Capítulo 47

19 Octubre.

Edward POV.

El despertar nocturno de Bella fue uno de los más excitantes que recuerdo, se notaba que venía algo bebida, estaba más osada de lo normal, y eso que ella en el sexo no sentía vergüenza precisamente.

Nunca pensé que escucharle tragar mi semen de forma tan audible fuera algo tan erótico.

Aunque mi intención una vez despierto era devolverle el favor, Bella se quedó dormida sobre mí, y la llevé a la cama para meterme con ella y dormir pegado a su cuerpo. Estoy convencido de que lo hice con una sonrisa enorme en la cara.

Estaba despierto, fuera el cielo estaba completamente encapotado, y como me pasaba siempre, los días lluviosos me daban pereza para salir de la cama, y más si contaba con Bella dentro de esta. Estaba dormida tumbada boca abajo y con la mitad de su espalda descubierta, pasé mi mano por su espalda, la noté fría y con las mantas la tapé acurrucándome con ella, manejando su cuerpo como si fuera una marioneta la puse de lado para acoplarme a ella. Encajados como estábamos en forma de cuarenta y cuatro, comencé a masajear sus muslos y a besar su cuello, ni que decir tiene que yo ya estaba lo suficientemente empalmado para entrar a matar, su cercanía, su tacto y las imágenes de la madrugada me tenían ya dispuesto.

Le sentí revolverse y rozarse sobre mí, dejando espacio entre sus piernas, estaba despertándose, así que mis manos ávidas de su piel, acariciaron sus pechos de forma suave, escuché los ruiditos que hacía y presioné con mi miembro sobre su trasero, deslizó su pierna superior tratando de conseguir contacto en esa zona que seguramente ya se encontraba algo húmeda. No dudé en acercar mi mano y descubrir que estaba empapada.

—Mmmm…—Ronroneó mientras se movía buscando más contacto con mi cuerpo. — Lo de anoche no fue lo suficientemente bueno…

—Si…—Susurré ronco en su oído. — Lo fue…más que eso, y estoy ansioso por devolverte el favor…— Con mi mano en su entrepierna acaricié su clítoris levemente, y esparcí su humedad por todo su sexo. — Estás muy mojada Bells…—Con su trasero acarició mi erección.

—Y tú muy duro…

—¡Ven aquí!—Ordené con voz ronca, mientras en un movimiento me ponía sobre ella.

Ataqué su boca, la besé como hambriento y ella me respondió curvando su espalda para contactar con mi cuerpo.

Perdidos como estábamos el uno en el otro, dándonos placer, abarcando con nuestras manos cada porción de piel, nos volvimos locos, se convirtió en un erótico juego rudo. Ambos nos estremecíamos en cada contacto, y a la vez nos sumergimos en un océano de placer sin límite. La penetré subiendo sus piernas a mis hombros, y gemimos al unísono en cuanto sentimos la conexión.

Sentí cómo en dos embestidas Bella alcanzaba el cielo, sus espasmos me lo indicaron, a mi me quedaba fuelle, así que no desistí en seguir dándole placer.

Me incliné ligeramente hacia atrás, Bella seguía con los ojos cerrados disfrutando de los coletazos que su orgasmo, sentí cómo con mi glande rozaba con más intensidad la pared superior de su vagina, y en la segunda intención, deslizando suavemente mi miembro sobre ese mismo sitio, noté a Bella tensarse y contener el aliento.

—Oh! Edward…me vas a matar…

—Si preciosa—Seguí con el movimiento asegurándome de rozar ese nudo de nervios. — Vas a volver a venirte conmigo ¿verdad?

—Si…—Jadeó.

En esa posición estimulé su clítoris con mi mano, mientras balanceaba mi cuerpo dentro y fuera del de Bella.

Los jadeos y gemidos de ambos resonaban por toda la habitación.

