#19#

Bella estaba en su despacho, con James sentado en la silla de enfrente. Separados por su escritorio, no le quería sentir cerca, había accedido a hablar con él, pero no quería ni rozarse siquiera con el aroma que desprendía, le repugnaba de una manera casi desquiciante.

—Dejé a Kate, en serio, tienes que creerme. Estos meses sin ti han sido una pesadilla. Me di cuenta que te necesito a mi lado. Belly, por favor, tienes que dejarme intentarlo. —Llevaba diez minutos con la perorata imposible de su separación inminente. Era el mismo discurso una y otra vez, cambiando palabras, utilizando cada vez más apelativos cariñosos con ella.

—De verdad, te he escuchado porque has venido hasta aquí, y bien, creo que mereces explicarte, justificar tu viaje a través de medio mundo. Pero creo que lo mejor sería que te fueras, que te alojaras en otro lugar, y que pasaras unos días con tus reflexiones y con tu…. —estupidez, le habría gustado decirle.

Bella se sentía fuerte en frente de él, no comprendió el por qué, pero no se amedrentó en ningún momento, de hecho la presencia de James apenas le afectó. Siempre había pensado que si lo volviera a ver diciéndole esto que le estaba diciendo, se echaría a sus brazos sin importarle que la gente de su entorno le llamara estúpida por ceder ante un hombre de escasos valores y moral.

—No lo entiendes Belly, te quiero…—Le odió más todavía, ya no sabía si lo de Belly era lo que le escocía o el te quiero sin sentido.

—Deja de decir sandeces James, deja de utilizar todas tus artimañas. No, creo que soy clara cuando digo No. —Dijo tajante, creyéndose cada palabra que le decía, orgullosa de no flaquear.

—Estás cambiada Belly…

—¡Deja de llamarme Belly!—Dijo hastiada. —Ni Belly, ni ratita, ni linda…—Se levantó de la silla bruscamente. — Me humillaste James…

—No fue mi intención…me enamoré…

—¡¡CALLATE!!—Bramó. —Todo un mes metido en mis bragas…obviando por completo la vida real,¡¡Íbamos a casarnos James!!, a unirnos de una manera espiritual aunque no fuese legal, para mí era adquirir un compromiso férreo… —Miró al techo  incrédula por todo aquello y le devolvió una mirada fiera. —¡¡Y resulta que ya lo estabas!! Ni tu mujer ni tu hija existían en esos momentos…es deplorable… ¿pretendes que quiera estar con alguien que se olvida que tiene una hija y una mujer? ¿Acaso pensabas pasarte seis meses con ellas y otros seis conmigo?…eres una sabandija James, y yo no quiero tener nada que ver contigo. Solo me das lástima. —Respiró profundamente. —En serio, si has dejado a tu mujer, solo me queda alegrarme por ella, deshacerse de ti es algo que aunque ahora no lo vea del todo bien, con el tiempo se dará cuenta que se ha quitado un gran peso de encima.

—No lo entiendes Bella. —James sintió que todo su plan de reconquista hacía aguas por todos los lados, no solo estaba dolida por haberla dejado de la noche a la mañana sin siquiera despedirse de ella, iba mucho más allá, y con eso James no había contado.

—Si lo entiendo James, lo entiendo perfectamente. No tuviste valor ni para venir a hablar conmigo de tu situación. ¡¡Por favor!! Si tuve que verte con ellas como si hubierais venido de vacaciones los tres en plan familia feliz. Te escondiste durante los tres días que pasasteis aquí. —Se levantó de la silla con una tensión en el cuerpo que pensó que le haría desmayarse en cualquier momento. —Porque me convertiste en un amasijo de carne  sin vida, si llego a estar en mis plenas facultades…—Inspiró profundamente y recordó de repente a  Jasper haciéndole salir de esa espiral de ira en la que se estaba metiendo. — Eres un ser despreciable, sin valores, y sin nada de amor que dar…eres repugnante. Y no te quiero aquí, mañana te irás. —Podría haberle escupido  pero se contuvo apretando la mandíbula fuerte.

—He pagado la habitación…—Dijo derrotado.

—Tengo reservado el derecho de admisión, y te será reembolsado todo el dinero, pero te quiero fuera de mi vista mañana. Lárgate de aquí.

Según salió por la puerta, Bella se puso a llorar, las lágrimas silenciosas corrían por sus mejillas, se sintió realmente estúpida por haber caído en las garras de esa persona, por haber mantenido un luto absurdo y un cerramiento personal por culpa de un ser que no se merecía nada.

Se había sentido bien echando  a James, haciéndole probablemente la mitad de daño que él le había causado, pero no podía evitar seguir llorando. Con las lágrimas se deshacía de  sus momentos frustrantes vividos esos meses.

Transcurridos unos minutos inspiró profundamente, y como si una losa se hubiera apartado de su pecho, se sintió orgullosa de ella misma. Se limpió la cara y se dijo que haber estado todo el día anterior ignorando a James le había dado fuerzas para enfrentarle y decirle lo que pensaba de él y su lamentable forma de ser. De repente la imagen de Edward se filtró en sus pensamientos y sonrió como una tonta, era como una revelación, su aventura con él habían sacado a James de su vida, y a pesar de que ella era consciente de que había algo más en todo aquello, se sintió bien, para nada decaída por el fin de aquella experiencia con él.

