Capítulo 49

15 Noviembre.

Edward POV

Era patente que entre Reneé y yo no había conexión, pero bueno, habíamos conseguido tener un trato cordial. No sabía si alguna vez me iba a perdonar sacar a Bella de su lado, el caso es que ya, me daba igual.

Estábamos comiendo en un restaurante en el Soho. La mañana había ido bien, visitas a la estatua de la libertad, a la que Bella y yo no subimos, y un largo paseo por Chinatown.

Bella y yo tratábamos de no alejarnos mucho, y como parecía que entre ellos se llevaban bastante bien, de vez en cuando disfrutábamos de algo de intimidad, poca, la verdad, ya que Reneé no perdía ripio para interrumpirnos.

Por miradas que mi madre me lanzó, me dio a entender que se había dado cuenta del carácter difícil de la mamá de Bella, pero en serio que Esme era genial, trataba de entablar conversación con ella y en un momento que nos quedamos solos me dijo que en el fondo no era tan pesada y acaparadora como yo la pintaba. Bien, el caso es que el día había fluido con naturalidad, pero eso no quitaba para que Bella y yo estuviéramos deseando que este fin de semana terminara.

—Cuánta razón tenías hija, esta ciudad engancha, tiene tanta vida…aunque no sé si yo podría vivir aquí, demasiado ajetreo veo yo para el día a día, fíjate que yo voy al hospital andando normalmente, al igual que Charlie al astillero…

—A todo se acostumbra uno. —Mi padre dijo eso y acto seguido me miró risueño. Yo por mi parte le lancé una daga con la mirada, era un jodón.

—No…nuestro sitio es Taunton. —Charlie habló antes de que se creara ninguna confusión, dejando a Reneé con la palabra en la boca.

—Yo siempre he pensado que Nueva York es demasiado ruidoso, creo que lo mejor es venir de visita. —Esme salió para aplacar el comentario de mi padre mirándole de forma inquisidora.

—Sí, y ahora que ya lo conocemos y que el avión está superado…vendremos más a menudo ¿verdad Charlie?—Reneé le miró encantada con su forma de ver la vida.

—Bueno, tampoco vamos a estar yendo y viniendo constantemente, Reneé, cariño, yo casi prefiero que vengan ellos a casa de vez en cuando. —Charlie era mi héroe, no entendía de que pasta estaba hecho para aguantar a Reneé, pero lo hacía y era admirable.

—Bueno eso de, de vez en cuando…con todas las veces que han cogido el avión para verse estando separados, creo yo que podrían alternar un fin de semana sí y otro no para venir, y luego ya veríamos nosotros cuando visitarles

—Mamá, Edward también tiene padres…—Bella le dijo en un tono calmado. — Y supongo que ellos también querrán que su hijo les visite.

—Claro, si no digo que no, deberíamos de hacer un planing para estar todos conformes.

A mí me iba a estallar la cabeza con esta señora. Mientras Reneé hablaba sin parar ante la mirada perpleja del resto haciendo un plan, que no se iba a llevar a cabo ni aunque hubiera un notario para firmar, me acerqué a Bella.

—Sigue en pie eso de dejarte huérfana… ¿qué dices? Sólo de madre—Bromeé en su oído.

—¿Crees que no habría pruebas incriminatorias?— Su tono era jocoso. Asentí en silencio y ella dijo un “hazlo” mudo.

Bella miró a su madre ya cansada de su parloteo.

—Déjalo mamá, Edward y yo gestionaremos nuestros fines de semana, porque ten en cuenta que también nos gusta estar en casa, solos.

—Pero si estáis toda la semana solos, hija, que asociales sois.

Estábamos en el postre y mi madre hablaba de las Navidades, yo sabía que su intención era que Bella pudiera venir a España.

—Sería estupendo que pudierais venir Edward. —Mi madre estaba desplegando la artillería pesada en esto. — Hace tanto que no ves a tu hermano, que no pasamos las navidades todos juntos, y ahora que vais a tener un sobrino, sería estupendo hijo.

—Podríais ir en Noche Vieja, pasar allí fin de Año. —Carlisle metió baza, ayudando en la travesía ardua a su mujer. — La Noche buena con Charlie y Reneé y Año nuevo con nosotros, así os quedáis hasta Reyes, que son unas festividades muy bonitas que solo se celebran en España.

Los padres de Bella, más bien su madre, miraba a mis padres como si les hubiera salido un tercer ojo, y a mi casi me entra la risa, esa mujer era imposible.

—Hombre, bien visto, es justo que paséis las fiestas con ambas familias. —Charlie adoptó una postura interesante, en seguida acaparó la atención de mis padres.

—Nosotros tenemos tantas ganas de pasar unas Navidades, con ellos, y en familia… — Esme habló y Bella me miró de soslayo, consciente de lo que se desarrollaba en la mesa.

—Mamá, por favor, ya hablaremos de ello ¿sí?— Me hizo un gesto de disculpa, esto de que nos rifaran y nos organizaran los planes era algo que no me gustaba nada.