Estaba a punto, hacía esfuerzos para no llegar antes que ella, y de repente la sacudida de su cuerpo y la presión de sus paredes hicieron el resto. Un grito desgarrador salió de su pecho. Un orgasmo brutal se desencadenó en mi interior. Temblando, sudoroso, caí sobre el pecho de Bella.

—¿Qué…ha sido…eso?—Bella jadeaba, mi cuerpo subía y bajaba al ritmo de su respiración marcada.

—Eso ha sido…una locura Bells…—Sus dedos peinaban mi pelo empapado de sudor.

—Pensaba que…me iba a quedar bizca…se me ha ido un ojo y todo…—No pude evitar reírme a pesar de apenas poder respirar.

—¿Bizca?—Me incorporé sobre ella. Asintió, como si de lo que hablara fuera algo normal.

—Ha sido tanto placer…se me han vuelto los ojos para atrás…y al intentar abrirlos para mirarte…por favor…que barbaridad…No sé si podremos superar esto…

—Pruébame. —Le sonreí astuto, con una sonrisa ladina.

Me atrajo hacia ella y me besó con fuerza, para poco a poco convertirlo en un tierno beso.

—Eso ha sido el punto G…—Me dijo contra mi boca.

—Eso espero… —Levanté las cejas.

Habíamos quedado con Emmet y Rose para ir a ver un musical. Yo hubiera preferido quedarme en casa con Bella, me había convertido en insaciable de su contacto, le había propuesto pasarnos el día desnudos por casa y hacer lo que nos fuera surgiendo, pero ella quería ir a ver el musical, llevaba semanas diciéndolo, y cuando Rose llamó con la noticia de que a través de una chica del bufet había encontrado entradas, el plan del nudismo se fue al traste. Con un “te lo compensaré” y una adorable cara me convenció.

—Se me olvidó decirte. — Estábamos llegando a times Square, donde habíamos quedado con ellos. —Ayer nos encontramos con…Chloé—Me envaré.

—Chloé… ¿y?—No tenía ni idea de lo que me iba a contar, aunque no lo temía, no esperaba que esa insulsa hubiera hecho nada más para interceder en nuestra relación, después de cómo llegó a casa Bells, y de esa mañana, era imposible que hubiera metido cizaña.

—Resulta que…—Empezó a dudar. —…pues que dice que está embarazada y dice que es tuyo…—Me atraganté con mi propia saliva. — ¿Edward?—Se alarmó.

—Imposible…—Conseguí decir entre las toses.

Cómo odiaba esa noche, y el no acordarme de lo que pasó. Una ola de furia comenzó a formarse dentro de mí, si la tuviera en frente…Sentí mis puños tensarse, no era de pegar, nunca lo había sido, pero por favor, lo de esa estúpida no tenía límites.

Sentí el abrazo de Bella, como si hubiera intuido mi ataque de ira contenido, le correspondí rodeándola con mis brazos. Me relajé, estábamos parados en mitad de la acera, en el lugar donde habíamos quedado.

—¿Verdad que es imposible?— Noté en sus ojos la súplica, quería que se lo garantizara, y lo peor de todo era, que a pesar de que estaba seguro de no haber hecho nada, siempre había una diminuta posibilidad.

—Claro…—La atraje hacia a mí y la abracé. — Claro que lo es…—La miré a los ojos y vi que le brillaban, estaba a punto de llorar. — ¿Qué es exactamente lo que dijo?

Justo cuando me lo terminó de contar Rose y Em aparecieron.

—Hola parejita .Perdonad el retraso. —Rose repartió besos a los dos. —Ellos son Helen y Robert, trabajan conmigo en el bufete, dadle las gracias a ella, es la que nos ha conseguido las entradas. —Rose aplaudió, se le notaba ansiosa.

Musité un “gracias” en el saludo, y escuché a Bella hacerlo también.

