Capítulo 35

4 Agosto

Edward POV

Llegué a la Clínica desganado por el desgaste físico que supuso el fin de semana, y ansioso por la conversación con Phil.

Mi primera sorpresa fue encontrarme con Nina en la recepción.

—Buenos días Nina.

—Buenos días Doctor Cullen.

Fui directamente a mi consultorio, en la puerta me paré y miré a Nina.

—Nina…—Levantó la cabeza del escritorio invitándome a continuar. —¿Me puedes avisar por favor cuando el Doctor Morgan se desocupe?

—En estos momentos tiene media hora libre. —Dijo comprobando el cuadrante. —Han anulado dos visitas.

—¿A quién tengo yo ahora?—Pregunté dudando si ir inmediatamente a satisfacer todas las preguntas que Phil podía responderme.

—Comienza con la Señora Baldacci y su hijo Ron…—Me miró directamente en una mueca de disculpa. —Hasta la hora de comer no tiene ningún rato libre, a no ser que alguien cancele.

—Está bien Nina. —Me resigné. —Hágale saber al Doctor Morgan que necesito hablar con él.

—De acuerdo Doctor Cullen.

La mañana pasó lenta, no paraba de mirar el reloj, deseando que llegara la hora de comer.

Tocaron a la puerta, yo anhelaba que fuera el último paciente.

—Adelante. — Miré en el ordenador, se suponía que no había nadie más.

—Hola Ed. ¿Qué tal tu mañana?—Era Phil levantando las cejas como si varias preguntas más quedaran atascadas en su mente.

—Deseando que llegara este momento, Phil. —Me levanté y me quité la bata. — ¿Comemos juntos?—Asintió.

—Y bien, ¿Algo que contar del fin de semana?— Parecía molesto. No me gustó cómo empezaba la conversación.

—¿Una gran resaca y miles de lagunas mentales sobre la fiesta es una buena respuesta?— Le contesté capcioso.

—Bueno, te agarraste una buena curda amigo…

—Tienes que contarme…estoy desesperado…Eché a Chloé de mi casa el viernes por la mañana y no me acuerdo de nada.

—¿La echaste?—Parecía gratamente sorprendido, la sonrisa se instauró en su cara.

—Por favor Phil, deja de ser tan críptico, necesito saber cómo llegué a casa y sobretodo, qué cojones hacía Chloé allí. —Obviaría que estaba desnuda y en mi cama, de momento eran datos que no necesitaba conocer, y más cuando lo último que recuerdo es a Phil amagando un flirteo desesperado con ella.

—Bien Ed, me alegro de que la echaras, porque ya estaba empezando a pensar en tu fin de semana loco cuando Chloé no ha aparecido esta mañana a trabajar. —Frunció ligeramente el ceño.

Mientras el camarero nos colocaba los platos en la mesa yo me impacientaba más, le sonreí apremiándole a irse cuando preguntó si era todo correcto, las ganas de saber podían conmigo.

—Empieza por favor, aporta luz a mi cerebro nublado. —Le rogué

—Tengo que decirte como médico que no se debe de beber tanto sin comer. —Me regañó como si fuera un niño.

—Y yo apuntillar que fuiste tú quien me pidió el último whisky que recuerdo, y lo hice porque tú querías que me quedara, por favor…—Le apremié de nuevo. Pensando que era patético haber sucumbido a su voluntad..

—Bien, estabas con una melopea tremenda, y como ya no sabía qué más contarle a Chloé, y consideré que había habido un flirteo casi recíproco,—hizo un gesto de ir y venir con las manos a la vez que rodaba los ojos— pues decidí que era el momento de sacarte casi arrastras del bar y llevarte a casa.

—Ya no me necesitabas. —Le dije en un tono mordaz.

—Así es. — Asintió varias veces con una sonrisa taimada. — Nos metimos los tres en el taxi, y tú te quedaste inconsciente del todo, te dormiste, como un mamut. Normal, no cenaste nada.