—Charlie querido, a nosotros también nos gustaría estar con ella…ellos, en Navidades, teniendo en cuenta las últimas.

—Sí pero si Noche Buena y Navidad, lo pasan con nosotros, no entiendo porque no van a poder ir a España a pasar el resto.

—Y nosotros solos. —Se quejó Reneé.

De repente se había convertido en un diálogo entre los padres de Bella, y a mí de lo que me daban ganas, era de levantarme con Bella de la mano e irme, y dejar claro que haríamos lo que nos diera la real gana. Era algo que habíamos hablado días atrás y tanto si gustaba como si no lo íbamos a hacer. Bella como intuyendo mis pensamientos puso una mano sobre mi pierna.

—Papás. —Llamó su atención. — Edward y yo tenemos decidido lo que vamos a hacer, así que por favor, dejad de repartir nuestros días como si fueran vuestros. — Charlie asintió entendiendo a su hija perfectamente, pero Reneé quedó perpleja.

—Perdonad Bella, es cierto que nos estamos metiendo demasiado en vuestros planes, sois vosotros quienes decidís, al fin y al cabo cada uno tiene que vivir su vida ¿Y qué es lo que habéis decidido si no es molestia?—Esme dio la estocada final.

—Gracias Esme,—Bella respondió con suavidad. — Acción de Gracias lo pasaremos en Taunton, al igual que Noche Buena y Navidad, pero Fin de Año iremos a España. — Me miró y asentí, más tranquilo. — Pasaremos allí una semana. Estos son los planes.

—¡Hija!—Exclamó Reneé.

—Mamá por favor, creo que no dejamos a nadie de lado. Tanto una parte como la otra os merecéis que os regalemos tiempo, eso sí, sino estáis de acuerdo, siempre podemos quedarnos en Nueva York y pasarlo solos, que también os digo, nos tienta bastante la idea. —Me miró y me sonrió de una manera adorable, tan segura, tan tajante, tan Bella. Quería salir corriendo de allí, pero ahora por otro motivo, para hacerle el amor a esa mujer hecha y derecha que tenía como novia y próximamente como esposa, eso seguro.

—Nada que objetar. —Dijo Esme, limpiándose la boca con la servilleta y disimulando una sonrisa pícara. Algo que ni mi padre ni Charlie se molestaron en ocultar. Eso sí la cara de Reneé era un poema. Suspiré.

—¿Unos chupitos?—Rompí el hielo. Todos asintieron.

La tarde había sido un poco más espesa que la mañana, yo por mi parte me habría ido a casa con la excusa de la siesta o algo así, pero Bella, después de haber sido tan clara en la comida, se sentía con la obligación de quedarse con sus padres, más con Reneé, la cual no la había soltado desde que salimos del restaurante.

Íbamos por Central Park caminando, mi madre me cogió del brazo y se aproximó a mí.

—Te veo tan feliz con ella Edward.

—Si…—La miré, iba por delante, hablando y gesticulando, la sonrisa me ensanchó la cara.

—Estáis hechos el uno para el otro.

—¿Verdad que sí?, Estoy seguro de eso, me hace tanto bien estar con ella mamá. No puedo imaginarme mí día a día sin Bella.

—Por cierto…esta mañana, mientras Charlie y Reneé os han ido a buscar… —Mi madre rió por lo bajo.

—¿Por qué les habéis dejado?—Me acordé del momento que habían cortado, no solo por el sexo, si no por el recuerdo de Bella, me gustaba charlar con ella de eso para contarle más cosas sobre nosotros.

—Hijo…ya sabes cómo es Reneé, en cuanto desayunamos temprano no podía esperar a ir a veros, y Charlie, que es Santo Job, no se lo negó, a ver que hacíamos nosotros. — Asentí— A ver, el caso es que hemos ido a la jabonería que hay dos manzanas más abajo del hotel, para llevarle jabones y esencias a Sofía, sabes que le encantan las de esa tienda.

—Me has fastidiado el regalo ¿sabes?, lo tenía claro con ella, y ahora a ver que busco. —Le miré sonriendo.

—Si quieres…

—No, tranquila ya buscaremos algo.

—¡Estoy encantada de que vengáis! Pero bueno, que me desvío. En la tienda estaba la recepcionista de la clínica.

—¿Nina?

—No, la otra, la que tanto mal dio en su día. — Paré de respirar, Chloé… con mi madre… ¿Por qué no se iba a vivir a África?

—¿Y?—Ya no sabía si quería saber algo de ella.

—Nada, nos saludó. Estaba muy simpática, yo por mi ni le habría hablado, después de la faena que os hizo, pero ya sabes tu padre tiene ese saber estar ,que a veces es demasiado complaciente.

—Y…—Tenía que preguntárselo, con cuatro meses se supone que se le debería notar. — Le…¿Le notaste algo?

—¿Cómo qué?—Me preguntó extrañada.