Yo estaba organizando en mi mente lo que Bella me había relatado, Chloé iba presumiendo de relación y embarazo conmigo, esto ya era el colmo. Esa chica necesitaba terapia de choque. Me tranquilizó saber que lo que le dijeron Bella y Rose la descolocó, vamos que ella misma dio la sentencia. Y me enorgullecí enormemente de cómo reaccionó Bella, podría sonar raro, pero me hubiera encanto verlo, y ver la cara de ese dolor de mujer ante la seguridad de mi chica. Solo esperaba que pasados nueve meses no me encontrara con una prueba de paternidad positiva, eso reduciría mi vida a escombros, no era posible.

—Hey tío…estás en la inopia. —Em pasó una mano delante de mi cara.

—Perdona, estoy…pensando.

—¿Va todo bien?—Comenzamos a caminar hacia Broadway. Asentí. — Vale tío, pues vamos a la par que ellos, ese Robert no me cae bien, solo ver como mira a Rose…y me dan ganas de arrancarle la cabeza.

—¿Robert?— Miró insistentemente al chico que Rose nos había presentado, haciendo una mueca de enfado. — ¿Pero no viene en pareja?

—Qué va, Helen es otra abogada de allí, pero no son nada, y este tío me tiene una pinta de sobón.

Miré al frente y vi como el chico alto, desgarbado y con el pelo alborotado cogía a Bella y a Rose por los hombros, como haciendo alguna gracia y atrayéndolas hacia él. Miré a Em que empezó a hiperventilar. A mí me tocó las pelotas bastante ese gesto, pero trate de poner mesura al asunto.

—Vamos, solo tenemos que marcar territorio. — Y con paso firme llegamos a donde ellos estaban.

Emmet se puso al lado de Rose atrayéndola sin miramiento alguno. Y yo me puse al lado de Bella, cogí su mano y besé su mejilla. El tal Robert había ido soltando poco a poco sus brazos. Le miré inquisitivamente haciéndole saber de quién era esa chica. Bella me miró frunciendo el ceño, hasta que llegamos había estado riéndose con las gracias de ese tío.

—Uau Em… ¿medándome?—Rose soltó en un tono bromista.

—Así es preciosa…—Robert tragó seco ante la mirada de Em.

—Se que son vuestras chicas, solo estaba bromeando con ellas. —Levantó las manos a modo de disculpa. El tío sonaba seguro de sí mismo, vamos, que ni se inmutó.

—Pues bromea con ella. —Me salió sin más, en un tono rudo, señalando a Helen, a la que se le colorearon las mejillas ipso facto.

—¿Edward?—Bella me miró extrañada.

—¿Entramos?— Helen habló saliendo de su propio apuro. —Creo que vamos tarde, y seguro ha empezado.

Al entrar, la abogada compañera de Rose, nos repartió las entradas de forma rápida, ya estaba empezada la obra y aunque era imposible entrar en esas circunstancias, Helen consiguió que nos dejaran.

Fue todo muy rápido, nos pidieron silencio y en la entrada de repente dejé de sentir la mano de Bella, Seguimos al conserje y al sentarnos me di cuenta que Bella no estaba con nosotros, y ese tal Robert tampoco. Me volví loco.

—¿Dónde está Bells?—Le pregunté a Rose. Varias personas del público chistaron.

—Oh—Oh— Rose miró al lado de Em e hizo un gesto raro, vi como Helen estaba bastante contrariada en su sitio. —Hemos repartido mal las entradas.

—¿Entonces?— Le dije exasperado. Miró hacia atrás y con la oscuridad no se podía ver nada.

—Creo que se ha sentado con Robert…

—No…— No deberíamos haber salido de casa, ahora mismo tendríamos que estar desnudos por la cocina manchados de chocolate, y no aquí separados y ella con ese tipo y su seguridad.

—Es que la idea era que Helen quedara con él a solas,—Rose habló susurrando. — Este tío es el chulazo del bufete, y resulta que se ha ventilado a toditas las chicas de allí, menos a mí que no me interesa en absoluto. —Rose hablaba sin darle importancia a lo que me decía, y a mí me empezó a entrar calor. —Resulta que Helen está como loca por hacérselo con él, no le importa aunque sea una noche y…esto estaba planeado para que ellos estuvieran juntos y…ya sabes…intimaran un poco más.