—Y bebí como un animal. —Asentí, una calma interna me atravesó, me dormí, caí inconsciente, en ese estado era imposible que hubiera hecho nada, imposible igualmente que se hubiera levantado mi querido amigo…—¿Qué hacía Chloé en mi casa?—Soné desesperado.

—Pues eso no lo llegué a entender bien del todo. El caso es que cuando subimos a tu casa yo me encargué de meterte en la cama, en estado casi comatoso Edward. —Me recalcó. —Chloé estaba en el salón, y cuando salí dispuesto a llevármela, porque en serio esperaba poder acostarme con ella Ed, me tenía completamente caliente, me la encontré dormida en el sofá. Traté de despertarla, la moví sin éxito. Decidí que yo también había bebido demasiado y era imposible levantarla. No estaría bien visto llevármela en brazos a mi casa, ya me entiendes, parecería más una violación…

—Me habrías hecho un favor.

—¿A si?, por cierto ¿la echaste de tu casa? ¿Echarla?—Asentí de mala gana.

—¿Tu dirías que en mi estado podría haber tenido sexo?, por favor, dame si quieres un diagnóstico médico, te lo suplico, sinceramente. —Imploré, sabiendo que era algo imposible, pero necesitaba, de alguna manera su confirmación.

—Ni de coña…en tu estado imposible, vamos creo yo…cuando te saqué del taxi te palmeé la cara un par de veces y nada, así que descartado el sexo. Ni siquiera una semierección compañero, seguro. —Me guiñó un ojo.

—Bien, pues entonces ¿Cómo es posible que amaneciera desnudo con Chloé en la cama?—Sentí cómo por su cara pasaron diferentes estados, sorpresa, desconfianza, incredulidad.

—Yo te dejé con los calzoncillos puestos. —Se quedó pensativo. — Creo que ella se montó una escena. En ningún momento pensé que pudiera pasar algo esa madrugada, incluso esa mañana, mi duda era si habíais pasado el fin de semana juntos…pero… —Respiré tranquilo, todo apuntaba a ello. Phil se quedó pensativo mientras hablaba. —… Que cabrona, y yo que creía que la tenía en el bote, era imposible que con todo lo que la zarandeé para despertarla no lo hiciera, lo tenía premeditado. —Un gesto de asco se instauró en la cara de mi compañero. —Menuda pájara esta Chloé…

—Qué alivio. —Solté el aire de golpe, quitándome un peso de encima. —Y me alegro de que no haya venido a trabajar, no sé cómo la habría mirado a la cara, aunque debería ser a ella a la que se le cayera la cara de vergüenza.

La tarde pasó rápida, era como si mi cabeza pesara diez kilos menos. Estaba deseando de llegar a casa y llamar a Bella. Demasiado tiempo sin hablar con ella, además estaba presto a hablar con Charlie, tenía que retomar la idea de que Bella volviera a pasar unos días en mi casa, ahora que ella trabajaba en la Clínica los avances eran más rápidos y se notaban. Si se negaban, el viernes me plantaría en su casa.

—¿Dígame?—Charlie cogió el teléfono, eso era positivo, si fuera Reneé no me daría tiempo ni a saludar siquiera.

—Charlie, soy Edward.

—¿Edward? Esto…—Vaciló.

—¡¡CUELGA!!— Alguien gritó al otro lado, ¿Bella?, no, no podría ser, tenía que ser Reneé.

—¿Charlie?—Estaba confuso.

—No quiere hablar contigo Edward…

La línea se cortó, me quedé boquiabierto, consternado, no había entendido nada. Seguro era Reneé, pero ¿para tanto era que ni siquiera me explicaban? ¿Y si estaban evitando a toda costa que Bella contactara conmigo? Un estado de ansiedad e incredulidad se apoderó de mí en cuestión de segundos. Rose, en seguida me vino a la cabeza, ella tendría que saber algo.

Marqué su número esperando impaciente, descolgó.

—Edward. —Era Emmet.

—Em…—respiré hondo— ¿está Rose?—Pregunté exasperado.

—Está en la ducha Ed. ¿Qué has hecho tío?—El tono de Emmet era una mezcla entre reproche y dolor.

