#8#

—Cuando tengas un momento Bells. —Rose le habló al oído mientras Bella hacía de perfecta anfitriona de la fiesta. Esta asintió y le miró cómplice.

La había estado buscando por todo el Hotel y cuando se encontró con Jasper este le dijo que ya estaba en la fiesta, siempre le gustaba recibir a la gente, era muy cercana con los asistentes.

Rose se estaba impacientando, tenía que contárselo antes de que lo viera ella con  sus propios ojos, ponerla en sobre aviso. Esa misma tarde, Bella se refirió al viaje con el periodista como una forma de desconectar de esos días del hotel. Rose bien sabía a qué se refería, pero como Emmet no había mencionado el nombre del fotógrafo que iba  a acompañarles, es más, solo había dicho que estaba en otro hotel, era algo en lo que ni siquiera habían pensado.

Entonces pisaron la arena los dos amigos vestidos con los trajes de hindúes, Rose pensó que Em estaba impresionante, era imposible dejar de mirarlo, estaba dispuesta a pasar una semana estupenda a su lado, él le había demostrado su interés en ella.

—Dime Rose, ¿Qué me querías decir?—Rose no había variado su posición por lo que estaba orientada hacia los chicos que venían en camino, ya era tarde. Bella le sonrió y puso su mano en frente de los ojos de la rubia. —¿Rose?

—Bella esto…tranquila ¿Vale?—No le daba tiempo a decirle nada, esto estaba hecho ya. Bella, que no entendió nada torció el gesto.

—Hola Bella, qué bien que te encuentro, — El periodista y su amigo llegaron a ellas. —Y a ti preciosa…—Le miró zalamero. —Quería presentarte al fotógrafo que nos va a acompañar…

Emmet siguió hablando pero Bella dejó de escuchar, la frase “el fotógrafo que nos va a acompañar” resonaba en su mente como un eco eterno. Estaba frente a frente con Edward, el cual la miraba con una sonrisa ladeada en su cara.

—No sigas Emmet…—La voz de Edward le sacó del ensimismamiento. —Nos conocemos…Bella—Le saludó inclinando levemente la cabeza sin dejar ni un momento su expresión pícara.

—¿El fotógrafo?—Miró a Emmet, y a su vez a Rose, que asintió con una sonrisa inocente. —Esto es genial ¿verdad?. — El tono tembloroso y la sonrisa nerviosa delató a Bella, no le hacía ninguna gracia lo que acababa de escuchar. Miró a Edward de nuevo y reparó en la pulsera de su muñeca que no era tal. Este la tocó y la miró, ella se sintió arder.

—Sí, — Emmet al margen de la realidad comenzó a hablar. —Somos dos amigos y dos amigas que vamos a pasar una semana estupenda conociendo este paraíso. — Abrió los brazos para abarcar el espacio. — Y además sacaremos beneficio económico de ello. Realmente genial. —guiñó un ojo a Bella, la cual le sonrió aturdida.

—¿Vamos a tomar algo?—Rose la rescató y disculpándose se la llevó donde estaban las bebidas.

—He sido mala en otra vida ¿verdad?—Bella sentía que iba a colapsar. —¿En serio no se va a ir hasta dentro de una semana?, ¿¡vamos a estar toda la semana juntos!?. — Rose trató de calmarla.

—Yo creo que esto es el destino…

—¿El destino?—A Bella los ojos se le abrieron como si se le fueran a salir de las cuencas. —¡¡yo creo que esto es mal Karma!!—El camarero le dio su  Fenny, y Bella lo tomó de trago. —Y encima tengo que aguantar su arrogante sonrisa, y que lleve como pulsera mi coletero favorito…—Miró en su dirección destilando falso odio.

El fenny es un licor de la India preparado a base de coco o de jugo de la manzana de cajú. El fenny (también feni) se originó en Goa, y en general es considerado fenny de Goa como de superior calidad. Las marcas más famosas de fenny son ‘Cashyo’ (sus fabricantes lo deletrean feni), ‘Reals’, y ‘Big Boss’. Goa ha comenzado el proceso para registrar el fenny como una denominación de origen lo que permitiría solo a los fabricantes de Goa nombrar a sus bebidas producidas en la región como fenny o ‘Goan Cashew Feni’.

—Ya…eso sí que me ha llamado la atención, lo toca como si…fuera un fetiche o algo parecido. — Rose dio un sorbo al licor. —Oye esto está riquísimo. De todas formas Bells, tienes que relajarte, es lo que hay. No te agobies, o conseguirás que sean unos días horribles, pasa de él. — Bella pidió otro licor. —Y este no te lo bebas de golpe, no querrás ser la directora borracha…

—Ya, ya…lo sé…

—Ahora sí que me lo vas a contar ¿qué pasa entre la directora y tú?, esa sonrisa de ave rapaz Ed…te ha delatado ¿ya te la has…—Edward seguía mirando en dirección  a las chicas, Bella gesticulaba de forma exagerada, se estaba divirtiendo con la vista.