—Rose. —De repente la luz iluminó al público y antes de seguir hablando con ella me giré en busca de Bella. Y los encontré, estaba riendo como loca, y él demasiado cerca. Me volví a Rose. — ¿Me estás diciendo que ese ser…humano…que está con Bella…— Intenté contenerme, soy una persona pacífica— es un cazador…?

Si, estaba claro, Bella estaba justo en el mismo número que Helen pero en otra fila. Bufé.

—Pero con Bella…no va a hacer nada…Bella está contigo, no creo que ella acceda al flirteo que se trae. —Rose tenía una expresión indescifrable, se quedó mirando al escenario donde llevaban un rato representando y cantando. —Venga Ed, si Bella te adora. —Me dio con la mano en la rodilla.

Volví a mirar hacia atrás aprovechando que las luces volvía a iluminar al público y otra vez vi a Bella reír sin parar mientras él estaba ligeramente vuelto hacia ella diciendo algo. ¡Pero si el musical no era nada cómico! por Dios, que esto acabara pronto.

—Lo he pasado genial, Robert, eres muy gracioso en serio. —Bella se despedía de él, y este con una sonrisa mostrando sus blancos dientes sujetó su mano y la besó. Yo la tenía cogida por los hombros, pero eso a él parecía darle igual.

—Espero que nos veamos pronto. —Y clavó sus ojos en los de Bella.

—Bueno, quizá algún día, si eres amigo de Rose…—Bella hablaba como si no se diera cuenta de las señales que ese tipo enviaba.

—Es hora de irnos…—Dije raspando con la voz y tirando de Bella lo justo para que ese desgraciado dejara de cogerle la mano. — No creo que os veáis mucho…Ya sabes incompatibilidades de la vida. —Bella me miró de repente.

—Sí, desde luego, es tarde. —Emmet, ese amigo del alma, apoyó mi decisión tajante. —Robert…—Mi amigo levantó la cabeza a modo de saludo, más bien diciendo “que te den” .

—¿No tomamos unas copas? Es sábado. —Helen miró a Robert, estaba claro que necesitaba plan para poder acceder al atractivo retrasado, que me ignoraba por completo para seguir flirteando con mi novia delante de mis narices.

—¡No!—Emmet y yo dijimos al unísono, yo solo quería irme de allí.

—Quiero decir…—Empecé a recular. —Que vosotros podéis ir, claro, Bella y yo nos iremos a casa.

—Y nosotros también ¿Verdad Rose?— Rose nos miraba a Em y a mi perpleja.

—Como quieras…— Miró con un gesto interrogante a Bella, la cual le lanzó una mirada bastante explícita, demostrando que estaba enfadada. Bien, encima era ella la que se enfadaba.

Habíamos llegado a casa en silencio, ni en el taxi, ni en el ascensor habíamos mediado palabra. Bella estaba quitándose la ropa en el dormitorio y entré a hacer lo mismo.

—¿¡Qué carajo ha sido eso!?— Me miró hecha un basilisco. — ¿Es que estoy con un Neanderthal y me acabo de enterar?

—¿A qué te refieres?, Si no he hecho nada… — Claro que sabía a qué se refería, al comportamiento posesivo y hosco que había tenido esa tarde. Me senté en la cama.

—No me lo puedo creer Edward Cullen, ¿tú te dabas cuenta con qué desprecio le mirabas?, ¿Acaso no tienes modales?, ¿Por qué no me has preguntado si me apetecía ir a tomar algo?

—¿Modales?… ¿Pero eras consciente de cómo te miraba?, ¿De cómo se te acercaba?—Era cierto ni había consultado con Bella.

—¿Pero tú eres tonto?, ¿Me quieres decir con quien carajo estoy yo?, porque estaba segura de que mi novio era Edward. —Se puso delante de mí. Llevaba una de mis camisetas que tanto le gustaba ponerse.