—¿A qué te refieres Em? —El desconcierto era máximo. — ¿Qué_he_hecho?

—A Bella…la has destrozado… ¿pensaste que no se enteraría?

Me quedé sin aire, sentí mi sangre hervir, ¿había dañado a Bella? ¿Cómo?, un resorte en mi interior me envió la imagen de Chloé en mi cama, imposible, nadie excepto Phil sabía lo que había pasado, y ¡por Dios! No había pasado nada.

—Dime…desde el principio… ¿DE QUE COÑO ME ESTAS HABLANDO?—Grité al teléfono, desesperado.

—Bella vino el viernes a darte una sorpresa…

—¿Cómo?, ¿El viernes?, oh Dios Mío, Oh Dios Mío…—lo pronunciaba como si fuera una letanía a la vez que negaba con la cabeza sin parar, me dejé caer sobre el suelo de la cocina, me apoyé en un armario y tiré de mi pelo como si con ello pudiera hacer desaparecer el fin de semana pasado.

—Si tío, no lo entiendo, créeme que no consigo entenderlo. —El tono de Emmet me devolvía la misma incredulidad que la que yo estaba sufriendo.

—Em , no, no es así…—La cabeza me hervía, quería morirme. —Bella…¿ella vino a mi casa el Viernes?

—Si  Ed. Estuvo en la puerta de tu casa, con CHLOÉ—Me gritó su nombre.

Se me nubló la vista, las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos sin control, pensar en el momento en que Bella se encontró con esa…perra, me volvió loco. La había destrozado, en serio que si, después de lo que escuchó en el baño aquel día en la clínica ¡Oh Dios Mío!

—Voy para allá…

—No Ed, Rose quiere tu cabeza en una bandeja, y yo estoy empezando a quererla también.

—No lo entiendes, no pasó nada, esa…

—¿Cómo que no pasó nada?, ¡¡tío le abrió desnuda con tu camisa puesta!! No me vengas con historias…

El comentario sobre la vestimenta de Chloé me abrió las carnes.

—No Em, me tienes que creer, no pasó nada, esa perra me la jugó, déjame ir, tengo que hablar con Rose…— Esto era una pesadilla. Me levanté de golpe, sin rumbo fijo.

—¿Es Edward?—Rosalie se escuchó al otro lado, el tono era de una furia poco contenida. —¡¡Ese maldito…

—Edward no es buena idea, en serio.

—Voy para allá Em, no pienso dejar que esto quede así, tenéis que saber la verdad…—lloraba de rabia—por favor tenéis que ayudarme con Bella.

Colgué, y con solo las llaves y el casco de la moto, me dirigí a casa de Emmet, a riesgo de que ni siquiera me abrieran la puerta, necesitaba resolver esto. Ya.

Entré como una exhalación en su piso, Em sujetaba la puerta.

—Tranquilo tío, vienes como loco. —Me quedé en medio del salón, ni rastro de Rosalie.

—¿Qué quieres que haga? Tío, estoy agobiado. ¿Rose?—Pregunté mirando de nuevo a todos los lados.

—Está como un miura en la habitación, no sabe si salir y darte una paliza o si dejarte de hablar para siempre.

—Tengo que hablar con ella. —Caminaba de un lado a otro. —Tengo que saber cómo está Bella…—Me giré para ver a Emmet sentado en el sofá con el semblante preocupado, la había cagado, pero a base de bien. — Emmet…

Me hizo un gesto para que me sentara con él.

—Cuéntame Ed, qué ha pasado, cómo que te la jugó…esa tía lleva detrás de ti ni se sabe el tiempo…—le vi espirar fuerte negando una y otra vez.

Por enésima vez mesé mis cabellos, sin encontrar la tranquilidad que con ello buscaba. Le conté todo, desde lo que me acordaba hasta la charla con Phil.

—Que putada tío…—Puso su mano sobre mi hombro.