—No, no me la he…. —Miró al moreno. —…pero anoche la besé, aprovechando un momento de despiste. Ella me desea, lo sé, pero es una cabezota obstinada…pero tiene una pinta de ser una gata salvaje en la cama…— Pensó en sus frenéticos movimientos en sus habitación, en cómo sus piernas apresaron su cintura y cómo rozó su ereción.

—No jodas…—Emmet estaba alucinando. —  ¿Sólo os besasteis?

—Si…fue un momento débil…pero te lo juro tío…sentir sus piernas alrededor de mi…—Su entrepierna protestó. —Seguro que es una fiera…

—Bien, pues ahora te he regalado una semana para conseguir llevártela a la cama. — Emmet le sonrió con suficiencia.

—Por esta gran semana tío. —Edward levantó su cerveza.

—Para mi desde luego que lo va a ser. —Brindaron y bebieron. —Pienso pasarme las noches arrullando a esa rubia. — Asintió  astuto mirando a Rose. —Está tremenda…con ese vestido rojo…—Se deleitó con la vista

—La baba Em…la baba…—Ambos rieron.

—Y yo que pensaba que iba a ser una semana genial, te lo juro, me veía en brazos de ese mastodonte visitando las islas…

—Puede serlo Rose, mi situación no tiene porqué afectarte.

—No es agradable tener a tu amiga incómoda constantemente. —Rose le miró con cara de cordero.

—Trataré de contenerme, quizá podamos estar… juntos de forma civilizada.

—Es cierto, ni siquiera habéis probado…

—¡¡Hola!!—Alice vestida son un saree verde y granate irrumpió entre las dos.

—¡¡Estás espectacular!!—Bella no pudo reprimir exclamar. — ¿Te ha visto Jazz?—Alice negó, pero con ojos chispeantes buscaba entre la gente. — Se caerá al suelo en cuanto te vea, le encanta el exotismo hindú, y tu hoy destilas eso…

—Estoy deseando verle, ¡¡estoy de vacaciones!!— levantó los brazos como una colegiala y acto seguido juntó sus manos a la altura de la frente— voy a controlarme, seré recatada y exótica. —Comenzó a hacer una serie de gestos suaves como si fuera una auténtica hindú. — Quiero un Fenny por favor.

Las tres chicas rieron.

—Increíble, estáis increíbles. — Jasper llegó hasta ellas y Alice se dio la vuelta suavemente, este sujetó su mano y volteándola despacio admiró su saree. —Preciosa Alice. —Le susurró y le besó sutilmente, ella quedó impactada por la apariencia de su chico todo de blanco como la mayoría de los hombres en la fiesta, la belleza del suyo resaltaba por la calma que desprendían sus ojos.

—Bueno chicos, os dejamos un ratito de intimidad. —Rose les guiñó un ojo.

—Bells, ya está todo controlado, simplemente diviértete, creo que lo necesitas. — Jasper le miró sin dejar de sujetar a Alice por la cintura.

—No te entiendo…—Le dijo Bella confusa.

—Tu cara…estás tensa…relájate ¿sí?, es solo una semana…

Rose arrastró a Bella hacia otra zona de la fiesta mientras esta agitaba su cabeza, todos debían de saber lo de Edward Cullen y la semana que le tocaba pasar, y ella tenía que enterarse así, con él de frente.

Emmet se acercó a las chicas mientras Edward entablaba conversación con una chica rubia y menuda.

—Hermosas mujeres, hermosa fiesta. — Em puso su mano en la zona baja de la espalda de Rose, esta sintió un hormigueo agradable y le sonrió pícara.

—Gracias por lo que me toca…—Bella contestó mientras se percataba de cómo Edward flirteaba con esa niña, debía de tener como veinte años.

—Te toca todo, eres hermosa, y además la fiesta es tuya.

—¿Vas a flirtear así con todas?— Rose se removió de su caricia.

—Eres celosa rubia…— Le susurró al oído. — Creo que de momento me centraré en ti…pero…si temes al fuego…no prendas la mecha…—Rose notó tanto calor en su cuerpo que sintió cómo la tela que le enrollaba le sobraba.