—Ya pero él…parecía no importarle…ha tenido la cara de tirarte los trastos en mi cara…—Empecé a avergonzarme de mi actitud. Bella estaba de pies delante de mi

—Es increíble, minutos antes te cuento que me he encontrado a una mujer que hizo un teatro tremendo y muy creíble, por cierto, para aparentar que se acostó contigo. La cual va diciendo, fingiendo o no, que está embarazada,—Inspiró con fuerza,— de ti. —Me señaló. — Te creo, a pies juntillas, estoy contigo y no lo cuestiono ni un segundo…—Estaba furiosa, y supuse que con razón. — Y resulta que con un chulipandi de tres al cuarto,—comenzó a caminar en un espacio de un metro, de un lado a otro— que hasta yo le veía venir, y al cual en ningún momento le he dado tregua, te rasgas las vestiduras.

—Bueno, le has seguido las bromas muy bien…—Dije en un susurro.

—Venga ya Edward…—Rogó cansada parándose en frente.

—Lo siento, sé que no debería haberme puesto así…pero es que…

—Es que, qué… ¿Acaso no confías en mi y en lo que siento por ti?

—Rose me ha dicho esas cosas de él… y me he vuelto un poco loco al ver que reías sin parar, con las ganas que tenías de ver el musical, el cual no era para reír…joder…que no has prestado atención en ningún momento… —Apoyé mi cabeza sobre mis manos y me froté la cara. —Perdóname, me he comportado como un auténtico imbécil.

—Es verdad…—Sentí su peso bajando el colchón.

—El qué es verdad. —Ladeé la cabeza para mirarla, tenía una sonrisa en la cara.

—Pues todo, que el tipo no me ha dejado prestar atención al musical, no te voy a negar que no me haya parecido gracioso, sería mentir. Pero me ha fastidiado la obra… y… que te has comportado como un imbécil…pero es entrañable…

—Entrañable… vale, me he perdido…—Bella se colocó a horcajadas sobre mí.

—Tus celos…—Me besó.

—Tampoco es que fueran celos…

Comenzó a reír transmitiéndome la vibración a todo mi cuerpo.

—Venga ya… dime que estabas celoso, admítelo…—Me puso pucheros.

—Un poco… me molestaba la actitud del tío…sobre todo…

—Sí, pero si no lo hubiera hecho conmigo, te habría dado igual. —Asentí mirándola.

—Vale… es verdad, pero es que eres tan bonita… ¿Quién no iba a querer tenerte así. —Y atrapé sus labios para fundirnos en un beso profundo. —Perdona por no preguntarte, y…gracias por llevar tan bien ese tema de la retrasada de Chloé. —Bajó la cabeza.

—Te quiero Edward, y mira, si por un casual esa imbécil, mierda flotante, resulta que está embarazada y…—tragó saliva—…resulta que es tuyo…

—¡Bella no!—No podía permitir eso, era imposible.

—Edward…—Posó su índice sobre mi boca. —…si eso es así, porque hay una posibilidad remota…yo seguiré queriendo estar contigo, si tú me admites. Te quiero, y si un accidente, una pérdida de memoria y una mamá pesada hasta límites insospechados, no han podido con nosotros…¿Tú crees que va a poder una estúpida que se las ingenió para “ordeñarte”—Hizo el gesto con los dedos— y quedarse embarazada de ti con unos medios sospechosos?, Porque sé que tú no querías acostarte con ella, y no quieres, porque me quieres a mí, y eso me basta para saber que nadie ni nada nos va a separar.

—Te amo Bella…

La tumbé sobre la cama, y a través de caricias besos y palabras le demostré de la manera más delicada todo lo que le quería. ¿ Podía ser más afortunado?, tenía a Bella conmigo, todo , cada paso dado hasta ese momento, había merecido la pena.

Capítulo 48

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s