—No entiendo cómo lo comparé con él…—Dijo en alto. —Cuanta paciencia tuvo para conseguir hacerme disfrutar de todo lo que tuvimos. —Se sonrojó violentamente dándose cuenta de la libertad de la que había gozado a su lado, y de la forma en que disfrutó del placer carnal con él. —Es un tipo genial Bella…quien  lo consiga enamorar…—inspiró y retuvo el aire. —Joder que afortunada va a ser…—Y decidida se levantó para salir del despacho.

Rose, Bella y Alice estaban en la playa, tomando un café tras la comida y despotricando sobre James.

—¿Todavía le dejas quedarse aquí una noche más?—Rose estaba horrorizada. —Deberías dejarle en la calle esta misma noche, Bells, en mitad de la selva, solo, sin vehículo, por pedazo de cabrón. Ni siquiera sé cómo ha tenido la desfachatez de venir.

—¿Pero no te dijo nada cuando se fue?—Alice no salía de su asombro.

—Que va…su mujer y su hija se presentaron por sorpresa, él llevaba aquí como dos meses con el proyecto y la obra del hotel. —Dijo Bella queriendo apartar el recuerdo de su mente, era duro recordar que vestida de blanco y en la playa esperándolo, tuvo la magnífica visión de la familia tan bien avenida que formaban. Pero curiosamente, por primera vez, no dolió.

—Increíble. ¿No le viste la sombra del anillo?—Alice le miró interesada.

—No…creo que ni me fijé. No sé, si alguien liga contigo y te corteja de forma tan descarada supones que no está casado y punto ¿No? Sus intenciones fueron clarísimas desde que nos encontramos.

—Es un cabronazo de cuidado. –Alice negó mientras su cara se contraía en un gesto de asco. —. Supongo que a veces, aunque estés casada, puede que alguien capte tu atención, pero ni siquiera te permites pensar en nada más…es posible que sea una ingenua. —Hablaba casi más para sí misma.

—No lo eres Al, yo creo que es así. Y más cuando se supone que no hay problemas en tu matrimonio

—Que estaba claro que ellos no los tenían. —Dijo Rose mientras apuraba su café con hielos.

—Eran la pura imagen de anuncio de una familia feliz. En su momento odie a su mujer, pero me he dado cuenta que fui injusta. La catarsis del momento, supongo. Era preciosa, y la niña…que asco de tío, me jode haber compartido cama con él…y bueno…tanto. —Bella se había sincerado tanto con James durante ese mes que estuvieron juntos, que a veces le daba hasta vergüenza.

—Ya está, quédate con la experiencia sexual. —Rose rió, sabía por lo que Bella le había contado que había conocido todo un mundo de posibilidades en la cama con él.

—Si…claro. —Bella pensó en la experiencia con Edward, en apenas un día y medio  casi había experimentado más placer y se había sentido más arropada que en un mes con James.

—Y que ahora ya sabes lo que no quieres, porque discernir lo que se quiere es complicado, es bueno ir tachando cosas de la lista. —Apuntó Alice.

—Si, además, cualquiera diría que hace quince días todavía hablabas de James con lágrimas en los ojos, y mírate, le has plantado cara…—Rose se tocó la barbilla forzando un gesto pensativo. —Me pregunto si Edward tiene algo que ver.

—La verdad es que me siento genial. —Dijo segura.

—Quizá el fotógrafo aporte dosis de seguridad y valía con su pito. —Dijo Alice para terminar estallando en una carcajada a lo que Rose y Bella le siguieron.

—¡Pervertidas!—Paró de reír. —Quizá sea una cura…—Rodó los ojos.

—Pues vuelve al médico y que te recete un par de meses de eso. —Sugirió Rose haciendo que las tres estallaran en carcajadas de nuevo.

Bella abandonaba su habitación pensando en la conversación por teléfono con Garret, el día anterior.

—¿Una prueba de paternidad?

—Así es.

—Voy a ponerme con ello en seguida Bella, pero seguro que tardo unos días.

—¿Eso quiere decir que voy a tener que aguantarla aquí más tiempo?. —Dijo ella exasperada.

—Lárgala. —Bella rió, a veces Garret se salía de su posición de abogado y se convertía en un tipo muy espontáneo.

—No sería ético, además, aunque no le corresponde nada, o eso espero, sigue siendo la hija de Charlie, esos papeles oficiales  así lo dicen.

—Ya pero…por lo que me dices ella tampoco es que  sea una dulce y candorosa hermana.

—De todas maneras, ¿estamos seguros de que no le corresponde nada?

—Por lo que a mí me consta, el testamento te declara a ti como única heredera de sus bienes, y eso está dentro de la ley. Pero de todas maneras me pondré en contacto con el albacea de Charlie y así me pongo al día.