Mientras Emmet y Rose tenían su particular conversación Bella no quitaba ojo de Edward y sus gestos, de la niña y sus movimientos zalameros, del sutil roce de esta sobre el pecho de  él, de la sonrisa que el apuesto hombre le dedicaba cada vez que ella hacía una caidita de ojos nada inocente. Sintió ira…y sin despedirse de la pareja, que tampoco se dio cuenta, comenzó a andar apresuradamente hacia el restaurante.

Edward por su parte se dio cuenta de todo, su plan estaba dando resultado, casi podía ver cómo salía humo de su cabeza, era  una mujer dura, pero muy obvia.

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—Ha sido duro verme con otra…— La voz de Edward sobresaltó a Bella, que estaba tomándose su tercer licor sentada en la mesa del restaurante, viendo la fiesta desde la barrera, y observando, sin querer admitirlo, todos los movimientos de su ahora acompañante, con la chica rubia.

Muchas cosas se le agolparon en la boca para decirle a ese engreído, que se creía que era, pero finalmente dijo la peor de todas.

—¿Has terminado con la sección guardería?— El tono afilado de Bella hizo reír a Edward.

Bella ni siquiera le miró, no quería admitirse nada, y si lo veía a esa distancia seguro que se arrepentía.

—Veo que has estado atenta a mis movimientos. Y que además me tuteas, es un paso…—Bella sentía sus mejillas arder.

—Estoy al tanto de todo, simplemente me llamó la atención la diferencia de edad, ya sabes, como esos viejos que se aprovechan del candor de las jovencitas. — No sabía bien por qué, pero trataba de herirlo.

—No es como lo pintas. —Edward hablaba sin concederle importancia.

—Yo no lo pinto, te hablo de lo que se veía.

—Solo estábamos hablando.

—Si yo lo único que te digo es que quizá sus padres te denuncien, ya sabes, una menor. — Bella seguía mirando al frente, e hizo un gesto de desentendimiento.

—¿Puedo sentarme?— Le  preguntó cortés pero divertido.

—Eres un huésped, todo el complejo está para tu disfrute. — Se sentó al lado de Bella, ella seguía mirando al frente.

—Estás enfadada en serio…—dijo jocoso.

—¿De dónde sacas eso?—Bella frunció el ceño. — Estoy disfrutando de mi fiesta desde aquí.

—Tu tono, se nota…irritado. —Bebió de su licor y lo dejó en la mesa. — Quizá…estés…celosa…—Arriesgó Edward.

Bella levantó una ceja y lo miró por primera vez desde que había llegado, y se maldijo, era demasiado sexy, demasiado guapo, demasiado atractivo…demasiado engreído…demasiado golfo…si, golfo.

—En serio, deja de decir tonterías. Es imposible sentir celos de alguien que ni siquiera te atrae, y ya te he dicho, es una advertencia, por sus padres y eso… —Mentirosa…una voz en su interior suspiró.

—Ya…—Le sonrió de lado y miró directamente su jugosa boca, tan apetecible para él, ahora que ya la había probado.

El corazón de Bella se disparó, la intensidad de su mirada, el deseo que destilaba, le estaba haciendo tambalear sus barreras.

—Deja de mirarme así. —Agitó su cabeza tratando de despejarse.

—Sigue mirando hacia delante, eres tú la que estás dada la vuelta. —Se percató de su posición retorcida sobre su tronco para encararlo, entonces se cuadró hacia delante apretando la mandíbula.

—Me sacas de quicio…—Susurró con ira contenida.

—Sabes que no es cierto…Me deseas Bella…—Edward se acercó peligrosamente, y Bella al sentir la cercanía cerró los ojos con fuerza incapaz de separarse o levantarse. —Tanto o más que yo a ti… tienes ganas de probar mi cuerpo…—Bella sintió escalofríos con su voz susurrando al oído, a pesar del calor de la noche. — Y sé que me vas a acabar rogando que te haga el amor…tenemos mucho tiempo…—Quería levantarse e irse, alejarse de ese hombre que era el mismísimo demonio, pero su estúpido cuerpo no reaccionaba, o quizá estaba haciéndolo demasiado, no pudo evitar inclinar la cabeza hacia el sugerente susurro. — …me pedirás que te haga mía…cuando  mis labios rocen tu piel…con mis manos toque tu cuerpo…entonces deshecha…no te quedará más remedio que suplicar…—Bella había aguantado la respiración, sintió cómo su sexo se mojaba y de manera inconsciente apretó las piernas.

Edward se sonrió, su entrepierna también había reaccionado. Se levantó y dejó a Bella en un estado de  catatonia.

—Tenemos tiempo, preciosa, tiempo de sobra. —Y con su seductora voz se alejó de la terraza para ir en busca de su amigo.