—Verás…Bella s e la encontró hace un mes, más o menos, y dijo que estaba embarazada—

—¿De ti?, ¿por aquello que hizo?—Levantó la voz. — ¡Pero hijo si dijiste que no había pasado nada!—Bella y su madre se volvieron al escuchar a Esme subir el tono.

—Shhhh. —Le insté a que se tranquilizara y sonreía Bella transmitiéndole que estaba controlado. —Mamá…por favor, es…imposible…—otra vez la jodida duda en mi mente.

—Perdona…Cariño…Es que a la pobre Bella le toca lidiar con la más fea siempre. Llevaba un vestido ajustado de lycra rojo bajo el abrigo y este estaba abierto. —Se quedó pensativa. — No me pareció que estuviera embarazada, la verdad. — Hizo un gesto de recuperación, supongo que ante toda la información que le había sido dada en menos de un minuto.

Respiré tranquilo, ya estaba, cerrado. El caso de Chloé formaba parte de la historia para no recordar de mi vida.

—Hijo de verdad, que la vida os ha puesto trabas ¿eh? Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte. Vuestra relación debe de ser una atalaya, visto lo visto…

A media tarde, cuando los padres se pusieron a hacer planes para la cena, a mí se me ocurrió la brillante idea de decir que teníamos una cena pactada con Jake y Ángela, que no lo había visto desde la boda. Vi cómo Bella se relajaba y me sonreía. Yo por mí habría dicho simplemente que queríamos irnos a casa solos, pero por Bella y la reacción de su madre, idee el plan.

—Tu idea ha funcionado, pero tengo que dejar de inventar excusas. — Bella se sentó a mi lado en el sillón, para al segundo acurrucarse contra mi cuerpo.

—Esto es porque quieres, y tienes demasiado consentida a Reneé. —Me arriesgué, y la sentí ahuecarse del sitio.

—¿Si verdad?—Me miró entrecerrando los ojos. — Intentando que ella no sufra lo estoy haciendo mal.

—A ver, mal no es que lo hagas, entiendo que antes de dar explicaciones durante horas, en algún momento se puede decir una mentira, pero a veces la sobreprotección en ese plan hace que todo se vuelva contra ti. Si acostumbras a tu madre a que solo faltas cuando te surge otra cosa y no cuando a ti te apetece, simplemente estar en otro lado, te lo exigirá siempre. Ese tipo de círculos viciosos hay que cortarlos, los padres tienen que darse cuenta que cada uno tiene que vivir su vida, nos guste o no. —Se quedó tumbada de espaldas, jugando con mis dedos mientras yo hablaba.

—Llevas razón Ed, pero tú has visto lo tozuda que es mi madre.

—Sí, pero también he visto como no le queda más remedio que callarse cuando tu le dices lo que quieres. — La besé en la cabeza.

—Ya, y luego se la pasa horas reclamando atención…—Suspiró.

—Eso es algo que tienes que manejar tu, pero bueno, yo lo veo con los niños, cuanto más alimentas y premias esas actitudes, más las afianzas. Haces que Reneé continúe utilizando esas formas de llamar la atención, porque en cuanto lo hace, tú estás ahí.

—Hemos intercambiado papeles…

—No es eso, supongo que… no se puede fomentar la dependencia así. —La miré para observar su forma de reaccionar, estaba siendo más sincero con ella y el tema de su madre de lo que lo había sido nunca. — Eso no quiere decir que no le quieras, y que no se lo demuestres e otras maneras.

—Es…difícil…pero creo que estás en lo cierto. — Se recostó sobre mis piernas y me miró desde abajo. — ¿Me besas?—Claramente quería dejar el tema

—Siempre.

Cubrí su cuerpo con el mío y la besé despacio, regodeándome en la suavidad de sus labios, en lo blanditos que estaban, en su sabor, y en su olor, respiraba Bella y sentía Bella. Estaba en la gloria con ella, sin hacer nada, ya que no necesitaba nada más.

—¿Quieres cenar algo?—Negó con la cabeza.

—Creo que me tomaré una leche con cereales, estoy harta de comer. —Se tocó la barriga.

—Mi madre ha estado con Chloé…—Dejé caer, lo había olvidado hasta ese momento. Bella se incorporó, estaba claro que se tensó de la misma manera que yo, si estaba embarazada era algo que resultaría obvio para Esme.

—Vale…suéltalo…

—Esme no le vio embarazada, dice que el vestido que llevaba lo habría dejado patente, y no lo parecía. —Expulsó aire de golpe.

—Gracias…—Me abrazó fuerte, sentí que temblaba.

—Bells…—La abracé, el llanto silencioso era acompañado de pequeños movimientos, ella seguía amarrada a mi cuerpo. —Shhhh… todo ha pasado, somos tú y yo, nadie más…—Acaricié su espalda haciendo círculos, tranquilizándola.

Capítulo 50

2 respuestas a Capítulo 49

  1. rocha dijo:

    qué ya estoy terminándo!!!!!!! y a mi familia solo les apetece que les haga fresas bañadas en chocolate blanco!!!!!! qué lo sepas!!!!!!!! joer que maratón!!!!!!!!!

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