—El albacea…

—Sí, Aro Vulturi fue a quien nombró, no lo entiendo muy bien porque tampoco es que fuera tan complicado, pero me pongo con ello y te iré informando.

—¿Puedo estar tranquila en serio?

—En serio que si…—Le dijo de forma cansina. —Solo voy a averiguar para presentarle a esta señorita Downey los papeles como hace ella.

—Gracias Garret.

Rose saltó al regazo de Emmet y en el mismo momento se unieron en un beso apasionado y casi vergonzoso para todo aquel que estuviera delante, por ello Edward se dio la vuelta.

En ese momento Bella aparecía distraída por el fondo de la recepción, con Garret en la cabeza. Edward se le quedó mirando embelesado por su distracción, ella no se había percatado de que él ya estaba allí, y aprovechó para hacerle una radiografía completa.

Antes de atravesar el umbral, James apareció por detrás de ella y le sujetó por la cintura, pegando su cuerpo a la espalda de Bella.

—Vamos por favor…—le susurró al oído. —Dime que no sigues sintiendo lo mismo. —Rozó su miembro semiexcitado contra su trasero, Bella estaba en shock, ni siquiera era consciente de que él estaba haciéndole eso. — Te amo ratita, déjame mostrártelo, sin mentiras, todo tuyo. —Y con un movimiento diestro le dio la vuelta y la ocultó en la pared de entrada a la recepción.

Edward sintió que le hervía la sangre, no podía salir de su asombro. Sin apenas darse cuenta comenzó a caminar con enormes zancadas hacia donde se habían ocultado. Llegó hasta ellos y observó cómo James besaba a Bella que trataba de zafarse de la acción. Edward se colocó en frente de ella y esta abrió los ojos como platos. Él estaba aquí y ella se encontraba en una situación horrible e inesperada.

Edward sujetó a James por los brazos y le apartó, no se podía creer lo que estaba pasando.

—Serás hijo de puta. —Edward siseó.

Según le aparto y James se dio la vuelta para encararle, recibió un puñetazo en el mentón. Los ojos de James parpadearon varias veces, no era posible, ¿qué hacía él aquí? ¿Cómo se había enterado? Llevó su mano a la zona dolorida.

—¡¡PARA!!—Bella gritó y se puso delante de Edward, no podía permitir que se pelearan en el hotel.

—¡¡¿PERO QUIEN TE CREES QUE ERES PARA HACERLE ESTO, MALDITO CABRÓN?!!—Edward tenía los ojos inyectados, y la ira rezumaba por todo su cuerpo,  Bella sintió miedo. —¡APÁRTATE!—Gritó — deja que termine con él…—Dijo conteniendo la ira a través de los dientes.

Varios chicos del personal agarraron a Edward antes de que eso se desmadrara y Bella con su instinto protector se volvió hacia James, que estaba agazapado en el suelo tapándose la cara.

No sabía qué hacer, Edward estaba fuera de sí, vio a Emmet con él y decidió llevarse a James de allí. Se lo subió al despacho.

—No te ha estado mal, James, no entiendo a que venía eso. —Bella sentía la adrenalina por todo el cuerpo y no entendió lo que paso, ¿celos?… ¿Edward había sentido celos por el beso forzado?, la forma de actuar había sido exagerada para eso. De todas maneras… ¿Qué hacía Edward aquí? Se sintió turbada.

—¿Qué hace aquí?—Preguntó James aturdido.

—¿Cómo?, ¿le conoces?— Un gesto de incomprensión marcaba su cara.

—Es un fotógrafo conocido ¿no?—James entendió que ella no tenía porque saber nada, simplemente sería un huésped más, pero con lo grande que era el mundo, que fuera a parar allí, le dejó descolocado.

—Si…si. —Entraron al despacho.

Bella le curó la pequeña brecha de la barbilla sin decirle nada, solo quería que ese individuo desapareciera de su vida y acudir a buscar a Edward, no quería mal interpretaciones de lo que había visto, sin saber muy bien por qué, necesitaba explicárselo. James por su parte tampoco pronunció palabra, ahora más que nunca tenía que volver a casa.

Mientras en la recepción Edward caminaba de un lado a otro con la mirada perdida, la respiración agitada y la mente trabajando a mil por hora. Emmet estaba preocupado por su reacción, no daba crédito a lo que había pasado, nunca había visto a Edward tan violento.

—¿Qué ha pasado tío?—Emmet trataba de hablar con él.

—Tengo que irme. —Con determinación cogió su petate. —Lo siento, ya hablaremos, tengo que irme ya.

—¡Pero Edward si no vas a tener transporte!—Emmet intentó pararle pero era imposible. Sabía que en cosas era hermético, y hasta que no quisiera él, no se lo contaría.

Para buena suerte de Edward, justo a la salida estaba una furgoneta de reparto de alimentos y esta le alcanzó hasta el puerto, allí había una embarcación a motor que le llevaría hasta Zanzíbar de nuevo. Y todo esto para mala suerte de Bella también, que llegó a la recepción y Edward ya había desaparecido.

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