Emmet estaba con Rose y Alice, y en ese momento Jazz llegó también con más chupitos para todos.

—¿Bella?— Rose le preguntó a Edward y este estrechó los ojos.

—¿Por qué me lo preguntas a mi?

—No se…supuse…

—No, no supongas, tu amiga es muy cabezota. —Le sonrió. Rose se encogió de hombros y cogió uno de los chupitos que había en la bandeja.

—Por las vacaciones. —Alice levantó su vaso y el resto hicieron lo mismo. Jazz le miró transmitiéndole con los ojos la felicidad de tenerla a su lado, ella se ruborizó.

Rose y Emmet por su parte se encontraron con los ojos diciéndose solo con su intensidad lo que estaba por  venir, y Edward miro a la terraza, para encontrarla vacía. Todos tomaron un sorbo de la dulce bebida.

Bella mojaba sus pies en el agua, la marea baja y sus olas suaves le relajaban, siempre le gustaba sentirlo. Seguía afectada por las palabras de Edward, quizá demasiado gráficas para ella, que hacía seis meses había disfrutado del sexo pleno y salvaje con alguien al que creía querer, o quizá demasiado eróticas para alguien que llevaba seis meses sin practicar sexo con otra persona. Y ella bien sabía que él tenía razón, no en que se lo suplicaría, si no en que le deseaba, pero el miedo se apoderaba de toda la sensación de libertad que le provocaba el deseo. Ella lo veía como una atadura. Si no pasaba nada, salvo ese beso que martirizaba sus sentidos ahogándolos de calor cada vez que lo recordaba, él se iría, y ella lo olvidaría, no habría nada a lo que aferrarse, sin embargo, si se acostaba con él, jamás se lo podría quitar de la cabeza. Y todo esto sin contar la humillación que sufriría una vez que se acostaran, él habría conseguido llevársela a la cama, estaba segura que para él simplemente era un trofeo más.

Con el saree recogido en sus brazos para no mojarlo se dio la vuelta hacia la fiesta, la gente parecía disfrutar.

Vio a Alice y Jasper susurrarse cosas al oído, pegarse el uno al otro, transmitirse amor…se sonrió, Jazz  se lo merecía, y por lo poco que conocía  a Alice, parecía buena chica.

Emmet y Rose eran más carnales, su tonteo que no había llegado a los besos era más una cacería sin distinguirse muy bien quién era el cazador y quien la presa. El periodista jugaba el mismo juego que su amiga, era como la horma de su zapato.

Alejado del grupo y contemplando la fiesta solo, estaba Edward, simplemente observaba, y Bella se permitió un análisis detallado desde su privilegiada y oscura posición. Era realmente apuesto, y tenía ese aire conocedor, mundano, sofisticado, y peligroso…si, lo era.

Por un momento se permitió pensar en lo que sería tener a ese hombre, de verdad, que él te amara en toda la amplitud…sintió calor en el pecho, el cual le subió a las sienes. Sería alguien que le mostraría el mundo de la mano, alguien con quien no temer, con quien sentirse arropada y querida, a quien amar  y de quien estar orgullosa…salió de esa burbuja utópica porque le provocó una taquicardia, eso era algo que no existía, y menos en ese hombre. Exclusividad…mentira, el se pertenecía a sí mismo, era un gallo en un corral.

Suspiró, no le conocía tanto como para haberle escaneado de esa manera, a ella, que seguía creyendo en esos amores de cuentos de hadas y películas, le gustaría sentirse así con un hombre como Edward, seguro que por eso se entregó a  James en el mismo momento que  él le puso el cebo. Agitó la cabeza, James otra vez.

No se había dado cuenta y se había ido acercando a la fiesta mientras debatía en su interior, y tampoco se había percatado de que había estado mirando directamente a Edward mientras caminaba en su dirección, por lo tanto se encontraba a escasos pasos del apuesto fotógrafo y sus ojos habían interceptado su mirada.

Bella parpadeó y notó su cara arder. Trató de desviar su mirada, necesitaba coartada, no quería que otra vez viniera a molestarla con sus palabras ardientes y su cercanía tóxica. Lejos de lo que había pensado, él se limitó a sonreírle y a levantar el vaso en  su dirección, para luego beber y seguir mirando al frente.

Ella se quedó decepcionada, en el fondo le habría gustado que lo hubiera hecho, solo se engañaba a sí misma para no sufrir.

Se integró en la fiesta, habló con huéspedes, con gente del servicio, estuvo con el extraño grupo de amigos y parejas que habían surgido, sin hablar con Edward, solo notando sus miradas, y su calor cercano cuando estaban demasiado juntos por la situación.

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