acaso no estoy…—La puerta se abrió y con ella la horrible y estridente voz de Chloé se marchó.

El pulso lo sentía en la sien. Las lágrimas caían sin cesar. Mi accidenté hizo daño a Edward, como muerto había dicho. Sorbí la nariz, traté de secarme con papel higiénico pero las lágrimas caían con voluntad propia.

Es posible que Edward quiera acostarse con Chloé…sexo…no entendí muy bien cómo pero de repente me los imaginé en la cama de Edward, a ambos, ella pegaba con él más que yo, las imágenes como en las películas, Edward y Chloé juntos. Resbalé por la pared del baño, abracé mis rodillas, el dolor de que Edward pudiera dejar de estar conmigo entró como una bala en mi pecho.

¿Por qué Edward iba a querer estar conmigo?, yo era más fea que Chloé, era cierto que yo no hacía nada, no tenía trabajo… si a mí me dieran a elegir entre Ed y el Doctor Morgan, estaba claro, Edward era tan guapo… ¿y si Edward no pudiera elegir?, yo le hice daño con el accidente, ¿Eran papá y mamá quienes le obligaban a estar conmigo? Él miraba a Chloé, ella lo había dicho, le miraba sin que ella le viera a veces.

Quería irme a Taunton, quería ver a mis padres en ese momento, quería que Charlie viniera a por mí.

Salí del baño, me lavé la cara, me miré al espejo… ¿acaso podía compararme con aquella chica que además de ser como una modelo tenía un trabajo que hacer?, ¿con Rose que era un abogada, preciosa?, ¿Alice, Ángela?, no, no había comparación posible. Salí a buscar a Edward.

En cuanto me vio entrar por la puerta prácticamente corrió hacia mí.

—¿Estás bien Bella?— le miré a la cara, era perfecto, ¿qué hacía conmigo?

—Quiero irme a casa Edward—le susurré mientras negaba y miraba al suelo de nuevo. ¿Qué era lo que veía cuando me miraba?, era horrible.

—Bien, Philip, nos vamos. —Su voz transmitía la urgencia que yo le pedía.

Llegamos a la moto sin hablar, me dio el casco, lo miré. Antes era veterinaria, alguien con vida, incluso puede que incluso guapa, y era diferente, y por eso Edward estaba conmigo. No ahora…yo no era la Bella de antes…

Llegamos a casa y Edward se sentó en el sillón. Me fui a la habitación, la cama estaba sin hacer, una lágrima se resbaló por mi cara al pensar en la felicidad de la mañana, era una ilusa.

Me puse a recoger la maleta.

—¿Qué es lo que ha pasado Bella?, ¿Estás recogiendo tus cosas?—Edward habló detrás de mí.

—Quiero irme a Taunton.

—¿Qué ha pasado?—Me cogió de las manos impidiendo que siguiera con mi ropa, intenté soltarme.

—¡Déjame Ed, quiero irme a casa!— Aprovechando que estaba incorporada me atrajo hacia él, me abrazó.

—No Bella, no te dejo, tienes que contarme qué es lo que pasa. —Intentaba sonar tranquilo. Comencé a llorar ante su cercanía, de nuevo. —Vamos Bells, tranquilízate pequeña, dime que ha pasado.

No podía contarle que había estado escuchando en el baño, eso estaba mal, seguro que la Bella de antes no lo hacía…una sensación de impotencia arrasó conmigo y comencé a llorar fuerte, no entendía nada. No sabía quién era, ni quien tenía que ser…

—Calma pequeña…shhh—Edward me cargó en sus brazos y sentí como se sentaba en la cama.

Me acunaba, besaba mi pelo, acariciaba mi espalda tratando de calmarme, pero los sollozos abandonaban mi cuerpo con fuertes espasmos. No me podía calmar, quería irme a casa, quería estar en casa en ese momento. Pero me costaba tanto alejarme de Edward…

EDWARD POV.

Todo había sucedido tan rápido, llegó del baño con la cara hinchada de llorar, no me explicaba qué podría haber pasado en apenas 10 minutos que llevaba allí.

Lloraba entre mis brazos, y me sentía impotente, los sollozos le hacían agitarse violentamente. No dejé de acunarla.

—Estás aquí conmigo pequeña, shhh…tranquila preciosa. —Besaba su cabeza una y otra vez, tratando de transmitirle calma, la que aparentaba y no tenía.

Quería irse a casa. No entendí que detonó ese deseo, podría pasar, claro, pero no lo esperaba, no en cuestión de minutos.

Sentí como se tranquilizaba en mis brazos, su respiración se hizo regular, noté sus dedos en mi pecho, dibujar con suavidad formas ininteligibles.

No me moví, tenía que darle su tiempo. Seguí acariciando su espalda. Besando su pelo, haciéndole saber que no me movería de allí a menos que me lo pidiera… ¿y si me lo pedía?, ¿y si finalmente quería irse a Taunton y no volver?, la sensación de congoja se instauró en mi estómago. No me había planteado que Bella no quisiera compartir mis días…

Se removió en mi regazo, bajé la vista y me miraba con sus ojos rojos e hinchados por el llanto.

—Quiero estar sola…—apenas fue un susurro. Asentí, besé su frente, y con aparente tranquilidad le di una sonrisa de comprensión. La deposité en la cama y salí de la habitación.

—Estaré en la terraza. —Le dije antes de desaparecer de su vista.

Cogí una cerveza de la pequeña nevera, y me senté en un taburete cerca del muro. Me apoyé en la pared con mi vista fija en la enorme Quinta Avenida, y su bullicio del mediodía.

¿Acaso tendría que plantearme la vida sin ella?, ¿qué demonios había pasado en el baño?

Hice memoria de esos diez minutos, hablaba con Philip, a los minutos de que Bella se fuera se escucharon los parloteos de Chloé y Nina fuera del office, al lado del baño. Philip hizo un comentario sobre Chloé y su interés en mí…¿fue eso?, ¿Bella escuchó el comentario?

Mi respuesta al comentario de Philip fue tajante, la verdad, estaba muy cansado de las miradas de Chloé y las indirectas cuando nos quedábamos a solas. No era mi tipo antes de conocer a Bella, así que ni que decir tiene después.

Solo quería bajar al piso y estar con ella, que me contara, si había sido eso se lo aclararía, seguro no había escuchado mi respuesta.

Capítulo 27

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