—¿Y Bella?, ¿Qué hacía Bella aquí?—Le miré directamente

—Bella vino a darte una sorpresa Ed. —Rose entró en el salón, tranquila, algo inconcebible, dada la descripción que me había dado Emmet al llegar. —No puedo creer que esa zorra llegara a hacer tanto daño. —Se sentó en el suelo entre las piernas de Em, y mirando al frente puso una mano sobre mi rodilla. —Esto va a ser difícil amigo…—Negaba una y otra vez. —Si hubiera subido a tu casa en el mismo momento…si la engancho yo de los pelos…te habría despertado y toda esta mierda no se habría extendido.

Era obvio que había escuchado todo, y me alegraba de que lo hubiera hecho.

—¿Cómo está…

—Hecha una mierda Ed. —Se volvió hacia mí, su cara estaba seria pero era comprensiva. —la encontramos en el ascensor tirada, llorando, solo quería irse a casa, imagínate, la guarra esa con sólo tu cam…

—¡¡Para por favor!!—Froté mis ojos con fuerza, no podía pensar en que Bella había tenido que estar delante de esa, así, refrotándole visualmente algo que no había pasado.

—Hasta el domingo no volvió a su casa, le había dicho a sus padres que se iba a Boston con Alice a comprar el traje para la boda.

—¿Has hablado con ella?

—Sí, estos días le he llamado. No ha dicho nada a sus padres, pero saben que pasa algo y es contigo. Charlie el otro día me estuvo preguntando si es que Alice le había dicho algo de ti que se había desencantado, parece ser que le había propuesto a Bella la semana pasada que fueras a casa unos días, ya que Reneé no le había dejado ir a Nueva York, y que cuando se lo volvió a plantear Bella rompió a llorar y dijo que ni hablar.

Se me encogió el corazón, cómo era posible que todo se hubiera torcido, tenía que hablar con Bella.

—Rose, me tienes que ayudar, por favor. —Imploré.

—Si Ed, va a ser difícil, tú no puedes hablar con ella directamente, no va a querer, es normal…yo tampoco querría verte, a ver cómo lo hacemos. —Se quedó pensando unos segundos. — Cuando se fue le dije que se viniera algún día aquí, a mi casa, para de verdad comprar el vestido, quedar con Ángela…pero dijo que no quería volver, que de momento no lo iba a soportar…joder. —Movía la cabeza incrédula. —¿Sabes que si te cojo te destrozo?. —Me preguntó casi riendo. —Creo que si Bella no me lo pide por favor, subo y no te doy tiempo a que te expliques…y a ella…a ella me la como…todavía estoy tentada de ir a por esa malnacida…—apretó los dientes con rabia.

—Suave gata…—Em le acarició la espalda. —Está claro que la asquerosa esa ha tocado las pelotas como nadie, pero bueno creo que lo mejor sería centrarse en Bella. Después de lo vivido, eso de que vuelva a hablarte amigo…

—Habrá que engañarla…quedar con ella sin que se entere que tú vas a estar. Claro, ahora sabes que Reneé está fuerte, sabe que te rechaza.

—No entiendo a Reneé, cada vez me irrita más su forma de llevar las cosas. —Encima, estaba lo de Reneé.

—A ver que se nos ocurre, y…Perdona por dudar de ti sabiendo lo que sientes por Bella. —Rose me miró disculpándose, posó su mano de nuevo en mi rodilla.

—Bueno, os lo pusieron en bandeja…—Atrapé su mano con la mía.

—Vale chicos, y ahora que por fin está todo claro, ¿os parece si cenamos?—Em comenzó a levantarse sorteando como pudo a Rose.

— ¿Qué dices Ed?, ¿Te quedas a cenar. —Rosalie se levanto ayudada por las manos de su chico.

—Gracias, pero va a ser que no, este fin de semana ha sido un martirio y prefiero irme a casa. A ver si soy capaz de conciliar el sueño.

Durante el trayecto a casa no dejé de pensar en Bella, en cómo iba a hacer para que confiara en mi, sobre todo para que volviera a hablar conmigo. Que los chicos supieran la verdad ayudaría, pero no podría quitarle nunca ese horrible momento vivido.

Capítulo 36

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